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miércoles, enero 02, 2008

Entrando el 2008 por el pasillo lleno de bolas de polvo

Ya estoy aquí. Salamanca no me ha tocado aún con su dedo milagroso y sigo con un catarro del quince, una montaña de kleenex de un palmo de alto adorna la mesilla, son las dos y no pienso ir a trabajar, maldigo el día que decidimos "Salir de bar" en vez de hacer lo que hacen los hombres, quedarse en casa de algún amigo acatarrable viendo El retorno del Jedi. Lo peor fue el viaje, con un par de cubanos delante mío que subieron bebiendo sendos cacharros y que olían a choto, percepción ésta que fui perdiendo a medida que mi nariz se convertía en un surtidor activado por la fuerza de la gravedad, allá por Benavente ya no era más que media persona. Cuando llegué a casa, la casa que con esfuerzo y denuedo había recogido, barrido, cuyas bolsas de basura había tirado a la papelera, cuya nevera había vaciado de trozos de carne en avanzado estado de descomposición, me la encuentro hecha un cristo, maletas abiertas en el salón, platos sucios en la cocina, ropa tirada por el suelo, sujetadores colgando y ninguna mujer a la que una vez cubrieran durmiendo borracha y desnuda en el sofá. Como me decía el novio irlandés de mi compañera noruega filóloga hispánica, no "esperaban a nadie tan pronto", a las dos de la tarde de hoy me lo volví a encontrar para activarle el filtro de internet, imaginaos a un bigardo de dos metros de ancho y unos seis de profundidad dictándome una dirección mac en plan "Charlie oucho Delta Bravou Cuatrou", yo con mis ojeras y mis fluidos pingando y en unos calzoncillos coloridos por los que asomaba Gizmo diciendo "Hola" al menor meneo. Deliro. Pero de la buena manera.
En fin. Algún día colgaré mi lista de discos. O algo. Feliz entrada de año a todos.

miércoles, octubre 10, 2007

Tokyo a Go-Go

La lámpara del microscopio ha muerto, alguien se bebió mi zumo esta mañana y escribo esto en un rato libre algo escaso. Si hay partes con poco sentido, culpad a la sociedad. En efecto, va a ser uno de esas entradas discontinuas que tanto me gustan.
* * *
El otro día vi una carrera de Fórmula 1. La segunda o tercera que aguanto entera, si no me falla la memoria. Vueltas y vueltas y más vueltas, al menos lo hacen entretenido siguiendo las enseñanzas de las retransmisiones ciclistas: di chorradas, grita como un descosido e identifícate con tu público, di no a los comentaristas imparciales y distantes. No obstante sigo sin verle la gracia al deporte, insisto en que mejoraría mucho pasándolo a cámara rápida (imaginaros a Alonso con voz de pitufo) o dejándo que los coches se lanzaran unos a otros bolas de fuego y cáscaras de tortuga. Por un lado me gustaría que ganara para oir lo que le cuenta la hermana a mi padre en el hospital; por otro, sería un puntazo que ganara Raikonnen y causara un suicidio colectivo tanto en Gran Bretaña como en España.
* * *
Me acaba de llegar una tableta gráfica Wacom modelo Bamboo One. Para los que no sepáis lo que es, imaginaros un touchpad como los de los portátiles de tamaño A6 (una cuarta parte de una hoja) que funciona con un lápiz en vez de con el dedo. Al pasar el lápiz por encima -no hace falta tocar la superficie- cada punto en la tableta equivale al mismo punto en la pantalla. Es un poco rara de usar como ratón, mueves mucho más la mano, aunque es cómoda. Podéis verla aquí.
La verdadera gracia del chisme es que tiene sensibilidad a la presión, y bastante. Con un programa adecuado como el Photoshop puede usarse para pintar digitalmente. Mientras le voy pillando el tranquillo mis primeras impresiones son: muy cómodo, muy versátil, más fácil de controlar de lo que parece y con muchas posibilidades. La función de pinceles del Photoshop lo convierte en el reactor nuclear de los programas de dibujo: con dos clics puedes pasar de pintar con una plumilla a usar acuarelas, spray o Plastidecor. Sí, incluso imita esa irritante incapacidad de cubrir el papel por completo de color.
Hec, ahora no hay excusas. Empieza a mandarme material, me quema la mano y Antón debe de conseguir una cara.
* * *
Martes, 9 de octubre de 2007. Mi primera clase de japonés.
18:30 - Me abuuuuuuuuuurro. 1 hora. Nñññññ a ver si han actualizado algún blog.
18:50 - Me abuuuuuuuuuurro. 40 minutos. Nñññññ a ver si han actualizado algún blog.
19:10 - Me abuuuuuuuuuurro. 20 minutos. Nñññññ a ver si han actualizado algún blog.
19:15 - Recojo. Salgo. Miro el reloj.
19:35 - "¡Mierda! Putos relojes atrasados". Corro.
19:40 - "(Ruido de oveja axfisiada) Dónde... está... papel... reserva... vaya... tampoco... justificante... banco..." Al menos llevo bolígrafo y papel
19:42 - Entro por la puerta. Profesora, joven. Fácil de manejar; no, sucio, sucio, SUCIO. "Hola". "Konbanwa". Vaya, vaya, parece que tenemos una listilla que me quiere pillar. "Konbanwa, sí". Ala, a sentarse.
19:45 - Sigue hablando de no sé qué rollo de las aduanas, de pedir los libros a Amazon. Necesito confirmar mis prejuicios sobre la gente que acude a estos cursos. En ese momento llaman a la puerta. Una señora de mediana edad, seguida de un crío con cara de susto y una mocina cuya cara dice "No, mamá, si me quieres tocar un poco más los cojones y eso..." ¿O quizás estoy siendo Bartolocéntrico - piensa el ladrón que son todos de su condición? "Hola, ¿éste es el curso de primero de japonés?". "Hai, sí, sí". "Ala, pasa" La mirada de la cría confirma que no tiene una katana en casa o su madre yacería muerta tiempo ha.
19:48 - Mientras apunto cosas en automático es el momento de hacer un recorrido por mis compañeros.
Hay varios algo más mayores. Universitarios curiosos, clasifico. Una chica nos informa que Yulene no es nombre vasco, sino vasco-francés. Doy gracias al FSM por no llamarme Xuan Xosé, nombre de profunda raigame astur, en concreto de las estribaciones occidentales de la sierra del Cuera: la vida de ninguna persona debería de ser tan interesante.
Hay algunas crías más jóvenes, les echo entre quince y dieciocho. Son las primeras en contestar, las que conocen más palabras, con un afán casi exhibicionista. Una combinación entre la energía de la juventud y el vigor del friki que por fin encuentra su sitio en el mundo. Podrían llevar tatuado en la frente "Lectora de Nana" y adornar sus camisetas con un neón fluorescente de "Clamp es mi panteón", y no lograrían ser más transparentes.
Ohhhhh tenemos dos góticas, esa subespecie cuya filosofía de vida es "lo único mejor que Robert Smith o los vestidos de sirvienta del siglo pasado debe de ser, forzosamente, una mezcla de los dos". Apuesto a que les gusta Victoria Francés.
Que grande el abuelo. Agapito. Después de soltarnos el rollo del origen de su nombre, no sé que conjugación de no sé que verbo en no sé qué castellano antiguo, añade: "No se estila mucho el nombre hoy en día, aunque es muy tradicional de la región castellanoleonesa: no suena muy bien, y se presta a chistes fáciles". Añade "el chiste, lo cuento cuando tengamos más confianza"
20:05 - Esta es mi tercera profesora de japonés, y comienzo a encontrar un patrón. Se ríen solos. Hablan muy bien otros idiomas, pero son incapaces de dejar de mezclarlos con el suyo. Están nerviosos. Son desorganizados. Muuuuy desorganizados. Saltan de una cosa a otra como una abeja va de flor en flor. Pero nada es casual. Tiene un plan.
20:08 - En tres minutos nos ha dado una docena de saludos. Espero que no espere que nos aprendamos todo esto. Esperanza vana sería, proclamo.
20:13 - Las cosas claras. "Podéis decidir no aprenderos los silabarios. En un año se notará la diferencia". Bueno, el silabario Hiragana más o menos lo tengo controlado, aunque habrá que repasar el orden en que se escriben los trazos. "Tiene su lógica", dice, aunque no nos aclara cuál. ¿Dos semanas por silabario? Optimistaaaaaaaaaaa. No me vendría mal ir adelantando tarea con el otro, Katakana. Esto puede ser el mayor obstáculo al empezar con esta lengua.
20:15 - Dibujamos kana en el aire. Me gustaría vernos desde fuera.
20:18 - Enjabonar, aclarar y repetir.
20:25 - Pido el libro de texto y también el de Kanji, que coño, este idioma será mi ruina pero luego Clint Eastwood hará películas sobre mi.
20:30 - Hoy nos dejan salir antes. Justo antes de abandonar la clase atisbo una carpeta con un dibujo entre gótico, lánguido y vagamente sexual. No necesito buscar la firma para saber quién es el artista, y no necesito ver quien sostiene la carpeta: el guante de rejilla negro la delata.
* * *
Ya aproveché nuesta experiencia culinaria en Grecia -el cuaderno de Bitácora on-line llegará, pero con tiempo- y preparé, el mismo día, tzatziki, ensalada griega, empanada de espincas y queso y musaka.
El tzaziki bien, aunque sabe más dulzón el mío que el de allá. La próxima vez lo intentaré con yogures normales.
La ensalada bien, no tiene mucho misterio.
La empanada es lo que más me gustó. Aquel sabor peculiar que parecía pepinillo era claramente eneldo. Eso sí, 1 kg de espinacas, 300 g de queso feta, leche condensada, un huevo... solo falta que una vez hecha la empanada, la fría. En sebo de cordero.
La musaka bien. Mejora dejándola un día, y la receta no dice que el toque de canela y nuez moscada a la besamel es fundamental para que quede como la griega. 8 huevos parece una burrada, pero es lo que de verdad le da la consistencia. Y hay que hacer mucha besamel, yo me quede corto con medio litro de leche. Eso sí, en una fuente bien alta. El tito Ávalon también recomienda, a toro pasado, hornear las berenjenas en vez de freirlas para que no quede tan aceitoso y no sobrarse con el vino en la carne, o quedará aguada.
* * *
Esta semana también me llegó paquete de Amazon. Tres enormes tochos de mil páginas cada uno con la continuación de "Canción de Hielo y Fuego". Oh, que poco pero que bien voy a dormir las siguientes semanas. Con ellos, algunos libros más y algunos tebeos: el último tomo de Powers (¡Gracias por dejarme tirado, Planeta!), Channel Zero, Phonogram y Fell, una de detectives de Warren Ellis y Ben Templesmith. Muy bueno, si queréis saber si merece la pena pedírmelo prestado lo comento con más calma en el trastero. Y también hablo de algunas series que sigo.
* * *
Hasta aquí, el mapa de mi camino por la cuarta dimensión. El viernes y sábado andaré por les Asturies de Uvieu y de Santillana, y aunque me olvidé completamente de preguntar a mis compañeros lo de la visita del puente del 1 de Noviembe supongo que no haya mayor problema, pero os mantendré informados a los implicados. O no, no se me conoce por mi constancia y fiabilidad.

martes, septiembre 11, 2007

Siete puntos

Es desmoralizante cuando no salen las cosas en el laboratorio, es un subidón cuando salen dos o tres seguidas. ¿El resto del tiempo? Un término medio, las cosas salen a medias, o no tienes muy claro si salen y vas a ciegas hasta que puedas afirmar que lo hiciste bien o que la cagaste en un paso indeterminado. Conclusión: este es un negocio muy existencialista.

Si tengo que recomendar un cómic esta semana, que sea Ex-Machina. ¿Qué pasaría en el mundo real si existiera un superhéroe? Que acabaría de alcalde de Nueva York, jodido por la política municipal y con ganas de fusilar a la mitad de su electorado. A medida que esta serie genial se vuelve más política y menos superheróica me gusta cada vez más, y si no es una de las mejor dibujadas de la actualidad que baje Rob! y que lo vea. Para compensar, dos tebeos horribles, uno de Spider-man angustiado (tocho cagándome en él en el anexo I) y uno del Capitán América en Irak. Para echar cohetes. Captain America: Chosen es un panfleto tan panfletario que a ratos puede pensarse que es ironía, sátira, qué sé yo... Es decir, nadie puede escribir viñetas como las siguientes en serio, ¿no? Quizás olvidé decir que es la primera incursión viñetil del creador de Rambo, ese gran personaje. Hacer clic en la imagen, es de chiste:

La semana pasada tuve visita de Paloma y Vicky, las únicas personas más setas que yo: un sábado, Pulp Fiction y un cacho de Jackie Brown. Muy, muy decadente, pero como suele decirse, La decadencia es el nuevo negro. Gracias a esa visita vio mi salón la escoba por vez primera desde mi llegada. No, no es que me avergonzara del lamentable estado del suelo y barriera, es que tras tres días obligadas a dormir a escasos cuarenta centímetros por encima de esa fina capa de pelusa fueron ellas quienes no aguantaron más. En forma de vergonzante recordatorio escribieron los nombres en la capa de polvo que recubre la pantalla de la televisión y una carita sonriente. Sobra decir, ahí siguen y todos los días cuando apago el televisor me digo "Debería limpiar eso... naaaa mañana"

También vi esta semana la última de Medem. Es un poco irregular, pero las partes buenas son muy buenas y puede que sea su película más... cerebral. Merece la pena (tocho comentando alguna cosilla más en el anexo II, esta semana me arden los dedos de teclear). Y por fin, tras muchos años, un libro de fantasía que me engancha como los de Tolkien o Le Guin. Juego de tronos, de George R. R. Martin. Justamente famosa, espero ansioso que la señora Amazon me envíe más material. Si os apetece fantasía áltamente realista, que casi puede leerse como ficción histórica de la época de los caballeros medievales, es muy, muy adictiva.

Mis compañeros se van al Perú 3 meses y despejan la habitación. No, no me quedo solo en un piso de 4 habitaciones... aunque casi. Para compensar, me avisan mis caseros de que en breve vendrá una chica. "Noruega, o Sueca, o Suiza". Parece que reservó la habitación por Internet, sin verla siquiera. "Nórdica, pues" digo yo. Que frialdad, que confianza, que desengaño se puede llevar. Cogió la habitación pequeña, que sinceramente, para una rebaja de 230 a 220 € no merece mucho la pena. Sólo espero que sea como todos los erasmus con los que he vivido hasta ahora: silencioso, casi inexistente, y con tendencia a criticar la cocina española, especialmente los sofritos que "tienen mucha grasa", mientras tira de mantecaza, precocinados y bollería. Si además es chica y tiene unas tetazas empezaré a encontrar un patrón. Juro que yo no tengo nada que ver, estas cosas me suceden, es como el poder de la pornoquinesia de Diego, que no necesitaba bajarse porno, el porno iba a él motu proprio.

Y acabo no con una recomendación, pero si con un anhelo. La psicología masculina es básicamente básica, así que ¿por qué es tan difícil? ¿Por qué no podemos llevarnos bien?

jueves, agosto 23, 2007

Blablah... blablah... blablah...

Estoy de vuelta en la Ch.A.R.R., aunque las chicas de Castilla no me hacen gritar que Zamorgia está siempre en mis pensamientos, más que nada por que estamos en agosto y aquí sigue sin haber nadie por la calle. El tiempo milagroso de la meseta ya borró mis mocos, supongo que hasta la próxima vez que vuelva al Norte. De todos modos ayer declaré unilateralmente el fin del verano, con el único objetivo de poder hacer cocidos con chorizo sin sentirme culpable. ¿Acaso no he mencionado los dos paquetes de chorizos, grasientos, apetitosos y del país que guardo en mi maleta? La maleta sigue sin deshacer. Tengo grifos nuevos. Planeo apuntarme a un curso de japonés. Este fin de semana veré TMNT, presumiblemente solo.
Como voy a echar de menos las vacaciones.

domingo, abril 22, 2007

Popurri

Como hace tiempo que no publico y veo esto un poco dejado de la mano del FSM, nada mejor que un post deslavazado, de esos que no tienen principio ni fin ni estructura ni nada de nada. Un montón de cosas tiradas a la pared, a ver qué se pega. El Architecture in Helsinki de los post, vamos.

Me encanta ir al Carrefour


Ya conocéis alguna de mis vivencias, como la búsqueda del sésamo o mi constante pelea por el reconocimiento de la legitimidad del cilantro. Ese soy yo, un luchador por la libertad culinaria. Lo que nunca he contado claramente son las verdaderas razones que me llevan a someterme a tales experiencias. Podría decirse que es parte fascinación por el comportamiento de la raza humana (sí, vouyerismo y del insano), parte sadomasoquismo y parte haber recibido, gracias a las reverendas madres U.U. de J.C., una educación judeocristiana. De élite, que diría Emma Frost, pero judeocristiana.
Fascinante es comprobar que, un sábado más, con 25 ºC y un sol de justicia, familias enteras tienen que pasar aquí su tarde. Bueno, familias y algún estudiante de doctorado pringado. Digo tienen que, porque no puedo creer que lo hagan por su propia voluntad. Me niego a creerlo.
Es increíble la cantidad de ellas que acuden con niños al hipermercado. Los niños, esa subespecie de los seres humanos con la asombrosa capacidad de ignorar lo que sus progenitores -mayores, con poder sobre su vida y capacidad de ejercer la violencia sobre ellos- dicen, siete veces siete si es preciso. Si los pequeños Martines y Timmys son dignos de estudio, más aun lo son sus padres. Me encanta como pierden la batalla ante seres diez veces más jóvenes y, supuestamente, inexpertos.

Un niño sólo tiene que ponerse cerca de la estantería de los chicles, manosear con delicadeza algunos envases y, si acaso, mirar muy de vez en cuando a los que tienen la cartera con cara de pena. En una primera fase el padre le dira "Pedrito, deja eso". Ignorado, repetirá "Pedrito, DEJA eso y ven para acá". Ignorado pasará a "Pedrito, ¡Ven para acá que ahí no haces nada!" y sin darle tiempo a ignorarle dará dos zancadas, coge al niño de la muñeca, le zarandea un poco y le agarra el envase: "¿Qué es esto? ¡No lo vamos a comprar! Déjalo ahí ya". Si el otro 33% de la familia ya ha vuelto de comprar anchoas o lo que sea, se afirmarán airados y deseosos de aprobación mutua en las palabras que acaban de decir. Inevitablemente, después de unos minutos, Pedrito volverá a la estantería a pasar el dedo por las cajas y a poner cara de pena. Inevitablemente los padres se volverán a cabrear. Inevitablemente le comprarán los chicles, o el queso rallado (¡lo he visto, lo juro!) o lo que sea y comentarán "A ver si así para" o semejante.
Claro, yo no tengo hijos, sólo clones, pero me pregunto qué hace el niño para causar tanto estrés. No se aleja de la vista de los padres porque la estantería está bien cerca, y suele ser suficientemente listo como para no revolver las cajas: las mira, toquetea, pero poco más. Tampoco insisten a lo Dewey ("lo quiero, lo quiero, lo quiero y lo quiero y lo quiero y..."). No hablo de los niños que se dedican a coger paquetes de pan rallado y colocarlos sin preguntar en el carro de la compra: a esos futuros arquitectos, albañiles y poseedores de Lego es fácil sobornarlos dejándoles meter en el mismo lo que de verdad se va a comprar. Generalmente los padres están ocupados mirando las musarañas enlatadas en packs de 3 o las pintas de la gente rara que llega al Carrefour. Y sin embargo veo escenas calcadas a esta sábado sí, sábado también. ¿Por qué tanto estrés?
Si al final superan la angustia existencial que les provoca escoger entre 80 servilletas de capa sencilla o 50 de capa doble y se cambian de pasillo, ¿qué creen que pasará? El niño irá detrás, se parará en el siguiente sitio y se quedará fascinado con otro estante de productos. "Ohhh maicenaaaaaa". ¿Dónde están los chicles ahora? Sigue el familiar toqueteo, mirada con pena, etc. No creo que vaya a guardarles rencor el resto de sus sucias y miserables vidas por haberle privado de harina de maiz en su más tierna infancia, ni que realmente les moleste que el niño esté, esencialmente, no haciendo nada.
En resumen... si vas a llevar al niño a un local lleno de productos de colorines que gritan "¡Mírame! ¡Tócame! ¡Soy tu amigo!", deja que el niño actúe como un puto niño y curiosee por todas partes. Los niños aprenden, los que obedecen se llaman soldados.

El cómic de la semana


Como no voy a escribir nunca el tocho de Crisis Infinitas (suspiros aliviados, algún que otro "¿Eiññ?", en el fondo sé que todos queréis decir "Ohhhh") por falta de tiempo, voy a recomendaros Sleeper, recién finalizado por Norma Editorial en cuatro tomos. Es una historia de crimen, espías y agentes dobles, de las que nunca sabes exactamente qué piensa cada uno, quién se está adelantando a quién, quién está manipulando a quien... Tiene unos personajes cojonudos, empezando por el protagonista: un agente doble que, para todos menos para su jefe, realmente parece haberse cambiado de bando. ¿Qué pasa cuando su jefe se queda en coma y él se queda en bragas? Empieza a tener dudas sobre qué es realmente su vida y qué es una ficción. Bastardos desalmados pero entrañables que protagonizan una historia densa, con constantes giros, tensión creciente, humor negro, mucha violencia, bastante sexo y muchas, muchas sombras. ¿Es un tebeo de superhéroes? Alguno hay, aunque suele acabar tiroteado en tres viñetas. Lo que en verdad define este tebeo es contar el punto de vista de los criminales, sin idealizarlos pero consiguiendo que te preocupes por ellos. Más Los Soprano que El Padrino, pero en lo suyo tan buena como cualquiera de éstas.

Tengo nueva compañera de piso


Es decir, la habitación de al lado está perdida para la resistencia. Si alguien va a venir a verme tendrá que dormir junto a mis amorosos pies. ¿Ehhhhhhhhhhhhh Moro?
Ah. La pregunta. Ehh NO

Tenemos nueva miembra de la familia


Para los que aún no lo sabéis, mi prima (no preguntéis cual, total siempre las confundiréis. Dejémoslo en "la que estaba embarazada") echó ayer por su cloaca a una nueva larva. O algo así, no presté demasiada atención a las clases de embriología. El nombre de esta nueva Marbana es Marina, y os podéis ir preguntando por qué conocemos a siete Letis y Doce Marinas pero ninguna, qué se yo, Ana. Mantengo mi moción de que todos nos cambiemos legalmente el nombre a Berto, así lo de "Yo, lo que diga Berto" tomará un nuevo y caótico significado.
En fin, contemplad: arrugada pero desafiante, ¡el futuro del frikismo!
Cuando hable con mi prima pienso exigir condicionamiento pavloviano: My Bloody Valentine==>Leche Materna, Sonido de Los Simpson==>Potitos y Olor a cómic recién impreso==>Caluroso abrazo materno. Para que vaya acostumbrando la nariz al papel poroso y la tinta fresca, a nadie le gusta la primera vez pero luego es imposible dejarlo.
Ala, con Dios.

sábado, marzo 31, 2007

Un hombre enfadado

Este no va a ser uno de esos posts. Va a ser uno de esos posts.
Después de la partida de los cuatro jinetes del apocalipsis mi piso pareció recobrar su aspecto normal: moderadamente limpio por fuera de mi cuarto, moderadamente habitable por dentro de él. Cumplidor que es uno, y sabiendo que bastante había abusado ya teniendo a estos gañanes peludos pululando durante dos días en calzoncillos, dejando alfombrillas de pelo a su paso y lupanándose como monos frente a las fotos de la Pataky, decidí limpiar la parte que me tocaba: los baños. Mientras me entregaba a tal labor sufrí una recaída: comencé a moquear, a toser, fiebre, calores internos dignos de una menopáusica... No lo achaquéis a los vapores de la lejía, esta claro que en Asturias se trafica con Armas de Destrucción Masiva de tipo biológico y todos sois portadores del vector infeccioso:
The Martians had no resistance to the bacteria in our atmosphere to which we have long since become immune. Once they had breathed our air, germs, which no longer affect us, began to kill them. The end came swiftly. All over the world, their machines began to stop and fall. After all that men could do had failed, the Martians were destroyed and humanity was saved by the littlest things, which God, in His wisdom, had put upon this Earth.
Así me sentí yo toda la semana. Los síntomas fueron desapareciendo poco a poco. El lunes bajo el dolor de articulaciones. El martes dejó de dolerme la cabeza, a pesar de que tuve que ir al laboratorio a hacer "una cosilla de nada" que, no se como, se alargó hasta las 4 de la tarde. El miércoles desapareció la conexión entre sonarme y sufrir un dolor de pecho semejante a un puñetazo y seguido de tos, flemas y lágrimas, muchas lágrimas. El jueves ya no había mucho de lo que lamentarse y me aburría como una remolacha en casa, así que pa'l laboratorio. Que destajoviano. Que inconsciente. Ese día me pasaron unas cepas que necesitaba. Que necesitaba, dicho sea de paso, porque tiré las mías a la basura y cuando fui a descongelar más células estaban todas contaminadas. Listo que es uno. Con estas células quiero hacer un ensayo que sirve para algo. Como ejemplo, una foto.
Lucecitas. Sí, todos los días son navidad en el campo de la biología molecular, creerme cuando os digo que esto tiene algún significado y relevancia. Esta mierda se llama TUNEL, es un acrónimo que parece inventado por Stan Lee, y cuesta como 10 € por muestra. A menos que seas un rata como yo que siempre hace la mitad de volumen, reutiliza los reactivos antiguos y, si no tiene suficiente mezcla para todas las muestras, tira a la basura unas cuantas y se conforma con un resultado parcial pero barato. El ensayo de marras es laaargo, y cuando trabajas con levaduras como yo, es laaa-aaaaaargo. Hay que dejar crecer los bichitos (un día), darles la droga que quieres probar (otro día), hacer el ensayo en sí (otro día) y finalmente bajar al microscopio confocal a sacar fotos del resultado. El cálculo es fácil, ¿no? Jueves, viernes, toca venir de sábado y el lunes a primera hora a fotografiar, photoshopear y triunfar.
Como ya me tocó una vez salir de madrugada con este rollo, llegué a la una y media, lo justo para acabar por la tarde, con tiempo para ir al super y hacerme la cena. Primera mierda: no me acordaba de que habíamos dejado una mesa descontaminando de bromuro de etidio y había que limpiarla. Segunda mierda: uuups, bacterias creciendo, si no quiero que se empiecen a morir de inanición tendré que procesarlas. Según el protocolo, 25 minutos para 18 muestras. Yo tengo 20, así que tardo... ¡¿Hora y media?! Alguien me miente.
Entre pitos, flautas, descontaminar, comprobar, ver que sigue contaminado, repetir el proceso, las bacterias, las levaduras... me eternizo, un puto sábado, son las ocho de la tarde y sigo aquí, no parece que vaya a acabar nunca. Quedamos el chino y yo, le pregunto si puedo apagar la luz (las moléculas fluorescentes y la luz se llevan mal), me responde "Are you coming back?", decido sonreír, asentir, encenderle la luz de su mesa y apagar el resto de manera unilateral.
Pasa de una jarrita de cristal a otra nueve portaobjetos. Las células "adheridas" a las plaquitas de cristal van despareciendo en cada pase, y los líquidos se quedan más turbios de lo que estaban. Miro el reloj. Nueve menos cuarto, todos los supermercados cerrados menos uno. A la desesperada consigo salir media hora más tarde, apretando el culo llego al supermercado justo antes de que cierren. Llueve. Al menos no está la cajera oligofrénica:
¿Te gustan los conguitos?
Eh... sí
Es que... los tenemos de oferta. Dos por uno
Ah... no me gustan tanto
Te lo digo por que la oferta se acaba hoy
Bueno, ya pondréis otra la semana que viene
[Mortalmente seria]¿POR QUÉ?
Subo con mis cebollas a casa. Llueve. Las dejo y vuelvo al laboratorio como una exhalación. Miro el reloj: diez menos cinco. Ex-celente, una hora de incubación calcada, ahora tres cuartos de hora y a descansar hasta el lunes a las nueve de la mañana. Joder, hasta el chino se ha ido ya. Bueno, mejor no pensar en ello que se me hace más largo.
Llego al centro: oscuro como el culo de Lucifer, excepto el laboratorio de genómica. También sucede aquí eso de Público ==> Propiedad de todos ==> Problema de nadie ==> Ni dios apaga las luces. Acerco la tarjeta al lector. No suena. La vuelvo a acercar. No suena. Empujo la puerta. Cerrada. Tarjeta. Lector. Puerta. Sin resultado.
Toqueteo el lector, saco la tarjeta de la cartera, le doy la vuelta, la arrastro por el sensor, le doy golpecitos... nada. Pico al timbre, nadie hay y nadie me abre. Paso por todas las fases: tras la sorpresa niego que me este pasando a mi, intento negociar con el objeto inanimado que me impide el paso, pienso que en el fondo no necesitaba esas cebollas y bien podía haberlo terminado todo antes de irme, me convierto en el Ávalon rabioso mientras me cago en la pata de la burra de Balahán, escondo desesperado las cara en las manos y finalmente acepto mi situación. Mis últimos pensamientos son "Soy gilipollas" y "Esta no la vi venir".
Nueve horas perdidas de mi fin de semana. Nueve horas que nadie me va a devolver nunca. Se me hiela el culo de frío, mis muestras están en una estufa a 37 ºC y sería un milagro que el Lunes siguieran húmedas: la hermeticidad de los Tupperwares en que se dejan incubar es, cuanto menos, discutible. Eso sin contar con que dos días a remojo con cloruro de cobalto pueden dejarlas en un estado lamentable. Nueve horas. Mierda.
Puedo probar a llamar a alguien del laboratorio, creo que mañana iba a venir... ¿dónde está mi teléfono? De pronto lo visualizo justo donde lo dejé, en medio de mi mesa, entre todos los trastos colocados para seguir con el puto TUNEL. Respiro hondo. Me da la tos.
Cuando vuelvo a casa parezco cruzarme sólo con gente con aspecto de ir a pasárselo bien. Yo estoy de tan mala hostia que ahora mismo mi idea de diversión es quedarme en casa viendo la teletienda, bebiéndome la Volldam y el Red Bull que alguien dejó en mi nevera y a las cuatro de la mañana pondré a todo trapo "WHO LET THE DOGS OUT? WHO! WHO!" a ver si mis vecinos cogen la indirecta. Ellos tienen la culpa de todo. No, no ellos. ELLOS. No, ellos. Grrrr.
Bueno, acabo este post tan agrio con una nota alegre. Podéis buscar mi nombre en el listado disponible aquí. En el primer documento. Al menos ZP piensa en mi y sabe como comprar mi voto. Aunque creo que seguiré votando al de la voz de flautín. Para dos comidas que le quedan en su partido...