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lunes, junio 09, 2014

Desde Norteña hasta la Ciudad Vampira

Vivo en la ciudad más triste que jamás
Una mente triste pudo imaginar
Vivo y no concibo escapar
Vivo en la ciudad más triste de este país
Es tan triste esta ciudad que por aquí
Cuando alguien se ríe, lo hace mal

Y ves mujeres lobo cuando hay luna llena
Pero amanece y se mueren de pena
Y es que así de triste es la ciudad

Vi a gente triste en el autobús
Vi a gente triste en la avenida Schultz
Vi más gente triste en el Molinón
Vi a gente triste y cambié de acera
Vi a gente triste en el Alimerka
Y después también me puse triste yo

No quería hacerlo pero tú insististe
Y vi tu cara triste cuando te corriste
Y es que esta tristeza es integral
Y eso está muy mal…

En mi edificio siempre hace frío
Creo que mis vecinos son vampiros
Ellos creen que lo soy yo
Llamé a mis dos únicos amigos
Hoy a otros mil que alguno habrá traído
Tenemos una única misión

¡Matar vampiros!

La tristeza se extendió entre Deva y Lois
Yo me creía muerto pero hoy sé que estoy
Vivo y que concibo otro lugar
Uno trajo estacas hechas de nogal
Otro de Duro Felguera una radial
Saldremos esta noche a destripar
Y exigir que nos devuelvan la ciudad
Y reparar esta tristeza… Desde hoy

Vivo en la ciudad más triste que jamás
Un triste urbanista pudo proyectar
Hay que prender fuego a esta ciudad

¿Vuelve la canción protesta? ¿Oportunismo? ¿El signo de los tiempos? Nacho Vegas publica su sexto álbum de estudio (tras Actos Inexplicables, Cajas de Música difíciles de para, Desaparezca Aquí, El Manifiesto Desastre y La Zona Sucia). Titulado Resituación, Nachín abandona casi por primera vez la primera persona para hacer un “disco de personajes”, según él mismo ha dicho. Abandona el relato (o la ficción) autobiográfico para hacer un retrato de la sociedad española de hoy. Abandona Norteña para mudarse a una Ciudad Vampira mucho menos onírica y más triste y real.

http://bitsnoop.com/nacho-vegas-resituaci%C3%B3n-2014-q61615789.html

domingo, enero 25, 2009

Tal vez tener un novio vampiro no fuera tan buena idea

"Que levante la mano la que no haya pensado eso alguna vez en su vida", debió decirse a sí mismo Alan Ball mientras, con una sonrisa en la cara, ojeaba un libro llamado "Dead until dark" en un aeropuerto americano. Una frase como esa en la portada de un libro escrito por Charlaine Harris, una escritora de novelas de misterio de segunda línea (al menos durante bastantes años), provocaría en la mayor parte de las personas una sonrisa y la inmediata devolución del libro a la estantería. Sin embargo, las personas creativas como el señor Ball (creador de A dos metros bajo tierra) tienen la cualidad de convertir en oro casi todo lo que tocan, así que el asunto pasó de lo que en manos de cualquiera de nosotros hubiese sido una mera anécdota para escribir en un blog a lo que pronto será una serie de culto. Su nombre: Trueblood.

En un pequeño pueblo al norte de Louisiana, un grupo de sureños ven perturbada la paz en su pequeño pueblo por la llegada de un vampiro, Bill Compton (vaya nombre para un vampiro, os diréis). Mientras, la American Vampire League prosigue su cruzada en favor de la integración de ésta "variante humana" luchando contra la discriminación (que ya está penada en algunos estados, como el mismo Louisiana). El asunto merece más explicación, de acuerdo: el descubrimiento en Japón de una sangre sintética (llamada, claro está, Trueblood) que se comienza a vender en los bares cual Voll-Damm en la xarana, hace que los vampiros ya no tengan la necesidad de cazar humanos para alimentarse y puedan "salir del ataud".

Los personajes: Bill Compton, el vampiro guaperas que lucha contra sus instintos salvajes; Sookie Stackhouse, una camarera telépata destinada a vivir más aventuras que las que le reservaba un pueblo sureño de mala muerte; su hermano Jason, un atractivo jovenzuelo al que le encanta el sexo, las drogas y por supuesto combinar ambas cosas; Tara Thornton, la amiga negra de Sookie que tiene que lidiar con su madre alcohólica, además de con ser negra y de clase social baja en un sitio en el para muchos la Confederación debió ganar la guerra de Secesión; Sam Merlotte, el dueño del bar en el que trabaja Sookie, que parece un tipo normal (pero no lo es); y por establecer una línea entre personajes principales y secundarios terminaría con Lafayette Reynolds, un cocinero negro y homosexual (toma ya) con una personalidad (y supongo que algunas otras cosas) arrolladora.

Con estos ingredientes Alan Ball ha cocinado una serie en la que se trata el racismo, la discriminación, la integración, el miedo a lo desconocido, la hipocresía, en resumen, una visión de la sociedad americana en el Deep South digna de ver. Y sí, todo eso condimentado con vampiros, poderes sobrenaturales e historias de trágicas muertes y vidas truncadas. Aunque mucha gente se queja de que la serie es "morbosa y vulgar" en comparación con los libros (y no les falta razón pero eso es un punto a favor y no en contra en este caso), sin haber leído éstos ni tener intención de hacerlo me da la sensación de que los lectores esperaban una especie de Crepúsculo. Pero basta con ver la canción de presentación (Bad Things, de Jace Everett) para desechar por completo esa idea.

Reclamo para los más frikis: Sookie Stackhouse es Anna Paquin, la mismísima pícara.



















Por cierto, gracias por los últimos post musicales, me han servido para actualizar el repertorio. De momento me estoy centrando en los productos nacionales, por hacer caso al ministro Sebastián. Eso sí, mi valoración es mucho más simple que las vuestras: el disco del Sr. Chinarro me encanta, el de Raemon me gusta, el de vetusta morla tengo ganas de oirlo y el resto bueno ya os imaginais lo que me parecen. Por aportar algo en este sentido os diré que podéis probar con Marco Fernández, bastante movidito y más de mi estilo (aunque no sé si del vuestro).

Ale, a cuidarse.