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viernes, julio 24, 2015

Capricornio Uno, de Peter Hyams

De entre todos los lugares comunes que podemos visitar, uno de mis favoritos es el de “la realidad siempre supera a la ficción”. Añadiendo una palabra al lema y llegando a “la realidad siempre supera a la ciencia ficción”, no nos queda más remedio que pensar en el mayor mito creado por el hombre en el siglo XX: el alunizaje.

El cine americano de los sesenta y setenta, marcado por la carrera espacial, fantaseó con galaxias lejanas, especies alienígenas y guerras de las estrellas, pero también profundizó en las heridas sufridas por un país que tenía que hacer frente a la gran mentira de haber vencido a la URSS en la lucha por clavar su bandera en la superficie de nuestro satélite. Así es como quiero recordar yo la Historia y así es como se le ocurrió al director Peter Hyams Capricornio Uno.


jueves, julio 23, 2015

Elysium, de Neill Blomkamp

Una semana da para muchas cosas. Y una semana de ciencia ficción da para mucho más. Si el VB tenía una posibilidad de salir de su hibernación era esta. ¡Naves espaciales a mí!


Cuenta la historia que un joven guionista español llegó a Hollywood con el siguiente guión bajo el brazo: unos inmigrantes tratan de escapar de su deprimente favela y cruzar la frontera para alcanzar una vida próspera y soñada del otro lado de la frontera. Lamentablemente, el gobierno de la zona rica se va a oponer a su entrada, usando para ello toda la violencia necesaria, pues no están dispuestos a sacrificar su bienestar por compartirlo con otros. Si el joven guionista español tuviera que elegir dos imágenes para ilustrar su guión, seguramente habrían sido estas:


martes, enero 14, 2014

El hombre en el castillo, de Philip K. Dick

En 1961 Philip K. Dick seguramente no estaba tan lejos de la realidad como años después, lo que explica que escribiera novelas como esta, un tanto más “cercanas”. Los adjetivos “reales” y “posibles” los dejo de lado porque simplemente no pintan nada aquí, en un texto sobre K. Dick. Aunque esto no quiere decir que, a mi juicio, él sea uno de los escritores que mejor ha descrito nuestros días. La esquizofrenia y alienación que envuelven todo. El “no pienses, actúa; ¡pero sobretodo no pienses!” con el que nos bombardea constantemente la media, ese ruido de fondo que nos permite dejar que pasen los días sin reflexionar cómo, por qué y para qué hacemos lo que hacemos. Todo esto K. Dick lo comprende; lo comprendió hace cincuenta años y lo comprendía mejor que mucha gente que hoy sigue viva y sigue escribiendo sobre pobres mujeres indefensas, cenicientas de la vida, que esperan a que su príncipe azul –ahora rico archimillonario aficionado al BDSM- las destete. Vamos, que la he tomado con Grey como la habría podido tomar con cualquiera. Nada personal Grey. Tu sigue con tu cuero y tus azotainas y tu matrimonio, todo bastante sado la verdad. *** Fin de la digresión dentro de la digresión, la que va de Grey *** Creo que leo a Philip K. Dick porque él me entiende, y sus novelas me explican el mundo. Órdago. *** Fin de la primera digresión, la que explica por qué leo a K. Dick *** El hombre en el castillo, sin embargo, entra mucho más en el mundo de la ucronía que en el de la ciencia ficción. 


Hemos llegado a Marte, of course, hay drogas, religión, percepción de realidades alternativas, objetos sagrados que nos revelan verdades y personajes que de pronto se ven desposeídos de todo lo que tenían, y se dan cuenta de que vivían una mentira y se tienen que reconstruir a sí mismos partiendo de la premisa de que “todo aquello en lo que creías o no vale lo que pensabas, o no es lo que pensabas”. Vale, hasta ahí tenemos otra novela suya. Pero en esta, hay que reconocer que la premisa de partida mola bastante:

Los nazis ganaron la guerra.

martes, octubre 16, 2012

La Conspiración

Una bomba ha estallado en La Masía. Una bomba mediática, eso sí, pero cuyo impacto es impredecible e incalculable en estos momentos. Esto podría suponer una crisis de dimensiones desconocidas para los culés, casi comparable al día en que Luis Figo se enfundó una camiseta blanca que no era de Abanderado. El detonante fue este:






Daniella Semaan, la novia de Cesc Fábregas (desde 2011, es decir, la de toda la vida), hacía sonar la alarma en Twitter. Qué digo alarma, pedía, rogaba a la humanidad, que por favor alguien mediara en lo que me temo será el mayor conflicto a nivel internacional de la década. El Líbano se encara contra Israel. El amor se alza contra la maldad, los inocentes contra los villanos… ¡Aquí uno no se puede quedar en medio! Hay que tomar partido, ¡partido hasta mancharse! Y vosotros, ¿qué decís? ¿Estáis “con” o “contra” ella? La mala:


Así es. Por muy duro que resulte aceptar la cruda realidad, esta diabólica criatura está haciendo temblar los cimientos de la más recta y sincera escuela de talento nacional (español o catalán, a gusto del lector). ¿Los hechos? Ja. Los hechos son tan brutales y tan grotescos que temo citarlos. Pero uno tiene que ser fuerte, tenemos que ser capaces de enfrentarnos a nuestros demonios y encarar la verdad frente a frente. El mal son los persas y esto es Esparta. Señores: Bar Refaeli se quiere tirar a toda la plantilla del Barcelona.

¡No!

¡Dios, no!

¿¡Por qué!? ¿Quién es Bar Refaeli?

Pues ella es la bella israelí de la foto anterior, y ellos -sus víctimas- son toda la plantilla del Barça (o casi). Aquí van las bombas que llevan cayendo sobre La Masía desde hace meses:

Dani Alves y Bar Rafaeli: la pareja del verano

Dani Alves Denies Reports Of Relationship With Bar Refaeli

Bar Refaeli niega tener una relación con Gerard Piqué

Bar Refaeli confiesa que le gusta el corte de pelo de Leo Messi

Daniella Semaan, enfadada con la admiración de Bar Refaeli por los jugadores del Barça


Espero que no haga falta que siga. Bueno, no. Sigo:


Terrible. Sin palabras. La cara de terror de Zubizarreta lo dice todo. Sólo al ver cómo esta Mata-Hari del s.XXI espía a toda la plantilla del Barça desde el palco VIP del Camp Nou, con total impunidad, fotografiando con su i-Phone, publicando imágenes retocadas en su Instagram y divulgándolas a medio mundo a través de su cuenta de Twitter… Daniella Semaan hizo bien en pedir ayuda. Necesitamos a personas cabales como ella para poner orden en el mundo. Sin embargo, mi cabeza no puede más que tratar de emular a Zubi en el momento de hacerse la fatal pregunta: ¿Quién será el siguiente? Dios sabe bien que Zubi hizo mal en preguntarse esto, porque al final, siempre atacan a los buenos:


Oh, no. Xavi no. ¿Un hermano? ¿¿UN HERMANO?? Perdonad si cometo faltas de ortografía a partir de aquí, pero es que las lágrimas que cubren mis ojos me impiden ver con claridad. Tenemos que superar todo este dolor y sufrimiento, debemos pensar con frialdad y analizar la situación. ¿Por qué Xavi? ¿Qué tiene él que no tengan los demás? 

El silencio me ayuda a pensar, hasta que las lágrimas de mi cara se secan, y en mi semblante concentrado y serio se dibuja una sonrisa. Claro, cómo no. Este ataque no es fruto del azar. ¿Piqué, Cesc y Alves? Bah, meros señuelos. Xavi es el verdadero objetivo. Xavi tiene lo que ellos no tienen. Es más, ¿quién no querría lo que Xavi tiene?









¡No! ¡Lo sabía! ¿Cómo se les ocurre darle el Premio Príncipe de Asturias, con la responsabilidad que eso acarrea y no prever que algo así podría pasar? ¿Israel nos envía espías? Pues sólo imaginad que estarán haciendo el resto de países. El Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, serio candidato al Premio Nobel de la Paz (eso lo sabe todo el mundo), ha podido ir un paso más allá de lo estrictamente seguro a la hora de volver a premiar a nuestros dos más ilustres líderes de la patria (o patrias), y encima esta vez a ellos dos solos. El jurado, creo que sin saberlo, ha puesto en el punto de mira de todas las fuerzas del mal a nuestros dos más preciados paladines. Aquiles y Hércules no sufrieron una presión semejante, ni los dioses jugaron con ellos como seguro lo harán a partir de ahora esos oscuros grupos y organizaciones que persiguen nuestro mal. Judíos, masones, comunistas, neocons, portugueses… ¿portugueses, digo? ¡No! ¡Íker!

En cuanto pronuncié para mis adentros la nacionalidad vecina y rival de nuestro Imperio, no pude más que interesarme por el estado del otro 50% de nuestro escudo de armas. Al fin y al cabo, ¿si Xavi está pasando por todo esto? ¿Qué le puede estar ocurriendo a Casillas? Y un vistazo a su cuenta de Facebook despeja mis dudas y confirma mis sospechas. Transcribo:

“En los últimos meses, sin quererlo, me he visto ligado a varios asuntos... Que sí no celebro un gol y es porque estoy triste (la gente que me conoce sabe que si encajo un gol y creo que puedo hacer más, me joroba), otro día que si no apoyo a mi compañero Cristiano (soy un admirador de su juego a mas no poder),otro que si soy el chivato y filtro cosas (a estas alturas de mi vida deportiva y después de 13 años en el club mas grande del mundo, esta fuera de lugar. Creo que me conozco a toda la prensa deportiva pero de eso, a decir que soy yo...me parece ventajista), Luego otro asunto: que si Mou y yo no nos soportamos (si hay alguien al que respeto por encima de todo, es a mi entrenador que ha vuelto a situar al equipo en el sendero de los éxitos) Que mas? ah,si! Uno que me hace gracia: que dicen que tengo una bandera de España en mi fachada (cuando es la fachada de mi vecino). En fin, que esperó y deseo que las cosas en lo deportivo vayan mejor, os aseguro que es lo que yo más quiero!! Recordad: se os aprecia!!”

Sin palabras. Me quedo sin palabras. Sólo confío en que Extremadura pueda frenar esa invasión que, sin duda alguna y a tenor de los hechos aquí relatados, nuestra vecina Portugal planea. En cuanto a Israel, sospecho que su lucha será mucho más larga y más dura… ¿Así que qué nos queda ahora? ¿Quién será el siguiente? ¿Tú?, ¿yo?, ¿el vecino?. Nadie está a salvo de las modelos israelitas. ¿Y qué podemos hacer? Confiar. Confiar en que la prensa “seria” de este país nos siga informando con la eficiencia que lo han hecho hasta ahora (elpaís.com y elmundo.es), y confiar en que nuestros héroes aguanten y nos defiendan de las amenazas externas. ¿No aguantó Ulises amarrado al mástil? Logró no sucumbir a los cantos de las sirenas, logró llevar a buen puerto a su gente y logró volver a Ítaca, para ser el mismo que siempre había sido, para volver junto a su esposa, mientras Bar Refaeli, móvil en mano, espiaba desde la ventana…

martes, abril 24, 2012

Objetivo: Distopía

Las recientes medidas del Gobierno orientadas teóricamente a reducir el déficit español, propuestas en el mes siguiente a la publicación de los presupuestos generales del Estado y antes de su aprobación, marcan claramente la línea de acción del nuevo gobierno. Y esta línea tiene un problema.

El problema no es la apuesta por reducir el déficit. Tampoco lo es el hecho de que estas medidas difícilmente puedan contribuir a reducir la tasa de desempleo española, verdadero problemón del país. (Hay que recalcar que el principal problema de España no es la deuda del Estado y los balances anuales deficitarios, sino la elevada tasa de desempleo. Sin bajar la tasa de desempleo, no hay recuperación posible, y ninguna de las medidas propuestas por el gobierno en el último mes puede ayudar en manera alguna a reducir dicha tasa. Aún así, este no es El problema).

Empecemos por el principio.

La estabilidad de cualquier sociedad, Estado, país o unión de estados depende principalmente de tres factores:

- Igualdad de los ciudadanos ante la justicia.
- Cobertura sanitaria universal.
- Libre y ecuánime acceso a la educación.

No se puede concebir una sociedad pacífica y equilibrada que no se asiente en estos factores, puesto que el incumplimiento de cualquier de ellos produce unas desigualdades que al final se tornan insostenibles. La Declaración de Derechos Universales recoge estos tres puntos (artículos 7, 22, 25 y 26), y aunque no los recogiera, igualmente se sobreentiende que estos principios se encuentran por encima de cualquier ideología política.

Las últimas medidas propuestas atacan principalmente al sistema sanitario y al educativo. Se puede discutir largamente sobre la situación actual de ambos en este país. Hablando de la sanidad, podemos hablar de listas de espera, de patologías que quedan fuera de las coberturas, de excesiva burocracia en el sistema y de desigualdades entre regiones. Sin embargo, no pueden quedar lugar a dudas acerca del más que aceptable funcionamiento del actual sistema. Por mucho que se trate de un modelo mejorable, todos estamos orgullosos de Seguridad Social.

Por otro lado, el sistema educativo nacional arrastra desde hace años ciertas flaquezas. La formación profesional no termina de recibir el prestigio social que merece, ni el apoyo de las instituciones necesario para convertirse en el objetivo de algunos jóvenes. Por su parte, la educación universitaria, aunque económicamente asumible, adolece de una excesiva descentralización, de un peso político en sus organismos de gobierno que lastra el sistema, y de una más que dudosa oferta formativa de calidad en cuanto a ciertas titulaciones se refiere (podríamos decir que el sistema educativo no responde a las necesidades del mercado laboral, y por lo tanto, estamos generando potenciales desempleados). Además, nos estamos enfrentando a una realidad oculta, algo que los medios de comunicación no parecen captar: hoy en día, la titulación universitaria (es decir, el tope de la educación pública, al margen de los doctorados –orientados a una vida profesional de investigación) no es suficiente para acceder a ciertos puestos de trabajo.

Hoy en día se presentan a cada oferta de trabajo miles de personas con títulos universitarios y excelentes notas. Los parámetros diferenciadores de los CV’s son los idiomas (que muchas veces necesitan de experiencias en el extranjero, usualmente más caras que la educación universitaria en el país y sólo parcialmente cubiertas por las becas), o los másteres. Estos cursos, si son de carácter técnico, entran dentro del catálogo de la universidad, pero si lo que se demandan son másteres de gestión, los populares MBA’s, nos tenemos que ir a escuelas privadas, y los presupuestos empiezan en 18.000€ y acaban en los 120.000€. La práctica totalidad de los puestos de responsabilidad en las empresas patrias exigen en el CV la aparición de uno de estos caros estudios post-universitarios, lo que nos deja ante una palpable realidad: los puestos directivos quedan fuera del alcance de personas carentes de medios económicos, independientemente de su valía (y la disminución de los presupuestos de becas no ayuda precisamente). Esto fomenta la perpetuación de una sociedad de clases: crea diferencias.


Pero ahora viene lo bueno. El gobierno actual, una vez ha asumido que las medidas necesarias para sanear la economía española pasan por una subida de impuestos, tenía dos líneas de acción para atacar el problema:

- Subir los impuestos directos
- Subir los impuestos indirectos

Atacando los impuestos directos, se tendrían que haber tomado medidas como gravar las rentas de forma progresiva, mantener el impuesto sobre el patrimonio (que el PSOE quitó y recuperó) y sobretodo, trabajar en medidas que castigaran duramente el fraude fiscal y la evasión impuestos.

Actuando sobre los impuestos indirectos, es decir, gravando el consumo, se puede toca el IVA (subido por el gobierno del PSOE, y que de momento no ha sido modificado por el actual gobierno) y se han tocado las tasas universitarias (un 50% más altas) y el consumo de fármacos. Esto sí que es un problema.

El Estado, por definición, tiene una función de reparto de la riqueza. No es Robin Hood; no se trata de quitar a los ricos bolsos de Louis Vuitton para darles a los pobres viajes en Ryanair. Estamos hablando de repartir las rentas de forma que todos tengamos igualdad ante estos servicios básicos: sanidad y educación. La apuesta radical por gravar el consumo y no la renta, sencillamente aleja a unas clases sociales de otras. El lema de “el que quiera algo que se lo pague” lo podemos emplear para los lujos, para el ocio, pero no para unos servicios tan esenciales. Todo esto no se trata de izquierdas y derechas, ni de PP o PSOE (el propio PSOE ya tomó medidas ciertamente contrarias al pensamiento de izquierdas), se trata simple y sencillamente de gente de arriba contra gente de abajo. Se trata de estrangular a la clase media, se trata de proteger a los ricos y poco a poco convencer a los pobres de su condición, y convencerles también de que no tiene sentido que lo intenten, jamás entrarán. La sociedad no está hecha para ellos o, mejor dicho, la sociedad contemporánea se basa precisamente en que por cada uno que goza de privilegios, nueve trabajen para mantenérselos. Luego hablamos de épsilones y de betas y de alfas, y ya nos metemos en distopías, y parece que divagamos y encima nos dicen que no prestamos atención.

miércoles, febrero 08, 2012

Nos la están colando

Hay un tipo en mi trabajo que se pasa el día diciendo “ya se sabe, corren malos tiempos para la lírica”, como una muletilla, como si eso explicara todo lo que está sucediendo, como si fuera la última línea de su análisis crítico de la situación política. Lo curioso es que todavía no sé de qué pie cojea esa persona; desconozco su ideología, y hasta dudo mucho que sepa lo que está ocurriendo. En otras palabras, mi compañero no sabe que nos la están colando. Dice que son malos tiempos para la lírica, y ante una frase así todos asentimos, entornamos los ojos, y acompañamos a coro con un “así es”, y ala, ya te puedes ir a casa pensando que acabas de dar con el problema, que acabas de arreglar el mundo. Como mucho una cerveza como recompensa antes de llegar a casa.

Pero el nuevo gobierno, al margen de lo que piensen en mi oficina, está desvelando las dudas que había (que al menos yo tenía) sobre su orientación. Una semana antes de las elecciones comentaba no tener clara todavía la verdadera imagen de Rajoy. Dudaba acerca de si se impondría el ala de los moderados como Gallardón, o si Esperanza y su peculiar forma crear diferencias sociales dominarían la actitud del partido. Me equivoqué de pleno, ni lo uno ni lo otro. Ahora estamos comprobando que la verdadera cara del PP, no es sino Gallardón y su peculiar forma de crear diferencias sociales.

Peaje en el camino: que quede claro, no es el aspecto económico el que resulta inquietante. Al fin y al cabo, el gobierno socialista ya hincó la rodilla y cedió ante las presiones de esos entes llamados “mercados”, y comenzó a aplicar las medidas que le dictaron. No vimos ningún intento de unión política europea, ningún intento de acabar con el fraude, ni con la corrupción, verdaderos agujeros del Estado. El PP no está haciendo sino seguir la ruta ya iniciada por el Gobierno anterior, que consiste simplemente en una suma atropellada y desordenada de medidas que se van tomando siempre en la misma dirección (lastrar a las clases medias y liberar a las altas) pero sin ningún orden. Como si el becario de Botín fuera el que manda en todo esto.

Pasado el peaje vuelvo a la ruta: al margen de la economía, el problema es todo lo demás (¡!). El actual gobierno está aprovechándose de la situación, de una sociedad noqueada, aturdida a merced de esos “mercados”, arrinconada por la amenaza del paro y capaz de cerrar los ojos ante las barbaridades que el gobierno está realizando con tal de mantener viva la esperanza de que “si aguanto todo esto, al final pasará la mala racha y volveré a tener trabajo”. Una curiosa forma de flagelarnos, la nuestra. Para que luego digan que no somos buenos católicos. Dóciles, sumisos y esperando el perdón, mientras cargamos con nuestra culpa. Parece que vamos por la calle rezando “La vida es un valle de lágrimas…” Y mientras tanto nos aprietan un poco más.

El nuevo gobierno, para empezar por lo sencillo, falla en las formas. Mienten al argumentar por qué el toreo ha de protegerse, alegando medidas tomadas en Francia que no son reales. Mienten al justificar la sustitución de Educación para la Ciudadanía por otra asignatura, amparándose en presuntos textos sacados de libros de texto de la asignatura cuando no es así. Y mienten cuando nos cuentan las supuestas bondades que la reforma de la ley de divorcio traerá a nuestras administraciones. Pero efectivamente, estamos hablando de formas. Irrita que no le digan la verdad a uno (por eso perdieron las elecciones de 2004, por mentir), pero no nos podemos detener mucho en esto porque al fin y al cabo no es lo más grave. Lo más grave es el fondo de sus medidas.

Y lo más grave del fondo de las medidas presentadas en las últimas semanas por el nuevo gobierno, es ese carácter anacrónico y retrógrado que lucen. El ambiente huele a moho. De pronto los ministros (por Rajoy ni pregunten, ni está ni se le espera) nos han llenado los telediarios de términos como adoctrinamiento, cadena perpetua, despenalización del aborto, píldora postcoital con receta, términos que creíamos de otro tiempo… el telediario se ha convertido en Cuéntame.

Está mal que propongan que la píldora poscoital se tenga que pedir con receta; asusta a los jóvenes que la pueden necesitar. Está mal que Gallardón pretenda llevar el aborto de vuelta al año 1985 y aleje a las mujeres del derecho a decidir por sí mismas sin tener que sentir más culpables de lo que inevitablemente se han de sentir. Está mal que el PP a bloque lance globo sondas, a ver cómo ciertas ideas opresoras como terminar con las ayudas a los enfermos crónicos calan en la sociedad. Está mal, muy mal, que se plantee la posibilidad de establecer la cadena perpetua en este país, un país que en el artículo 25.2 de su Constitución establece que que “las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social”; leyendo esto uno diría que esa propuesta es anti-Constitucional, a la baja. Y está mal también que en la propuesta de reforma educativa introduzcan términos como “Estatuto de Carrera Docente” o “Autonomía de los centros educativos”, porque leyendo las explicaciones que dan uno entiende que están proponiendo diferenciar entre listos y tontos (de una manera pueril), y entre ricos y pobres (de una manera cruel).

No entiendo por qué somos incapaces de superar ciertas cuestiones y volvemos siempre sobre los mismos temas, ya lo comenté hace poco, así que probablemente no sea la persona más adecuada para comentar estas propuestas. Pero una sociedad acobardada y paralizada por el amenazante miedo a la falta de empleo no está en condiciones de reaccionar frente a ciertos abusos de sus gobernantes. Estamos dormidos y tenemos que despertar. Cuanto antes.

martes, enero 10, 2012

Otro aburrido debate

El otro día me desperté con un curioso regalo en la mesa de noche. Había apuntado en un papel la siguiente frase: “Continuar con el estéril debate sobre la legalidad del matrimonio homosexual es un lastre que impide al hombre llegar a Marte.” Bastante bien. Deduje que la noche anterior, en medio de la duermevela, una repentina inspiración hizo que brotara, aunque ni recordaba haberla escrito ni le encontré mucho sentido al toparme con ella a primera hora de la mañana. A qué vendría eso.

Así que dediqué el día a poner en orden mi cabeza, y a tratar de adivinar qué me había provocado escribir esa frase en pleno sueño y sin poder recordar cómo. Pero claro, la primera parte de la frase no es difícil de situar. De camino al trabajo, en la radio alguien dijo algo así como que “si a mí no me importa que se casen, lo que no entiendo es por qué lo tienen que llamar matrimonio”. Y es que ahora resulta que somos unos apasionados de la semántica en este país.

Pero las aclaraciones no terminaron ahí. En el descanso del café alguien comentó que por qué una niña de 16 años no puede comprar cervezas y sí que puede abortar; en el periódico un político catalán decía que España oprimía a su pueblo al impedirles expresarse en el idioma de su país; por la tarde, en un bar, en el grupo que estaba detrás de mí alguien protestó “¿por qué hablan de la eutanasia? Yo creo que de lo que hay que hablar es del derecho a la vida”; y al llegar a casa escuché a mi vecina gritar a quien tuviera al otro lado del teléfono y a todo el vecindario que por qué a ella la seguridad social no le pagaba el aumento de pechos si a los transexuales les estaban pagando el cambio de sexo. ¿Sigo?


Decía Herzog en la novela homónima de Saul Bellow, que “erramos al figuramos que una vez se ha descrito en los libros la crueldad, ya se ha terminado.” Y yo me permito añadir que podríamos sustituir su “crueldad” por términos como ley de dependencia, aborto, eutanasia, regionalismos, matrimonio homosexual… todos estos debates me pesan, me impiden avanzar como persona, y además me aburren. Por otro lado, es un error pensar que por el hecho de que ya hayamos escrito la solución a todos ellos incontables veces, no vayamos a tener que escribirla incontables más.

Pero que conste que esto no es un ataque contra la libertad de expresión. Todo lo contrario, deberíamos sentirnos empujados hacia nuevos debates, hacia nuevos retos. Y tampoco es un ataque a la religión, o al menos en parte (a pesar de mencionar varias de sus puntas de lanza). No es un ataque directo al pensamiento religioso, sino a los repetitivos debates que los autoproclamados representantes de dios en la tierra se empeñan en mantener en las primeras páginas de la prensa con el único afán de desmarcarse, de parecer algo diferente. Yerran el tiro.

Estamos en el s.XXI, el ser humano ha dejado de tener relaciones sexuales con el único afán de la reproducción desde… ¿cuándo? ¿Hace tres mil años? Dejemos tranquilos a los homosexuales. Luego nos dicen que el problema está en los niños que educan, y aunque no sólo las parejas homosexuales engendran hijos homosexuales, uno intuye que el tiro va por ahí. Sin embargo, ¿cuántos tipos de familias heterosexuales disfuncionales tenemos que soportar? Padres alcohólicos y violentos con sus hijos, egoístas descuidados con sus retoños, veganos que mal nutren a los suyos… me niego a seguir. Tengo casi 30 años. Creo que tengo derecho a no tener que perder el tiempo volviendo a debatir sobre obviedades así. Y además la intención del post iba por otro lado. Me dejaba la segunda parte de la frase.


¿Cómo relaciono el hecho de que temas estériles y propios de civilizaciones ancestrales centren el debate social y político del presente con llegar a Marte? Pues ahí vamos.

Dejemos Marte de lado. Más fácil: la investigación con células madre. Dejando al margen el hecho de que haya que acordar ciertos límites éticos a cualquier tipo de investigación, ¿cómo puede dudar alguien de la necesidad de avanzar en este campo? Pues el mundo no sólo duda, sino que se opone. No nos merecemos esto.

Venga, ahora otro ejemplo un poco más cercano a las estrellas: el CERN. El mayor laboratorio del mundo. La institución fue creada en 1954, y a día de hoy se compone de 20 países miembros, aunque la institución, ubicada entre Francia y Suiza, no está sometida a ninguna de las dos jurisdicciones, por considerarse una institución internacional. En ella participan 2400 empleados a tiempo completo, y 7931 investigadores de 608 universidades y 113 nacionalidades. No está mal para un laboratorio. ¿Y sabéis por qué funciona? Pues porque no está sometido a ningún cuerpo político.

¿Os imagináis qué ocurriría si algún órgano de gobierno, por ejemplo el euro parlamento tuviera algún poder sobre el CERN? Tendríamos que escuchar al político de turno protestando porque no se respeta la cuota del idioma de su país en los artículos que el laboratorio publica cada año; otro preguntaría por el impacto real de los neutrinos en las cifras de paro de su región, ya que a él y a sus conciudadanos no les parecía relevante, y el de más allá reclamaría incrementar la cuota de empleados de su comarca. En conclusión: seguro que acabaríamos desmantelando el CERN, para construir otros 20 aceleradores de partículas, uno en cada estado miembro, para satisfacción de ministros insensatos y votantes necios y para desgracia de la ciencia. Así de fácil se acaba con el conocimiento y el progreso, niños.

La ciencia no puede estar sometida a los ciclos de cuatro años de los políticos. Así mismo, estos no deberían estar condicionados (al mismo tiempo que realimentando) por unos debates pueriles. Parece que en mi frase no me refería solamente a llegar Marte y al matrimonio homosexual, la cosa era bastante más general, pero el ejemplo me vale. Lo que sí que me queda claro es que todos estos debates nos lastran, nos anclan a tiempos pasados, nos impiden mejorar. Nos merecemos otros temas, otros intereses, otras discusiones que nos permitan crecer como sociedad y como personas. Progresar en el ideario común, es una de las pocas vías a través de la cual todavía podemos dejar un mundo mejor a los que vengan después, ahorrándoles discusiones ingratas y egoístas. La idea de llegar a viejo discutiendo sobre los mismos temas con los que tenía que lidiar a los 16 me produce angustia.

Todo esto se trata de vacunarnos frente a la pasividad y a la necedad. No vaya a ser que luego creamos que estamos haciendo la revolución y nos la estén colando. Que nadie se engañe, todo está relacionado. El matrimonio homosexual, Marte y el Estado de Bienestar. Todo depende de que le pongamos un poco más de ganas al asunto.

viernes, noviembre 18, 2011

El cetro envenenado

Corría el año 2013, y el país alcanzó uno de los momentos más bajos de su democracia. Tras casi cuarenta años de elecciones democráticas, se formó un gobierno sin la elección del pueblo. El gobierno saliente había sido incapaz de hacer frente a la presión que los mercados ejercieron sobre el Estado durante una crisis que duraba ya cinco años; la luz al final del túnel de la crisis no se veía.

La solución es por todos conocida, se convocó un gobierno de tecnócratas elegidos a dedo, vinculados casi todos ellos a diversos bancos y contando con pocos representantes de la esfera política, tal y como había ocurrido con Italia, Grecia y otros países de la UE en años anteriores. El nuevo gobierno provocó muchas inseguridades en la ciudadanía, y tuvo que responder tanto de las medidas impopulares que tomaron ellos, como de las que habían tomado acción los gobiernos anteriores. La entrada del copago en la sanidad, la redefinición de las pensiones y su consecuente mengua, las subidas en las tasas universitarias hasta doblar de media las que teníamos dos años atrás y la subcontratación de ciertos servicios por parte del Estado en materia de seguridad, sanidad, educación, justicia y defensa. Todas estas medidas agotaron la paciencia y lo que es peor, la esperanza de los ciudadanos, que salieron a protestar a la calle en numerosas ocasiones. No obstante, el país nunca necesitó de fondos de rescate europeos o del FMI como sí que lo hicieron algunos de sus vecinos europeos, el euro se mantuvo como moneda, y toda la comunidad financiera internacional alabó los esfuerzos que hizo el conjunto del país.

Han pasado ya 400 días desde que el gobierno de tecnócratas tomó posesión del poder, y nos quedan apenas dos semanas para las próximas elecciones democráticas. Estamos a mediados de 2014 y echando la vista atrás, vemos todas las cosas que han cambiado en la esfera política en este país en los últimos años. La derecha sufrió un varapalo terrible al no poder contener a los mercados y tener que ceder el gobierno a unos técnicos. La población no lo perdonó, pero lo que realmente hizo mella en el PP fueron las divisiones internas. Así, por primera vez en democracia, la derecha acude dividida en dos partidos a las elecciones. La ley democrática sigue esperando su reforma, así que sólo son dos partidos los que aspiran a alcanzar la presidencia del gobierno, aunque las encuestas indican que esta vez tendrá que ser un gobierno de coalición. Por otro lado, esta será la primera ocasión en la que dos mujeres sean las principales candidatas a lograr la presidencia del gobierno, hito histórico en nuestro país.


El reto para el gobierno entrante será sin duda alguna el de recuperar el terreno perdido por las funciones sociales del estado. Sabemos que lo que perdimos en una noche, tardaremos años en recuperarlo, y que los mercados no van a aflojar su presión sobre los estados por mucho que la economía haya reflotado. Pero la realidad es que así es. Por primera vez en un lustro, el PIB va a crecer por encima del 3%, y la tasa de desempleo, aunque sigue en un alto 16%, está en una tendencia que hace esperar que en el plazo de dos años más podamos estar por debajo del 10%. Esto nos lleva a pensar que el partido ganador de las próximas elecciones, tiene muchas posibilidades de ganar dos partidos seguidos. Estas, y las próximas elecciones. Navegar con viento favorable siempre es más sencillo.

Lejos quedan ya las elecciones generales de aquel 2011, y pocos se acuerdan ya de la debacle que sufrió el PSOE. Aquel batacazo electoral producido por su pobre gestión de la primera etapa de la crisis financiera mundial, por el que le auguraban una factura de muchos años, ha probado ser menos duro que el golpe que el PP no ha sabido encajar en los años siguientes. Con un partido dividido en dos (habrá que ver qué pactos estarán dispuestos a hacer ambos grupos después de las elecciones), y una prensa de derechas dividida y entretenida en echarse los trastos a la cabeza los unos a los otros en lugar de trabajar unida como antaño, las encuestas le dan al PSOE una ligera ventaja. Ligera, pero impensable en los inicios del gobierno de Rajoy a principios del 2012. Parece que los electores han considerado mayor traición la de la derecha, entregando el gobierno a unos técnicos sin mediar una consulta popular, que las anteriores acciones de los socialistas.

Lejos queda ya aquel 20N pero, visto en perspectiva, aquella victoria fue un cetro envenenado para Rajoy, una batalla vencida pero que ha resultado fatal para la guerra. Hoy, con la suficiente distancia ganada, sabemos que aquel día fue para Rajoy, el primero del final de su carrera política.

jueves, noviembre 10, 2011

El próximo gobierno

Dice que tiene un plan, y su plan es crear empleo. Fin del post.

Bueno, me lo tendré que currar un poco más que el bueno de Mariano, porque la verdad es que él poco se lo ha trabajado.



Pero así es la política española, tampoco se lo han puesto difícil. Está claro que los dos partidos principales llegaban a las elecciones en una absoluta desigualdad de condiciones. Unos cargando con la responsabilidad política de una crisis financiera a nivel mundial, unido al desprestigio de una pobre gestión de la misma, y otros que simplemente han necesitado del beneficio de la duda. Pero esto ya lo sabíamos, ¿y qué más ofrece la campaña electoral?

Pues el resto son todo incógnitas. Parece mentira que sumergidos en plena campaña no se consigan despejar casi todas las dudas respecto a las intenciones de los diversos partidos, pero la baja calidad del debate político pasa factura, y como en un buen capítulo de Perdidos, tendremos que esperar al próximo, ese que empieza a partir del 20N, para despejar algunas de las muchas preguntas sin responder que, a mi juicio, se van a quedar sin una sola opinión concreta antes del domingo próximo.

La primera y la más importante de todas ellas, es cómo va a afrontar el PP el gobierno. Con la mayoría absoluta en el bolsillo y los 2/3 de la cámara a tiro, quedaremos a merced de Rajoy y de su verdadera imagen. Parece mentira, pero tras ocho años del gallego como líder del partido, todavía no se puede intuir la alineación que elegirá. ¿Coparán los moderados del partido como Gallardón, Basagoiti o Feijoó los ministerios? ¿Cuánta cuota de poder se quedará nuestro Tea Party patrio con Arenas, Esperanzas, Trillos y Pons varios? En resumidas cuentas, la campaña electoral no ha servido para despejar las dudas acerca del talante del nuevo gobierno, y votamos sin saber que versión tendremos dentro de esa tan amplia derecha española. Lo de siempre: todavía no sabemos si los recortes que vienen los harán con la cabeza gacha como han hecho los socialistas durante los últimos tres años, o si los harán con una radiante sonrisa como la que nos ofrecen desde la presidencia de la comunidad de Madrid acompañando a cada perla ideológica que desde allí nos salpica a todos.

Y la segunda incógnita es la más importante: ¿Cuánto más nos obligarán a humillarnos los mercados? Los partidos políticos siguen evitando el principal sujeto de debate, el aspecto verdaderamente crítico de estos tiempos: qué tipo de Europa estamos creando. El euro está poniendo en tela de juicio la ya frágil Unión Europea y las políticas comunes son más que una necesidad, representan la única vía para mantener ese estado del bienestar que prácticamente ha desaparecido -si es que alguna vez existió- del resto de continentes, y Europa era su mayor adalid. En los debates políticos y los noticiarios esto se ha obviado por completo. Se habla mucho de Merkel y de Sarkozy, y de Grecia y de Portugal pero, ¿realmente los partidos han aportado algo? Aquí hay un buen artículo, para los curiosos, que habla de los errores que están cometiendo los gobiernos del viejo continente, pero los partidos han pasado por encima de este tema descaradamente.

Pero bueno, la verdad es que el futuro gobierno no es el único que plantea dudas que han quedado sin resolver tras la campaña. Por mucho que el sistema electoral prácticamente ignore a los partidos nacionales minoritarios, eso no implica que ellos mismos se sigan tirando piedras contra su propio tejado. Ahí está IU, que a pesar de que los sondeos les dan una ligera subida gracias al presunto descalabro del PSOE, sigue su imparable camino hacia la extinción. Y es que es una pena que la izquierda española haya sido incapaz de renovar su discurso, como sí que lo han conseguido los partidos de izquierdas de otros países europeos, y además se auto flagelen con una bicefalia en la que ninguna de las dos cabezas convence.

De UPyD creo que no merece la pena ni hacer comentarios. Se han autoproclamado como tercera vía sin tener un programa concreto, más allá del "votadnos porque somos la tercera vía". ¿Son la tercera vía porque su programa es ser la tercera vía? Creo que no lo entiendo.

¿Y qué decir de los partidos regionalistas?

Pues lo más destacado me temo que será el triunfo de Amaiur. Las encuestas dan un resultado muy apretado en Euskadi, comunidad en la que cuatro partidos pueden conseguir entre cuatro y cinco diputados. Amaiur no sólo está en la pelea, sino que los recientes anuncios de ETA pueden llevar a la formación abertzale a ser la más votada de la región. Eso sería un éxito sin precedentes para su ideología (tras el éxito de las municipales de este año), y puede cambiar drásticamente el mapa político de la región, lo que afectará directamente al proceso de desaparición de la organización terrorista. Aunque el terrorismo parece ya no importar a los españoles, creo que es un momento muy importante para el País Vasco y para toda España por extensión en lo que al problema del terrorismo se refiere, y los próximos cuatro años bien gestionados podrían acabar de una vez por todas con esta lacra, o podrían seguir prolongando su agónico fin. No nos queda más remedio que seguir a la espera.

Y como no, para el final me tengo que reservar al partido favorito de los asturianos. Que el partido de Cascos haya decidido terminar lo que Pelayo no pudo completar, y reconquistar así toda la Península Ibérica como propuesta para llegar a Madrid con partido propio y no como miembro del grupo mixto, no sé si merece reír o llorar,  pero sí que sé que es lastimoso que nuestra región abandere una forma de hacer política berlusconiana, por así decir.

Por supuesto que todas estas dudas no creo que afecten al devenir del país, que nuestro futuro no depende de todo esto, y el partido más importante se juega en el mercado de trabajo, pero sí que creo que esta campaña electoral ha hecho un flaco favor a la política en general, me refiero al debate político; es probable que nunca hayamos tenido uno de tan baja calidad en este país, y eso no nos beneficia.

viernes, octubre 21, 2011

El Dilema Electoral

A estas alturas de la película, a un mes de las elecciones, nadie se pregunta ya quién va a ganar las elecciones, así que la única incógnita que queda por despejar es saber si el PP obtendrá mayoría absoluta o no.

Esa mayoría absoluta no se presenta como la solución a los problemas del país, puesto que uno de los últimos garantes que le quedan a las democracias de occidente, es precisamente el que los partidos de la oposición puedan, en un momento dado, pararle los pies a un gobierno al que se le vaya la mano.

Si atendemos a los telediarios, estas elecciones están marcadas claramente por factores económicos. Pero unos factores económicos que afectan directamente a derechos sociales como la asistencia sanitaria, la educación, las pensiones y el modelo de reparto de la riqueza. En medio de la crisis, los poderes económicos mundiales claman contra los Estados, y piden que para sanear los mercados se haga menguar a los entes públicos y se dote de mayor protagonismo al sector privado, único al parecer capaz de solventar los problemas de gestión, burocracia y corrupción endémicos de las empresas y organismos públicos. Y aquí parece haber dos posicionamientos claros, al menos en nuestro país: la derecha que apoya estas tesis y la izquierda… la izquierda que dice que no las apoya, pero actúa como si sí que lo hiciera. Y empezamos con los problemas.

Así pues, la primera opción de voto no parece muy… adecuada para la situación. Vaya por delante que me desvinculo del discurso victimista que amenaza con que la llegada de la derecha significará el fin del Estado del Bienestar; no creo que sean tan cocos, pero sí que me inquieta que personajes como E. Aguirre o A. Botella toquen tanto poder. Sus tesis políticas enraízan en la noción de que los mercados libres se autorregulan, que no necesitan reglas que los lastren y que en la vida todos tenemos igualdad de oportunidades, así que el que no tiene éxito es debido a que simplemente no quiere, o no sabe. Pues bien, esta idea es falsa, y tiene trampa. No todos tenemos igualdad de oportunidades en la vida; los ricos deben garantizar el acceso a los pobres a esos servicios básicos que son la sanidad y la educación, y las empresas privadas en ningún momento han demostrado ni ser menos corruptas, ni controlar mejor la corrupción que los organismos públicos. Confiar en estos axiomas no sólo no nos sacará de la crisis, sino que puede hacer más profundas aún unas diferencias sociales que en España empiezan a ser alarmantes.

Al hilo de este tema, no comprendo por qué cuando un concejal echa mano a la caja todos nos sentimos robados, y sin embargo cuando se trata de un directivo de banco y sus millonarias pensiones y finiquitos, parece que la cosa no va con nosotros y que no nos afecta.

Y la segunda opción, resulta mucho más dura de defender, en cierto modo. Una izquierda “renovada” por uno de sus más antiguos líderes, parece una izquierda lista para inmolarse. El sacrificio de Rubalcaba para que el partido renazca en cuatro años con Chacón al frente parece claro, quizás demasiado claro. Están cometiendo los mismos errores que Almunia en el año 2.000, tratando de movilizas a los votantes de izquierdas escorando su discurso, y alejándose de los votantes de centro, digamos. Sin embargo, los votantes de izquierdas están muy lejos de ellos.

Los llamados indignados que nacieron como apolíticos, han sido reconducidos poco a poco hacia la izquierda política gracias en parte a las maniobras nada disimuladas de la prensa de derechas, hasta quedar caricaturizados como un grupo de neo-hippies o de radicales, que desde luego no van a cambiar el mundo. Bendita renovación. En Egipto eran libertadores y aquí son simples pies negros. Por una vez casi me convence Sánchez Dragó, para el cual los indignados son “prefascistas, pero ellos aún no lo saben.” No deja de ser cierto en parte, puesto que apuestan por regenerar el sistema al margen del mismo, lo que así enunciado podría parecerse a los métodos de los líderes fascistas de la primera mitad del s. XX, y no dejan de ser una propuesta ademocrática o antidemocrática, con respecto a las instituciones (que no a la población). Claro que la afirmación tiene truco, porque entonces cualquier revolución pasada podría ser tildada de fascista… ¿Católicos fascistas? ¿Franceses fascistas? ¿Rusos comunistas-fascistas? Bueno, lo de Sánchez Dragó buscando publicidad cada vez que quiere publicar un libro ya es una tradición, pero no he podido resistirme a comentarlo.

Para terminar, no creo que en estas elecciones estén en juego algunos derechos sociales recién conseguidos por la sociedad española como puedan ser el matrimonio homosexual o la ley de dependencia (aunque los recortes económicos sí que pueden afectar seriamente a la segunda), y el derecho al aborto ni lo menciono porque ya lleva muchos más años instalado en nuestra sociedad. En estas elecciones nos jugamos que la educación vuelva a entregarse parcialmente a la Iglesia –tan necesitada de ingresos económicos-, que las coberturas sanitarias caigan en manos de aseguradoras ávidas de clientes, y que la forma de recaudar impuestos se oriente más a los indirectos (IVA, copagos, tasas escolares, etc.) o a los directos (rentas, patrimonio…) En resumen, que el país, en estas elecciones, tiene una difícil elección por delante: Se debate entre votar lo que no debe, y lo que no puede.

martes, mayo 10, 2011

¿Y si no me lo creo?

Una amiga nuestra, hace tiempo, cuando éramos estudiantes y parecía que la universidad duraría para siempre, nos dijo un día que estaba leyendo “El Código da Vinci”. Se planteó el debate sobre la veracidad o no de ciertos temas del libro y ella fue tajante: “me lo creo todo. No creo que haya nada en el libro que sea mentira. Es más, ¿por qué iba a mentir el autor?” Y punto final al debate.

En otra ocasión, veraneando con unos amigos, otra amiga, que no estaba con nosotros en aquel momento, nos envió un mensaje de texto:

Acabo de poner el telediario de Telecinco, y en un reportaje sobre las vacaciones de verano salíais vosotros en la playa.

Yo dije que aquello era mentira, que nos estaba vacilando, y cuando otro de los amigos me preguntó por qué, le dije que simplemente porque no habíamos visto cámaras de televisión en la playa. Mi amigo se quedó en silencio y reflexionó, y al final dijo: “¡es que tú no te crees nada!”. La diferencia entre mi amigo y yo, no es que yo me diera cuenta del bulo y él no, la diferencia era que él estaba más a gusto creyendo aquella mentira que pensando en la anodina realidad: nadie iba a grabarnos para la televisión. Recuerdo que entonces pensé si a veces no sería más astuto creerse las cosas, que saber que son mentira…



A las primeras planas de la prensa saltó hace un par de semanas la noticia del asesinato de Bin Laden y el posterior lanzamiento al mar de su cadáver. No se han mostrado fotos del fallecido, pero hasta parece que la propia Al Qaeda ha confirmado la noticia. A los pocos minutos de la publicación del suceso, ya se podían ver imágenes de celebraciones espontáneas en diversos puntos del globo, especialmente Nueva York. Todo muy de película. Por un lado, resulta difícil creerse toda esta operación, diez años después del 11-S, con Bin Laden viviendo en un chalet cerca de oficinas de policía paquistaníes en lugar de en una cueva en los montes de Afganistán. Pero por otro lado poco importa que sea real o no, se trata de un símbolo. Un símbolo él, y otro símbolo su muerte. Yo no creo que vanagloriarse de ciertas muertes sea lo más cabal, y aunque entiendo que la ex mujer de un bombero del FDNY fallecido en el 11-S piense que se ha hecho justicia, no creo que los líderes del mundo con Obama a la cabeza deban considerar el suceso como “una gran noticia”.

Pero iría más allá. Nunca he entendido yo muy bien cómo funciona esto de Al Qaeda. Tal y como la prensa lo pinta, es una especie de Internacional Terrorista Islámica, que comete atentados en cualquier parte de la esfera terrestre: EEUU, Reino Unido, España, pero también Marruecos, Kenia, Indonesia, Pakistán, o donde sea necesario. Según parece, Bin Laden y los suyos dirigían, entrenaban y suministraban armamento a toda una red de células terroristas, pero sin moverse de unas montañas en Afganistán. Algo así como si el Comandante Cobra fuera el malo del Inspector Gadget; un tipo sin cara que no se mueve de su silla, que nosotros no sabemos dónde vive, pero que él todo lo ve y todo lo sabe gracias a una pantalla que retransmite lo que sea. Y mientras tanto no deja de acariciar a un gato con su guante de metal.

Esta especie de Cid Campeador del “lado oscuro” ha servido a los gobiernos de todo occidente para justificar aumentos de presupuestos en Defensa, modificación de leyes de protección de datos y privacidad, creación de cuerpos especiales que no tienen que obedecer más que al Presidente del Gobierno, y demás medidas propias de 1984, de Orwell. El doblepensamiento palpable en todo este asunto es alarmante. Cualquier diría que ha habido mucha gente interesada en fomentar la leyenda de Bin Laden y de Al Qaeda, tal y como una madre amenaza a su niño con el hombre del saco. Cuidado, que viene Bin Laden; nos han susurrado durante diez años.

Ojo, con todo esto no pretendo ni mucho menos menospreciar ni ignorar los tristes atentados que han tenido lugar en esta última década en diversas ciudades. Simplemente me quejo de la explicación tan “simple” que se nos ha dado del tema: hay una mano oscura que todo lo abarca, y ellos nos atacan a nosotros porque sí, porque son malvados y eso es lo que hacen, atacar porque sí. Y otra cosa más. Tampoco creo que el tratamiento que le han dado a Bin Laden ayude en absoluto a cerrar la brecha que se está abriendo entre Occidente (laico-cristiano) y el mundo Islámico (Oriente Medio, parte de Asia y parte de África, zonas en las que abundan países del Tercer Mundo).

Al que no le parezca que este tratamiento de Occidente es erróneo, habría que contarle la historia de un antiguo líder rebelde. Vivía en Oriente Medio y al parecer defendía a un puñado de insurgentes, esclavos de hecho, a los que llamaba a rebelarse contra el poder establecido con máximas como “todos somos iguales”, o “ellos no tienen más derechos que nosotros”, o “tú tienes derecho a vivir tan bien como ellos”. Ese hombre ganó en importancia hasta el punto de que los gobernantes de la época decidieron acabar con él, creyendo que así se acabaría la revuelta. Nada más lejos de la realidad, su historia fue creciendo y fueron naciendo leyendas alrededor suyo, la imagen que quedó de él tras su muerte inspiró a mucha gente y les invitó a seguir luchando contra esa diferencia de clases, hasta que siglos después esa nueva corriente religiosa, inspirada por aquel hombre y los mitos sobre su vida, se convirtió en el poder establecido, dando la vuelta a la tortilla.

Seré una persona escéptica, que recela de creerse las historias y las opiniones que le llegan demasiado mascadas y digeridas como para que no resulten sospechosas, pero mirad las fotos de la gente acudiendo a la casa de Bin Laden, así por curiosidad, pero sin darse cuenta de que quizás están comenzando una especie de peregrinación, una especie de rito, y reconoceréis que todo esto resulta un tanto irónico.

martes, abril 26, 2011

Reflexión política #15

Uno piensa que uno de los mejores detectores de votantes de derechas en este país, es escuchar la manida frase de "la verdad es que da igual que sean de derechas o de izquierdas, todos los políticos son unos corruptos."



Y no es que piense que no haya políticos de izquierdas corruptos (mi indulgencia no da para tanto), sino que intuyo en esa frase, un cierto intento disimulado de perdón. Y ahí sí que soy firme: la corrupción castiga a la derecha como no castiga a la izquierda (algo que ya he escrito, no sé si en el blog o en un correo, y ya me ha respondido en desacuerdo alguno de los otros miembros de este contubernio, pero todavía no me habéis convencido de lo contrario). Y si no, preguntadle al curita.

Así que dando vueltas a lo de la corrupción, y a la cantidad de corruptos que tenemos de cada signo político, voy y me encuentro con este interesante artículo y este mapa de El Mundo (je, je). Resulta interesante porque realiza un resumen de los principales casos de corrupción de este país, y resulta interesante también porque las regiones más invadidas, aparentemente, por la corrupción son: Málaga, Murcia, Valencia, Baleares, Galicia y Madrid. ¿Alguien nota algún nexo común?

Pero no contento con este mapa seguí buscando mapas de la corrupción española, hasta llegar a este wiki y su mapa correspondiente. Y aquí la cosa se iguala, el mapa ya no es tan azul y aunque la gaviota siga ganando, la conclusión a la que hay que llegar es obvia (teniendo en cuenta que el PP gobierna en más regiones que el PSOE): La corrupción, efectivamente, se pega al poder. Y para añadir más leña al asunto, también aparecen nombres como UPN, CC, CIU y PNV... vamos, que hay para todos.


Alguien hablaba estos días de la alternancia política como único remedio para luchar contra la corrupción. Pero creo que no es suficiente, la corrupción no sólo se pega poder, sino que además lo hace rápido. Por otro lado, siempre me acuerdo de una frase de Boyer; decía algo así como que en este país, si seguimos bajando el sueldo de los políticos, al final sólo los subnormales querrán ser ministros. Y en base a esta frase, no dejo de imaginarme al político de provincias de turno, viajando en clase turista (al menos así desearíamos los votantes) de camino a Madrid un domingo por la tarde, viendo como todos los yuppies de menos de treinta años que trabajan para bancos y telefónicas y demás empresas que especulan y no producen bienes y no tienen ni idea de qué va el mundo, le pasan por delante de camino a sus asientos business. ¿Qué querría hacer el politicucho de turno? ¿Cómo parar esa envidia y esa ansia de poder? ¿Basta con cambiar el voto cada 4 años?

domingo, abril 17, 2011

Reflexión política #6

No comprendo cómo el PSOE puede apostar por Jaime Lissavetzky para la alcaldía de Madrid.




Su perfil político es bajo y sus resultados como Secretario de Estado del Deporte son nefastos. Su imagen pública se limita a aparecer en cualquier parte del mundo allá donde un español haya ganado alguna final.

Los principales logros recientes del deporte español se deben a los llamados "deportes profesionales", aquellos gestionados desde iniciativas privadas (fútbol, baloncesto, tenis, F1...) Los que dependen de la ayuda del Estado (a través del Plan ADO, por ejemplo) como el atletismo, la gimnasia y la natación, no sólo han cosechado peores resultados que hace una década, sino que además están quedando ensombrecidos por el dopaje.

El PSM no levanta cabeza desde el Tamayazo.

viernes, abril 08, 2011

Reflexión política #2

A mediados de los noventa, el PP sólo pudo arrebatar el gobierno al PSOE, con la ayuda de parte del poder judicial (Garzón) y del poder mediático (Pedro J.), haciendo uso de dos fantasmas: el terrorismo (los GAL) y la corrupción (Filesa).

Casi veinte años después, las portadas de El Mundo se llenan con dos historias: Faisán y los ERES.



Lo de siempre: nuevos planes, idénticas estrategias.

martes, febrero 08, 2011

¿Qué hay al otro lado?

Cada vez es más notoria la influencia que Internet tiene sobre nuestras vidas. Además, ciertos acontecimientos acaecidos en las últimas dos semanas han puesto esta tendencia aún más de relieve, pero sospecho que no estamos comprendiendo hasta qué punto las vidas de ambos lados de la pantalla se interrelacionan hasta convertirse en una sola, y creo que se está menospreciando el impacto que los actos de cada lado tienen en el contrario. Veamos los hechos.

En España Internet nos sirve para comprobar que Bisbal es un bocachancla, que Nacho Vigalondo se acaba de jugar su futuro laboral por publicar un chiste en Twitter mientras estaba pedo y que Alex de la Iglesia ha pasado de liderar a los malos a liderar a los buenos en todo esto de la lucha Discográficas vs. El resto del mundo. Si cruzamos el Mediterráneo, vemos que el asunto va más allá y que esto del Internet se está utilizando para hacer… ¡revoluciones populares!

Para empezar, resulta que en este país, y muy en especial a nuestros famosos, les ha dado un arrebato irrefrenable, así, a todos a la vez, de confesarle al Twitter sus más íntimos pensamientos. Y claro, si mi padre decía que “no es lo mismo decir algo que ponerlo por escrito, hijo. Lo escrito no se borra”, qué decir entonces de una página en la que tienes decenas de miles de personas esperando a leerte al instante. No son ni uno ni dos los personajes de nuestra patria los que se la han jugado por ciento cuarenta caracteres de más, y como encima la gente ya se lo sabe,  millones de “usuarios anónimos” aguardan ansiosos el nuevo post de Patxi López o el último twitter de ese gran sabio de nuestro tiempo que es Alejandro Sanz.

Pero, ¿qué es esto de convertir en información relevante la última paja mental de Pérez-Reverte? ¿Esto es información? ¿Es útil? ¿Es siquiera divertido? La realidad es que me siento como si me estuviera bañando en el Cantábrico, y esperase con ansiedad la llegada de la ola, grande y  fuerte, tratando de evitar que tire de mí hacia dentro, pero justo pasa un instante y ya demasiado tarde para pensar en ella y regodearme en cómo la he esquivado: ya viene la siguiente.

Da la sensación de que vamos a terminar muertos por exceso de información, y además de información inútil.



Uno piensa entonces que alguien debe de estar debatiendo de forma seria acerca de cómo se relacionan nuestras vidas virtuales y reales, y ahí aparece, brillando en plena blogosfera y con la nariz roja como un payaso Álex de la Iglesia; éste nos va a salvar. No en vano, la comunidad de internautas ha conseguido que el aún Presidente de la Academia de Cine, uno de los principales protagonistas en el debate sobre los Derechos de Autor, se vaya a la calle por su síndrome de Estocolmo-twittero. ¿Pero qué ocurre aquí? Estamos metidos en un debate sobre el sentido de Internet, la posibilidad de legislarlo o de regularlo de alguna manera y cómo gestionar sus contenidos… en definitiva, estamos debatiendo sobre qué es Internet para nosotros, qué carajo queremos hacer con él y hasta dónde queremos usarlo, y todo esto lo queremos resolver en este país centrándonos solamente en el tema de los derechos de autor (el cual no quiero entrar a valorar ahora) y las descargas de contenidos.


Estamos pues, errando el tiro. No tiene sentido empezar a construir una casa poniendo la televisión encima de la mesa. En Internet están involucrados todos los actores que intervienen en la vida de este lado de la pantalla, ya que el otro lado no es sino un vehículo nuevo para los viajes de siempre. Y aunque no nos aplicamos el cuento y pasamos el día haciendo el chorras entre Forocoches y Taringa, bien que se nos calienta la boca a la hora de asegurar que del otro lado del Mediterráneo, el Internet este está haciendo la revolución; el solito, oiga.



Tras leerme las noticias que El País recopila bajo la etiqueta “Ola de cambio en el mundo árabe”, la idea que a uno le queda es la de que las revoluciones en los distintos países árabes se están produciendo gracias a Internet, e incluso debido a Internet. Entre todos esos artículos, no he encontrado ninguna mención expresa a los líderes instigadores de las revoluciones. El Baradei y Rached Ghannouchi no cuentan, ya que volvieron a Egipto y Túnez respectivamente después de que se iniciaran las revueltas (¿cómo era eso de a río revuelto…?), pero tampoco han sido los Hermanos Musulmanes egipcios, ni sindicatos, ni líderes religiosos, ni actores de cine, ni Bono. Según la prensa han sido los jóvenes, convocándose a través de Internet. Tanto ha sido así que en Egipto han llegado a cortar el acceso a la red como medida para disolver las revueltas. Muerto Internet se acabó la revolución, debieron pensar. Y se equivocaron.

¿Es Internet un instrumento revolucionario? ¿Hemos pasado de una foto de un tío con barba y boina mirando al infinito a millones de ordenadores conectados en red? Bueno, toca ser algo escépticos, algo tan simple no nos lo podemos creer. Suena demasiado fácil, y es una pena que todo un periódico, o incluso toda la prensa de un país, no sea capaz de profundizar más en una situación tan crítica: Túnez, Egipto, Yemen, Jordania, Marruecos… llevan sufriendo gobiernos totalitaristas durante décadas (todos ellos bendecidos por Occidente, que conste en acta), y el pueblo vive en condiciones miserables mientras que sus líderes viven como actores de Hollywood. Pero eso no nos mola. Eso no vende. Qué más nos da que los moritos se mueran de hambre y de ignorancia. Sólo nos preocupan dos cosas: que el islamismo no gane poder (ya se sabe, el islamismo es malo) y que el Twitter ayuda a hacer la revolución. Cualquier análisis que vaya más allá de esto parece aburrir a los medios de comunicación masivos.

Para arrojar un poco de luz sobre este asunto y alejar a los fantasmas de Polancos y PJ's, os recomiendo este artículo del recomendable blog Trending Topics (curiosamente también bajo el paraguas de El País), donde podemos leer opiniones más sensatas acerca del asunto, y pego este párrafo de un artículo de Manuel Castells publicado en La Vanguardia, que resume mejor de lo que yo pueda hacer la idea que subyace en todo esto:

Obviamente, no es la comunicación la que origina la revuelta. Esta tiene causas profundas en la miseria y la exclusión social de buena parte de la población, en la pantomima de democracia, en el oscurantismo informativo, en el encarcelamiento y tortura de miles de personas, en la transformación de todo un país en la finca de las familias Ben Ali y Trabelsi con el beneplácito de EE.UU., los países europeos y las dictaduras árabes. Pero sin esa nueva forma de comunicación la revolución tunecina no hubiera tenido las mismas características: su espontaneidad, la ausencia de líderes, el protagonismo de estudiantes y profesionales, junto con los políticos de la oposición y los sindicatos jugando un papel de apoyo cuando estaba el proceso en marcha.


Lo que no se puede poner en duda, es que bien sea frivolizando o aprovechando su capacidad instantánea de comunicación, Internet está cambiando nuestras vidas. Y no se trata de un mero juego de ordenador, o de un nuevo canal de televisión, es mucho más ambicioso. En el camino, cambiará nuestro concepto de imagen pública y el uso que cualquiera pueda hacer de ella. Además, tendremos que resolver el debate de cómo gestionar esa cantidad infinita de información que estamos guardando sin control ahí adentro, al otro lado de la pantalla, sin quedar demasiado alienados en el intento. Mejor será que, entre mensaje al twitter y "me gusta" en el facebook, reflexionemos un poco sobre ello.

jueves, enero 27, 2011

Arturo and the homosexuals

Agobiado esta semana con mucho trabajo, viajes a Madrid y presuntos esguinces de tobillo, no he podido currarme el correspondiente post (parte biográfica). Para compensar mi aislamiento social, le ofrecí a Arturo que se pasase por mi casa para darme conversación a cambio de un vaso de vino (parte ficticia). Seguimos conversando, discutiendo, y manteniendo el desacuerdo. Esta vez el debate prendió la mecha de mi interés cuando mi compañero, y representante de la otra mitad de España, me estampó en plena cara:

- A mí no me importa que los homosexuales se casen. Lo que no me gusta es que lo llamen matrimonio.

¿Más lugares comunes? Pues me temo que sí, amigo, me temo que sí.

Dado que lo había invitado a mi casa y le había servido vino en un vaso que pone coca-cola por un lado y power rangers por el otro, lo menos que podía hacer era interpelarle para que desarrollara su idea. En otras palabras: le dije “¿A qué te refieres?”

- Pues que a mí me parece muy bien que se casen, que yo no les voy a decir que no lo hagan, pero es que eso de que lo llamen matrimonio… Eso no es un matrimonio. De toda la vida un matrimonio es entre un hombre y una mujer. Mira, que lo llamen pareja de hecho si quieren, eso no me molestaría.

¿Y ese es todo tu problema, Arturo? ¿Quieres que nos carguemos los derechos de parte de la sociedad por una palabra? Y Arturo seguía con lo de que por qué no les basta con lo de pareja de hecho, y yo no era capaz de sacarle de su posición. Enrocado él, y yo torpe jugador de ajedrez, no contento con defenderse intentó atacar y continuó a grito de mira lo que dice la RAE, mira, mira:

(Del lat. matrimonĭum).
1. m. Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales.

¿Ves? Lo dice bien clarito, HOMBRE y MUJER. Y yo coño, Arturo, te veo suelto hoy, y patrio, y defensor de la lengua verdadera, la cristiana… Un poco pesadito, a decir verdad, con eso del significado de las palabras, más aún cuando me enseñas la RAE, que ni siquiera ha oído hablar de lo que es la “pareja de hecho”, pero bueno, está claro que no quieres acudir a fuentes jurídicas…

Y entonces nos quedamos en silencio, y cada uno miró su vaso, le dio vueltas, un sorbo, otra vuelta, y alguno cogió una patatita, y por fin algo hizo clic en mi cabeza, y volvió a sonar la palabra clave de todo esto: cristiana. La mente de Arturo es cristiana.

- Oye Arturo. Y entonces, eso de que tengan hijos, ¿qué te parece?
- ¡Ves! ¡A eso me refiero! Eso no creo que esté bien. Si no pueden tener hijos (Arturo pasa por alto las parejas de lesbianas, pero eso se lo perdonamos ya que al fin y al cabo el tiene la palabra ahora), ¿por qué los tienen que tener? La naturaleza es sabia, así que por algo será.

Ya está. Ya sonrío tranquilo. Ya vuelvo a notar el sabor del vino al descender por la garganta, que se me había quedado ahí en la laringe, sólo de pensar que no iba a sacar del enroque a Arturo. Ahí lo tenía ante mis ojos, el rey blanco (Arturo siempre es blanco), más solo que la una, abandonado a su suerte y a merced de… ¿dos peones? Qué coño, yo no necesitaba más.



- Arturo, no entiendo por qué no quieres que las parejas homosexuales tengan hijos.
- Joder cómo eres, cómo se nota cuando no quieres entender. Pues porque eso no es natural, lo normal es que un hijo tenga un padre y una madre, porque los hombres y las mujeres, y esto no me lo puedes negar, somos distintos, y para que un chaval se críe como una persona normal, pues lo justo es que tenga un padre y una madre, ¿o me vas a decir que no estás de acuerdo con esto?
- Arturo, colega, ¿estás insinuando que parejas homosexuales engendran hijos homosexuales?
- ¡Eso yo no lo he dicho! ¡Eso lo dices tú! Pero lo que no puedes negar es que si un chaval tiene dos padres, y los amigos de los padres, porque los gays estos siempre son amigos de otros gays, pues eso, todos los amigos de los padres también son sólo hombres… ¿es que a ti eso te parece normal?

No es correcto vanagloriarse de las victorias fáciles, no es bueno que el Madrid chulee a medio país por meterle siete goles a un equipo al que multiplica su presupuesto por infinito… pero ver a mi peón ahí, solito, sin darle la cara del todo al rey, mirándolo así por el rabillo del ojo izquierdo pero hacia delante, como si estuviera en diagonal, y sabiendo que me tocaba mover…

- Arturo, ¿me quieres decir que todos los homosexuales que conoces, y como dudo que conozcas alguno o te hayas dado cuenta de que tenías uno delante -porque esperas que tengan marcas en la cara, y brazaletes en el brazo para identificarse, so cafre-, te dejo que añadas los de la tele, vienen de parejas homosexuales? ¿Me vas a hablar de que la raza se va a extinguir? ¿Me vas a decir que entre el resto de especies animales no hay casos de homosexualidad? ¿Me vas a insinuar, acaso, que prefieres un padre alcohólico que pega a su mujer y a su hijo, a dos madres cariñosas y respetuosas?

Arturo se enfadó conmigo (no se lo reprocho, le grité un poco, esa es la verdad) pero lo que no sabe, es que lo que le ocurre, lo que siente, se debe a que cuando iba de pequeño a jugar a fútbol con sus amigos y luego se duchaban todos juntos en el vestuario, tenía miedo de mirar las pollas vecinas no fuera a ser que una se le apeteciera. “Ten cuidado, que eso es contagioso” le dijeron, y todavía no ha entendido que lo que se contagia es el gustito, y nada más.

Al rato miré por la ventana y no había nadie en el portal, pero alcancé a ver una colilla en el suelo, pisada con rabia.

viernes, enero 21, 2011

¿Es que no hay nadie ocurrente a favor de fumar?

Este post llega tarde, lo sé; casi tres semanas después de que haya entrado en vigor la ley que prohíbe fumar en lugares públicos y unos diez días después de que otra conversación (probablemente Cristiano Ronaldo o Messi de nuevo) se haya puesto más de moda. Me temo pues, que no podréis usar este comentario en vuestro próximo café en la oficina pero aún así gasto aquí mi turno.

El caso es que uno es bastante aficionado a los debates, y se siente defraudado cuando se encuentra frente a posiciones fácilmente rebatibles, o que simplemente se caen por sí solas, y esta nueva ley ha marcado un nuevo hito para mí (aunque quizás se deba a que simplemente es una ley justa y beneficiosa). La ausencia de un debate interesante, me ha llevado incluso a plantearme el pasarme al otro lado, volverme un fumador empedernido en quince días y empezar a criticar a esta ley que tampoco puede estar tan bien montada que nadie la pueda atacar. ¡Yo sí que puedo! ¡Esa ley es una mierda! ¡Han hecho la puñeta a los restaurantes que habían hecho reformas para crear espacios de fumadores y no fumadores! Ah sí, lo olvidaba. Os presento a Arturo, prototipo del español fumador y protestón, colectivos unidos en estos inicios de año. Él nos servirá como portavoz de este colectivo tan menospreciado estos días y pondré en su boca las opiniones que he escuchado por ahí.

Nota del Autor: Todas las opiniones aquí puestas en cursiva no son de mi invención. Qué más quisiera yo.

Y es que Arturo y sus correligionarios lo tienen complicado para oponerse a esta ley de forma verosímil, ya que para eso tendrían que pasarse por alto tres argumentos sólidos a favor de la ley, bastante firmes y difíciles de rebatir. ¿A que yo sí que puedo? Tranqui Arturo y atento, que te los opongo en orden inverso de importancia, pa que flipes de menos a más:

- Argumento económico: el tabaco cuesta caro a la Seguridad Social, por lo que interesa que la gente fume menos. Pero entonces, si la gente fuma menos no se recaudarán los impuestos del tabaco. Muy bien Arturo, pero ten en cuenta que la Seguridad Social recibe a enfermos de cáncer de pulmón que han sido fumadores pasivos (un 30% de los enfermos por tabaquismo, de hecho), y esos no pagan impuestos por el tabaco que no compran pero sí respiran. Nos sale caro el tema.

- Argumento acerca de la salud: El artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos dice que “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar…” Fumar en espacios públicos cerrados ataca esta libertad de los fumadores pasivos. Es más, se limpia el culete con ella.

- Argumento acerca de los derechos individuales: ¡Eso! ¡Libertad! ¿Qué hay del derecho de los fumadores a fumar si queremos? ¡Nos quitan nuestra libertad! Estupendo Arturito, pero respóndeme a otra pregunta: ¿Has respetado tú acaso, desde los catorce tiernos añitos a los que empezaste a fumar para hacerte el guay en el instituto, la libertad de tu vecino de no fumar? Y no hablo de un olor molesto, vuelvo a hablar de salud. Y la respuesta es que no. No la has respetado en tu vida y nunca te has preocupado por ella. Y es que todos conocemos la frase de “tu libertad termina donde empieza la del vecino” pero pocos la ponemos en práctica.

Y ahora te dejo, Arturo. Ataca.



Si prohíben fumar, ¿por qué no prohíben la comida basura? La gente también muere de enfermedades coronarias y también cuesta dinero a la SS… La diferencia, querido amigo, es que si yo como siete big mac seguidos, tú no tienes por qué enterarte. Bueno pues sigo… si prohíben fumar, ¿qué ocurre con los humos de las fábricas? También contaminan y eso también está mal y además dañan la capa de ozono. Me parece genial que al colectivo de fumadores-protestones se hayan sumergido en una profunda conciencia ecologista, pero no cuela. Para empezar, hay una legislación muy restrictiva en cuanto a las emisiones de las empresas, estando todo parametrizado y estipulado por la legislación (me refiero a las emisiones que cada tipo de empresa puede hacer de cada gas) y además hemos suscrito el protocolo de Kyoto -ese que muere cada poco y cada menos anuncian un nuevo acuerdo que lo va a sustituir- y si España como conjunto no cumple con el cupo de emisiones, pues tenemos que pagar multa o comprar derechos de emisión de países que no hayan cubierto su cupo; bonita forma de compensar económicamente a aquellos que hacen los deberes ecológicos.

Pero todo esto es aburrido, Arturito, y es que ¿desde cuándo se legisla por comparación? Es uno de los recursos más empleados estos días, a la gente le encanta defender el tabaco simplemente porque hay otras cosas que no estén legisladas, pero eso no es un argumento válido; ni siquiera es un argumento. Que haya cosas que no marchen bien o haya que arreglar o mejorar, no tiene nada que ver con que se actúe sobre otras. (Y va un ejemplo, Arturo: que se te haya fundido la luz del baño, no es excusa para no arreglar el grifo que gotea en la cocina).

Pues sigo. Es que en este país se legisla demasiado. Con Franco no había tantas leyes (escuchado en la radio, prometo que es un comentario real). En fin Arturo, vete al campo a darte un paseo. Espera… Y si… Y si prohíben fumar, ¿qué ocurre con Telecinco? (atribuible a una amiga nuestra). Caramba Arturo, después de 950 palabras según el Word, va y me sueltas un argumento contra el que no puedo estar en contra. Ahí sí que no puedo no estar de acuerdo. Por qué no han declarado ilegal Telecinco es algo que yo tampoco alcanzo a entender. Bien por ti. Pues ahora cojo carrerilla… Si es que en este país no hacen más que prohibir, y a mí no me gustan las prohibiciones. Este ZP lo quiere controlar todo, y esto ya ni es democracia ni es nada. Ahora en el senado les da por hablar en varios idiomas, ¿qué te parece? Como si fuéramos la puta ONU. Este país es de locos. Mucha tortilla y mucha cerveza pero pocas ganas de trabajar veo yo. Joder, si es que cuando salimos de España nos avergonzamos y ni nos atrevemos a decir que somos españoles; y no me extraña. ¿Sabéis lo que te digo? Pues que me voy a ir a Marruecos. Sí, me voy a bajar al moro. Ahí sí que se vive bien, allí la gente no tiene problemas como aquí. Joder, si es que allí no prohíben nada.

Y así juntos, uno con su bloc de notas apuntando todo lo que se dice, y el otro escupiendo incongruencias por la boca, se les pasa a los dos la tarde volando, y les llega la noche, y siguen hablando, y pasan de pedir cervezas a pedir copas, y luego se van de bares a ver si ven a alguna tipa que esté de buen ver, aunque no les quedará más remedio que volverse a casa de vacío, como cada sábado, y hasta la semana que viene que nos volvamos a ver… taluego tío.

sábado, diciembre 18, 2010

Wikileaks mató a mi madre y violó a mi padre

Más o menos eso es lo que nuestros amigos de los EEUU deben querer que piense todo el mundo. Qué va a ser de nosotros ahora que todos estamos expuestos, qué va a ser de la diplomacia mundial ahora que hay un tipo por ahí suelto con pintas de albino (como el malo de El Código da Vinci. A mí me parece que lo que ese libro contaba es verdad. No se puede negar que Juan es una mujer en el cuadro de da Vinci. Si es que es súper descarado), qué va a ser ahora de los medios de comunicación, la prensa escrita se va a morir, a Internet lo van a censurar, y a la tele… en la tele sigue María Escario, así que está a salvo.

Y uno no puede evitar preguntarse ¿y la verdad?, ¿es que a nadie le importa un coño la verdad? Pues parece que no. La verdad es algo subjetivo… depende de quién te lo cuente… yo ya no sé a quién creer… quién no me dice que el tío este de Wikileaks se lo ha inventado, porque ya me dirás a mí cómo ha tenido él acceso a toda esa información, ¿cómo la ha conseguido? Claro, si es que en Internet lo que falta es seguridad. Ahora yo ya no me atrevo a hacer transferencias bancarias porque puede llegar cualquier tío como este y robarme el dinero, y entonces a ver qué hacemos. No, si está claro, lo que hay que hacer es legislar Internet. Eso es lo que hace falta. Vale. Muy bien. Pero ya llevamos dos párrafos y todavía no hemos hablado de lo importante.

¿Y qué es lo importante? Pues lo diré bien clarito. A mi juicio, hay tres aspectos sobre los que merece la pena debatir en todo esto del wikileaks, lo demás es morralla. Uno, la verdad puesta en evidencia por los documentos publicados. Dos, la vergonzosa actitud de la prensa española haciendo vacío a este tema simplemente porque hay un periódico con ventaja. Y tres, el bochornoso espectáculo que hemos tenido que presenciar con el tema del arresto del albino. Hasta los controladores aéreos se solidarizarían con este tipo.

En plena era de la Información, nos estamos quedando sin adjetivos para cada nuevo acontecimiento. El evento del año, del siglo, del milenio… las noticias caen por su propio peso antes de darse a conocer. Así pues, a nadie le extraña que la filtración a través de Wikileaks de más de 200.000 documentos internos que muestran los hilos de comunicación del Gobierno central de los EEUU con la diplomacia presente en todo el mundo, se haya presentado como el megaevento que va a cambiar la forma de dar las noticias. Y eso ya molesta a la gente. A fin de cuentas, lo que esta filtración pone en evidencia es que todos los amigos de la Teoría de la Conspiración pueden dormir tranquilos: ¡Era verdad! Todo lo que soñamos acerca del poder y nunca se atrevieron a confesarnos va y resulta que es cierto, la diplomacia mundial opera al margen de la ley y tira de contactos y de influencias para conseguir sus objetivos. ¿Y podemos meter en la cárcel a alguien? Difícil estaría y tampoco creo que sea el objetivo; al y al cabo tan sólo se trata de emails entre colegas, como quien dice. El problema es que en lugar de hablar del partido de anoche comentan los sobornos a jueces, las presiones a ministros y los cotilleos de pasillo acerca de los intereses de China en Corea. Pero no dejan de ser eso, (amenazantes) cotilleos.

Y por ponerle una pega a toda esta avalancha documental, hay que comentar algo que hasta donde yo he leído se ha pasado por alto: Wikileaks va a morir por aplastamiento. De más de 200.000 folios en concreto. La crisis entre Marruecos y España, en una situación normal, ocuparía dos semanas en la prensa; lo de Litvinenko duró más de un mes; la tensión entre las Coreas podría alargarse más incluso. Pero claro, a un ritmo de un cable cada diez minutos, a las tres semanas a mí me cuesta recordar así de primeas una docena de asuntos que se hayan destapado. Me desbordan. La avaricia rompe el saco, que se dice.

Por otro lado, la prensa española (la que mejor puedo seguir) me ha defraudado mucho con este tema (aunque Escolar lo está siguiendo bien de cerca). El País se ha volcado de forma desmesurada (entiendo que no es para menos), pero es que el resto de los medios lo han ninguneado. El Mundo, ABC, El Correo, y no me preguntéis por los noticiarios de la televisión porque me hierve la sangre (ahora mismo en La Primera María Escario está comentando que hoy a Cristiano Ronaldo unos admiradores se le han acercado y le han pedido que les firme una berenjena que les ha salido con una mancha que parece la cara de la mismísima estrella merengue). Pardiez (dijo Alatriste), han pasado por encima de todo este asunto de forma descarada. Y es que uno puede entender el desprecio que han sentido al ver cómo El País ha sido elegido junto a sólo otros cuatro periódicos mundiales (Der Spiegel, Le Monde, The Guardian y el New York Times) como la élite mundial del periodismo, los paladines de la información. Ahora eso sí, de sentirse marginado a pasar por encima de las noticias aquí reveladas (por Dios, Zapatero, en cuanto llegó Obama a la Casa Blanca, ofreció la base de Rota como candidata a albergar el Cuartel General del AFRICACOM, mando del ejército americano en África (¡) ¿es que a nadie le parece importante?), hay un trecho. Que sigan hablando del estado de ánimo de Cristiano Ronaldo y de las berenjenas con caras de personas, que así nos luce el pelo.

Y si la prensa española ha ignorado al wiki de moda, casi más lamentable es el trato que le ha dado la media internacional. El asunto de los cables del gobierno americano ha derivado en un asunto mucho más truculento: Julian Assange se folló a dos suecas, por separado, aunque parece que a ellas no les gustó cómo se portó y después se fueron, juntas, a denunciarlo (para los curiosos, aquí y aquí tenéis suculentos relatos de la bochornosa historia). Al día siguiente este hombre era el enemigo público número uno, y la Interpol dio la orden de búsqueda y captura contra el hacker-periodista-presunto violador de moda. A parte de hacer famosas a esas dos chicas, al parecer feministas y cristianas y suecas, y de elevar el protagonismo de Assange en todo esto a cotas jamás soñadas por un albino, lo único que se consiguió fue desviar la atención de lo importante. Que miren al continente y se olviden del contenido. Qué tomadura de pelo tan tonta.

Son poquísimas las voces (de gente conocida, las anónimas clamamos contra el cielo) que han calificado esta pantomima de lo que es, una absoluta vergüenza. Ha tenido que venir Lula, ya por encima del bien y del mal, a dar lecciones. También hay gente como Chomsky que dice cosas interesantes pero claro, Chomsky es un peligroso rojo antipatriota así que ya sabemos lo que va a decir.


Una vez más, los buenos (el Gobierno de los EEUU) ganan, y los malos (los albinos que piratean ordenadores) pierden. Mientras el Gobierno norteamericano nos prohíbe leer los documentos, resulta increíble como la diplomacia mundial (y no necesito cables que me lo demuestren), ha convertido una publicación masiva de documentos que los ponían en evidencia, en un culebrón de media tarde de dimensiones globales (excelente actuación de la Interpol, por cierto. Yo no sabía que ahora ponen órdenes de búsqueda y captura a todos los presuntos violadores del mundo.)

Sólo queda lamentarse por la ocasión perdida, y porque, como siempre, todo va a peor. De toda esta historia dudo que se cambie la forma de actuar de la diplomacia mundial (de la misma forma que tras una crisis financiera neocapitalista se ha apostado por un capitalismo aún más radical), pero seguro que acabamos sacando una ley de “protección de datos” para Internet que al final, ironías del destino, acabará dando permiso a cualquier Gobierno para entrar en mis cuentas, ya sean bancarias o de correo, bajo el pretexto de que soy un presunto hacker-espía-albino (en el orden en que prefiráis). El infierno son ellos, y yo me miro al espejo y ya empiezo a ver la berenjena.