
¿Habéis oído hablar de los freegans? Quizás vosotros también leísteis el artículo de El País del domingo, sino os cuento… Se trata de un grupo de gente de clase media, en general con formación y una situación socio-económica saludable que, sin embargo, rebuscan en la basura en busca de alimentos. No les empuja la necesidad sino la conciencia, cansados de vivir en la incongruencia que supone las cientos de toneladas de comida que se tiran cada día mientras millones de personas mueren de hambre (y no me refiero sólo a los que se mueren en montañas y desiertos lejanos como diría el añorado líder, sino al llamado cuarto mundo: los pobres entre los ricos, los vagabundos y pobres de solemnidad que no tienen que comer mientras a una manzana de distancia un supermercado tira decenas de kilos de alimentos en perfecto estado).
Pues bien, los freegans regatean las lógicas más elementales del orden establecido y se alimentan de sus sobras, como afirma en el artículo una mujer de 50 años “Lo mío es una decisión consciente: desobedecer la orden de comprar. Es un boicot a la sociedad de consumo. Se gasta en exceso, y eso está matando al planeta. Por eso he minimizado todas mis compras. Los libros son usados, los electrodomésticos los arreglo, la ropa es de mercadillos gratuitos”. Consumir la comida que otros tiran es sólo un eslabón de su desafío global, pero es en el tema de la alimentación del que quiero hablar, según la universidad de Arizona “el 40% de los alimentos que se producen en Estados Unidos acaba en la basura sin pasar por ningún estómago; lo que significa que las familias tiran cada año al estercolero 40.000 millones de dólares. Un escándalo si se tiene en cuenta que hay 852 millones de personas mal nutridas en el mundo, según la FAO, y que dentro de una ciudad como Nueva York, casi dos millones de personas viven por debajo del índice de pobreza, según el censo nacional.” El movimiento friegan nació en los 70 en la costa oeste y ahora cuenta con unos cientos de seguidores en Nueva York, rescatan y consumen cada semana frutas y verduras, yogures, pan, pasta arroz, carne…y acostumbran a invitar a sus cenas a periodistas para que comprueben el perfecto estado de los alimentos, los hay que afirman que el 80% de lo que comen proviene de los contenedores. Si queréis más información: freegan.
¿Y en España? Pues que yo sepa no existe ningún colectivo organizado pero vivir de lo que los demás desechan no es nada nuevo para nosotros. Yo recuerdo un supermercado “Lidl” de Carabanchel por el que solía pasar un par de veces de semana a eso de las 22h y estaba lleno de gente esperando que sacaran los contenedores, inmigrantes, sin techo, ancianos, punkis… El otro día trataron el tema en el programa de documentales de Cuatro “Callejeros” y, si conseguías obviar la forma que tienen los reporteros de interactuar con las realidades que intentan mostrar (en plan complejo de prometeo made in Las Rozas), fue muy interesante. Resultaba duro ver a gente de todo tipo rebuscar en la basura por necesidad, pero lo más insultante fue ver algunas prácticas de los supermercados que rocían los deshechos de lejía o trituran la basura antes de sacarla para que nadie la pueda aprovechar, me recordó una imagen que vi en el telediario de niño, cuando por una superproducción de plátanos los productores tiraron toneladas al mar porque les resultaba más rentable que poner todas las toneladas en el mercado.
Desde luego lo realmente jodido es verte obligado a rebuscar en la basura por necesidad extrema, pero la actitud de los freegan a mi juicio merece el mayor de los respetos, y lo cierto es que yo y Tania nos lo estamos planteando. Obviamente no creo que se convierta en el grueso de nuestra cesta de la compra, pero queremos ir a MercaGranada a “reciclar” parte de lo que allí se tira….si al final lo hacemos podréis al fin llamarme indigente con verdadera razón! Moreno pringao!!!