Puede que se trate de un
eraguay como cualquier otro, y cito al sabio Morvader para explicar qué es un
eraguay:
Se trata de toda aquella actividad que se propone hacer un individuo o un colectivo, pero sabiendo de antemano que ésta no se va a realizar nunca por la razón que sea. Por ejemplo, "era guay la idea de moro colectivizar libros".
O puede que simplemente haya tenido demasiado tiempo libre estos últimos cinco meses, aunque que finalmente no me haya dado más que para un par de viajes, una veintena de libros, una treintena de películas y cuatro videojuegos.
El caso es que una vez más, me he prometido a mí mismo que voy a intentar realizar una lista de actividades, de esas que siempre tenemos ganas de hacer salvo cuando realmente podemos hacerlas. La volatilidad de la fuerza de voluntad debería analizarse. La diferencia este caso radica en que algunas de ellas son relativamente ambiciosas, y se podría decir que conforman un proyecto de vida. Esto no quiere que decir que querría morir al cumplirlas, pero desde luego me iría mucho más relajado.
Alguien dijo una vez que odiaba esos momentos en los que nos damos cuenta de que nuestra vida no es más que un tópico o una sucesión de ellos; pues bien, esta lista no es más que un intento de salir de esa monotonía (aunque sea a base de tópicos). 12 trabajos le cayeron a
Heracles a cambio de pasar a la posteridad. 12 trabajos tiene que realizar un cocodrilo para tener la sensación de haber aprovechado su vida.

Correr una maratón. Probablemente una de las pruebas o
eraguays más factibles (si el dr. Alergia mantiene su propuesta, podría tachar esta prueba el año que viene.) La maratón representa la cumbre
deportiva del ser humano (lo de subir catorce ochomiles lo dejo para Al filo de lo Imposible), y con ella podría dar por cumplidas mis aspiraciones deportivas, ahora que hace años que el tenis me abandonó.
Un doctorado. O si no en su defecto, dos carreras (y preferiblemente una de letras y una de ciencias). Esta prueba representa la cumbre de la
educación o el
conocimiento. Sé que hablo de cumbres muy subjetivas; espero que eso se sobreentienda.
Hablar 4 idiomas. Hago trampas en esta prueba, lo sé, teniendo en cuenta que me defiendo en tres. Sin embargo, una persona que pueda comunicarse en cuatro idiomas, relativamente extendidos, podría comunicarse sin necesidad de intérpretes con un porcentaje de la población mundial bastante alto, hagan la cuenta si quieren...
Visitar 5 países en cada continente. Oceanía se conquistaría con uno y la Antártida, de momento, está
out of scope. Pienso que es una forma aproximada de definir la prueba de
viaje.
Decir a mis padres que los quiero. No sé si puede parecer una broma. No lo es.
3 bibliografías, 3 discografías y 3 filmografías. Traducir la
cultura que una persona posee a cifras es estúpido, aunque eso no quita que conocer a fondo la obra de tres artistas en los que probablemente sean los tres medios artísticos más importantes, teniendo en cuenta que las ramificaciones de obras y artistas que de aquí saldrían estarían incluidas también, pueda hacer que uno sepa que no está desperdiciando su vida en el aspecto cultural.
Escribir un relato. Lo mismo ocurre con la
creatividad de una persona que con su nivel cultural, que ni se puede medir ni tendría sentido una medida del mismo. No obstante, escribir un relato completo, definido y terminado es un reto más que tengo en la lista.
Aprender a tocar un instrumento musical. Este es uno de los
eraguays más repetidos del mundo, pero la
música pasa por ahí.
Vivir un año en tres países diferentes. Siempre he dicho que tenemos que tratar de vivir temporadas en diferentes ciudades, y a ser posible de diferentes países y culturas. Es un problema de estadística, nada más. Vivir toda una vida en una misma ciudad, hoy en día, es un desperdicio. La especie humana nos ofrece muchas
sociedades diferentes como para limitarnos a conocer sólo una.
Tener un hijo. Desde luego que este es uno de los trabajos que más lejos queda, pero por ahora sigo pensando que la
paternidad es el mayor proyecto que puede afrontar un ser humano en su vida. El más enriquecedor y el más desafiante.
Dirigir un grupo de trabajo. No tengo grandes aspiraciones
laborales, ni de salario, ni de poder. También soy consciente de mis límites y de los del entorno. De todas formas, ya que estamos obligados a dedicar el mejor tiempo de nuestra vida a trabajar, ejecutar correctamente un proyecto como responsable del mismo, demostrar que puedo confiar en los demás y hacer saber a los demás que pueden confiar en mí, es la meta que me pongo por ahora.
Volar. El gran
sueño del hombre. Me aceptaría esta prueba a mí mismo tanto si pilotara yo una aeronave, como si me lanzara en paracaídas. No me gustaría morirme sin haber realizado alguna de las dos.