martes, abril 24, 2012

Objetivo: Distopía

Las recientes medidas del Gobierno orientadas teóricamente a reducir el déficit español, propuestas en el mes siguiente a la publicación de los presupuestos generales del Estado y antes de su aprobación, marcan claramente la línea de acción del nuevo gobierno. Y esta línea tiene un problema.

El problema no es la apuesta por reducir el déficit. Tampoco lo es el hecho de que estas medidas difícilmente puedan contribuir a reducir la tasa de desempleo española, verdadero problemón del país. (Hay que recalcar que el principal problema de España no es la deuda del Estado y los balances anuales deficitarios, sino la elevada tasa de desempleo. Sin bajar la tasa de desempleo, no hay recuperación posible, y ninguna de las medidas propuestas por el gobierno en el último mes puede ayudar en manera alguna a reducir dicha tasa. Aún así, este no es El problema).

Empecemos por el principio.

La estabilidad de cualquier sociedad, Estado, país o unión de estados depende principalmente de tres factores:

- Igualdad de los ciudadanos ante la justicia.
- Cobertura sanitaria universal.
- Libre y ecuánime acceso a la educación.

No se puede concebir una sociedad pacífica y equilibrada que no se asiente en estos factores, puesto que el incumplimiento de cualquier de ellos produce unas desigualdades que al final se tornan insostenibles. La Declaración de Derechos Universales recoge estos tres puntos (artículos 7, 22, 25 y 26), y aunque no los recogiera, igualmente se sobreentiende que estos principios se encuentran por encima de cualquier ideología política.

Las últimas medidas propuestas atacan principalmente al sistema sanitario y al educativo. Se puede discutir largamente sobre la situación actual de ambos en este país. Hablando de la sanidad, podemos hablar de listas de espera, de patologías que quedan fuera de las coberturas, de excesiva burocracia en el sistema y de desigualdades entre regiones. Sin embargo, no pueden quedar lugar a dudas acerca del más que aceptable funcionamiento del actual sistema. Por mucho que se trate de un modelo mejorable, todos estamos orgullosos de Seguridad Social.

Por otro lado, el sistema educativo nacional arrastra desde hace años ciertas flaquezas. La formación profesional no termina de recibir el prestigio social que merece, ni el apoyo de las instituciones necesario para convertirse en el objetivo de algunos jóvenes. Por su parte, la educación universitaria, aunque económicamente asumible, adolece de una excesiva descentralización, de un peso político en sus organismos de gobierno que lastra el sistema, y de una más que dudosa oferta formativa de calidad en cuanto a ciertas titulaciones se refiere (podríamos decir que el sistema educativo no responde a las necesidades del mercado laboral, y por lo tanto, estamos generando potenciales desempleados). Además, nos estamos enfrentando a una realidad oculta, algo que los medios de comunicación no parecen captar: hoy en día, la titulación universitaria (es decir, el tope de la educación pública, al margen de los doctorados –orientados a una vida profesional de investigación) no es suficiente para acceder a ciertos puestos de trabajo.

Hoy en día se presentan a cada oferta de trabajo miles de personas con títulos universitarios y excelentes notas. Los parámetros diferenciadores de los CV’s son los idiomas (que muchas veces necesitan de experiencias en el extranjero, usualmente más caras que la educación universitaria en el país y sólo parcialmente cubiertas por las becas), o los másteres. Estos cursos, si son de carácter técnico, entran dentro del catálogo de la universidad, pero si lo que se demandan son másteres de gestión, los populares MBA’s, nos tenemos que ir a escuelas privadas, y los presupuestos empiezan en 18.000€ y acaban en los 120.000€. La práctica totalidad de los puestos de responsabilidad en las empresas patrias exigen en el CV la aparición de uno de estos caros estudios post-universitarios, lo que nos deja ante una palpable realidad: los puestos directivos quedan fuera del alcance de personas carentes de medios económicos, independientemente de su valía (y la disminución de los presupuestos de becas no ayuda precisamente). Esto fomenta la perpetuación de una sociedad de clases: crea diferencias.


Pero ahora viene lo bueno. El gobierno actual, una vez ha asumido que las medidas necesarias para sanear la economía española pasan por una subida de impuestos, tenía dos líneas de acción para atacar el problema:

- Subir los impuestos directos
- Subir los impuestos indirectos

Atacando los impuestos directos, se tendrían que haber tomado medidas como gravar las rentas de forma progresiva, mantener el impuesto sobre el patrimonio (que el PSOE quitó y recuperó) y sobretodo, trabajar en medidas que castigaran duramente el fraude fiscal y la evasión impuestos.

Actuando sobre los impuestos indirectos, es decir, gravando el consumo, se puede toca el IVA (subido por el gobierno del PSOE, y que de momento no ha sido modificado por el actual gobierno) y se han tocado las tasas universitarias (un 50% más altas) y el consumo de fármacos. Esto sí que es un problema.

El Estado, por definición, tiene una función de reparto de la riqueza. No es Robin Hood; no se trata de quitar a los ricos bolsos de Louis Vuitton para darles a los pobres viajes en Ryanair. Estamos hablando de repartir las rentas de forma que todos tengamos igualdad ante estos servicios básicos: sanidad y educación. La apuesta radical por gravar el consumo y no la renta, sencillamente aleja a unas clases sociales de otras. El lema de “el que quiera algo que se lo pague” lo podemos emplear para los lujos, para el ocio, pero no para unos servicios tan esenciales. Todo esto no se trata de izquierdas y derechas, ni de PP o PSOE (el propio PSOE ya tomó medidas ciertamente contrarias al pensamiento de izquierdas), se trata simple y sencillamente de gente de arriba contra gente de abajo. Se trata de estrangular a la clase media, se trata de proteger a los ricos y poco a poco convencer a los pobres de su condición, y convencerles también de que no tiene sentido que lo intenten, jamás entrarán. La sociedad no está hecha para ellos o, mejor dicho, la sociedad contemporánea se basa precisamente en que por cada uno que goza de privilegios, nueve trabajen para mantenérselos. Luego hablamos de épsilones y de betas y de alfas, y ya nos metemos en distopías, y parece que divagamos y encima nos dicen que no prestamos atención.

domingo, abril 15, 2012

The League of Extraordinary Gentlemen Century: 1969, de Alan Moore y Kevin O'Neill

A estas alturas de la película, ponerse a comentar la obra de Allan Moore puede resultar un poco cándido. Y es que dudo mucho que quede algo interesante por decir acerca de este inglés con pintas aterradoras y de sus historias.

Ilustrísimo guionista de comics, el señor Moore es uno de los mayores implicados en la evolución del tebeo y en el hecho de que, cada día más, se lo considere una forma de expresión artística tan válida como cualquier otra, y no un género menor. También le podemos culpar -en parte- de que Hollywood, en ese saqueo brutal que ha hecho del mundo del cómic en busca de guiones (y a ser posible, storyboards ya hechos y pintados y con diálogos), haya perpetrado algunas de las peores adaptaciones del mundo de las viñetas a la gran pantalla, aunque supongo que aquí actúa más como víctima que como verdugo.

Moore ha firmado historias como Watchmen, V de Vendetta y From Hell, auténticos pilares del mundo del cómic, y tebeos más que recomendables para leer (aunque no tanto películas para ver). Distopía, ciencia ficción, fantasía, steampunk, ocultismo, política, religión y la eterna lucha del individuo por distinguirse, por sobrevivir a la masa y a los totalitarismos a los que cada vez estamos más acostumbrados.


Sin embargo, si hay una idea original y divertida entre sus historias es, a mi parecer, la de The League of Extraordinary Gentlemen. Esta saga de historias consiste en el más entrañable guiño a la ficción que yo conozco. La premisa es sencilla: ¿qué ocurriría si todas las historias que se han escrito y filmado hubiesen sido reales? Metaficción en viñetas. Un mundo que responde a la fantasía más infantil (y por lo tanto plena) que nos podemos hacer, ¿y si todo lo que vemos y leemos, todo lo que llega a nuestra mente fuera real? Esto nos lleva a un mundo en el que, además de Napoleón o Einstein, también han dejado sus huellas el Rey Arturo, el Quijote, el dr.Jekyll, el Hombre Invisible, el dr.Moreau, Drácula, Sherlock Holmes… De pronto, H.G.Wells y Julio Verne no fueron más que dos historiadores de su tiempo que consagraron su vida profesional a dejar testimonio de los hechos más increíbles que tuvieron lugar en su época y que, por supuesto, han modificado en cierta manera nuestro presente y lo han transformando, dejando las marcas de un pasado distinto al que conocemos.

En este mundo en el que tanto extraterrestres como espíritus también han dejado su impronta, un grupo de “caballeros extraordinarios” son elegidos por el gobierno británico para llevar a cabo ciertas misiones especiales que requieren de sus especiales talentos, y que además son cruciales para lograr el pacífico devenir de la Humanidad. En los dos primeros volúmenes publicados, ambientados en el s.XIX, el grupo está formado por Allan Quatermain (protagonista de “Las minas del Rey Salomón”, de H. Rider Haggard), Mina Murray (prometida de Jonathan Harker y víctima de Drácula), el capitán Nemo, el dr.Jekyll (bueno, a veces hay que tratar con el sr.Hyde, ya se sabe) y Hawley Griffin (a quien H.G.Wells llamaba “El hombre invisible”).

En el tercer volumen, que se está publicando en tres partes (1910, 1969 y 2009, que todavía no ha visto la luz), del grupo original tan solo continúan la sra.Murray y Allan, y se les ha unido Orlando (cuyas andanzas nos contó Virginia Woolf en la novela homónima). En los tres volúmenes hay unos malos a los que hay que perseguir, y una amenaza que se cierne sobre la especie humana si estos elegidos no logran impedirlo, pero el argumento es -casi- lo de menos.

Si por algo destacan las historias de La Liga, es por la descomunal cantidad de referencias y guiños que, viñeta a viñeta, el sr.Moore y el dibujante Kevin O’Neill nos dejan. Cada cartel, cada viandante y cada edificio del paisaje pueden estar abriéndonos una puerta a un alternativo mundo de ciencia ficción, terror o fantasía. ¿Resulta abrumador? No realmente. Yo he leído los volúmenes sintiendo que la historia me atrapaba, como cualquier buena historia de aventuras, y además me recompensa al ofrecerme, de vez en cuando, alguna referencia conocida que me ha hecho sonreír, o alguna otra desconocida para mí, que me ha hecho dudar y buscar su origen, hasta conocer o reconocer otra obra que no tenía más remedio que apuntarme para leer más adelante (y para los inconformistas, aquí y aquí hay un par de guías más que exhaustivas). En definitiva, La Liga funciona como una estupenda guía sobre la literatura y el cine de géneros menores.

1969, el volumen que acabo de leer, está totalmente influenciado por la psicodelia, el ocultismo, el boom pop de los sesenta, y el cine de gánsteres de aquellos años. No se debe desvelar mucho de una historia que se lee de un tirón, pero digamos que en el mundo de La Liga, sus Satánicas Majestades iban más allá de la pose en sus relaciones con el maligno. El concierto de Hyde Park en 1969, la muerte de Brian Jones, el LSD, Rosemary’s Baby y el anticristo… juntos en una realidad que, sin duda alguna, resulta mucho más divertida que la nuestra.

lunes, abril 02, 2012

Discos de modernos: Iggy Pop - Lust for Life

De entre todos los mandamientos por los que se rige la vida de un moderno, hay uno que destaca por polémico y característico, sin duda uno de los rasgos más representativos de esta forma de vida (forma de vida, ¿por qué no?):

Llevar la contraria.

Algo tan simple y a la vez tan complicado, pero que siempre hay que llevar a rajatabla. Un moderno auténtico no se puede permitir el lujo de agradar a su interlocutor a base de estar de acuerdo en lo bien que se lo pasaron viendo tal película, en lo mucho que les gusta aquel músico, o en lo bien que se come en ese cuchitril que pone hamburguesas debajo de casa. No. Un moderno auténtico y esforzado en serlo, debe llevar la contraria a todos su interlocutores, incluso cuando este mandamiento le lleve a argumentar que el último disco de los Flaming Lips es una obra maestra, justamente cinco minutos después de haber proferido auténticas barbaridades contra ese mismo disco en presencia de un público aficionado a los de Oklahoma. Y es que no hay nada más moderno que mostrar unos gustos únicos que nadie comparte. Lo más moderno siempre es lo que los demás desconocen, o lo que no valoran. Yo me puedo mofar de Marta Sánchez delante de unas aficionadas a los 40, como todos, pero también reivindicarla como auténtica renovadora del party-pop o del lollypop-pop patrio ante unos desconsiderados que se atrevan a difamarla. Así de dura es la vida del moderno.

Con esta norma por bandera, no resulta de extrañar que los modernos guarden una extraña y cíclica relación con los músicos, que sigue más o menos este esquema:

1) Fase “Rockdelux”: Ni dios conoce al debutante grupo murciano “The Velvet Alcachofas”, así que un moderno de pro no duda en calificar su disco de debut “Mi mamá me hace la cena” como una absoluta obra maestra ante cualquier aforo posible, consiguiendo que el público se encoja de hombros ante el desconocimiento general de la existencia de los murcianos, lo que sube el ego del moderno hasta cotas inconcebibles.

2) Fase “Radio3”: Comienzan los problemas, y es que a medida que “The Velvet Alcachofas” se van haciendo un hueco en el circuito indie nacional, el moderno empieza a ver flaquezas en su segundo disco “Los jubilados no deberían tomar Viagra”, claramente alejado de la magia y chispa del primero. La fama se huele y con ella el desastre.

3) Fase “Música Sí”: Con su quinto disco “This is it”, el segundo en inglés, los murcianos afincados en Londres “The Velvet Alcachofas”, que ya firman como “The Velvet Artichokes” han logrado lo inimaginable, encabezar el cartel del festival Glastonbury ‘2026. El moderno, anuncia sin titubeos en su twitter que por primera vez en quince años, no irá al festival anglosajón en protesta por haber cedido ante la presión de las discográficas a la hora de incluir a estos impresentables en su cartel. Consigue siete retweets.

4) Fase “M80”: Sólo las mamás que van a buscar a sus niños en tanques todoterreno a la salida de los colegios escuchan los discos de “The Velvet Artichokes”. Nadie más los recuerda. Sus hijos protestan al escuchar a los de Murcia. El moderno los ignora.

5) Fase “Iggy Pop en Trainspotting”: Justo cuando cumplen sesenta años, los integrantes vivos de “The Velvet Artichokes” celebran con sorpresa un renacer en el interés por su música, al haber sido incluida una de sus canciones en la banda sonora de una popular película –definida como “de culto” en su pre-estreno- titulada “Trainspotting 2, cocainómanos en Murcia” (para todos los públicos). Dos meses antes del pre-estreno, y gracias a teasers y publicidad viral en Internet, el moderno ha vuelto a escuchar sus discos de “The Velvet Alcachofas” y ha sentido renacer algo en él, una chispa que creía olvidada, los de Murcia realmente eran buenos.

6) Última Fase, “Tom Jones se ha inflado a Botox”: Tras su revival, “The Velvet Alcachofas” con una formación renovada, integrada por los nietos de los miembros originales a excepción del cantante y fundador del grupo, que canta en silla de ruedas, se dedican a hacer giras mundiales en estadios de fútbol, abanderan campañas a favor de los derechos de los suricatos pardos, y han tocado dos veces ante el papa. Grandes éxitos, Antologías, discos homenaje, dos biopics y cuatro series distintas de muñecos (incluidos Lego), por fin reciben el merecido reconocimiento a su trayectoria. El moderno, ya abuelo, ha prohibido a toda su familia que entre en casa cualquier producto de la factoría “The Velvet Artichokes”, y ha publicado en su olvidada cuenta de Twitter el siguiente y polémico (si alguien lo leyera) comentario: “Me gustaban cuando no eran comerciales”.

Pues algo parecido pasa con Iggy Pop.


Este tipo ha sido ídolo punk desde finales de los setenta, ha estado tirado en la cuneta gracias a su íntima relación con la heroína alguna que otra vez, han hecho películas sobre su relación con Bowie, documentales sobre su triángulo musical-amoroso con Bowie y Reed, Trainspotting puso a su Lust for Life en las orejas de nuestra generación veinte años después de haber sido grabado, y el tipo todavía tiene ganas de dar conciertos.

Es famoso por sus gestos espasmódicos en los conciertos, de los cuáles sigue haciendo gala y que hace más de cuarenta años le valieron el apodo de “La Iguana”. De entre toda su trayectoria, primero con The Stooges, luego en solitario, luego otra vez con The Stooges y ahora ya no lo tengo claro, destacan los dos que grabó con el Duque en los dos fructíferos (en todos los sentidos) años que vivieron en Berlín: The Idiot y Lust for Life. Aunque probablemente el primero tenga más mérito en cuanto a innovación musical se refiere y la mano de Bowie se note mucho más, yo siempre he sentido una predilección especial por su Lujuria por la vida. Mucha guitarra, mucho ruido, mucha energía y muchas ganas de comerse el mundo. La canción que da título al álbum, The Passenger, Sixteen, Tonight, Success… bah, da igual, los nueve cortes son un estallido de rabia del bueno, la rabia que Bowie no era capaz de poner en sus discos, y que en Iggy, bien canalizada, generaba discazos como este.

domingo, marzo 25, 2012

Encuestas a pie de urna

¡Actualizado 27/03/2012! (Ir al final).

Los resultados, aunque ajustados, hablan por sí mismos. Podemos decir que Asturias ha hablado, y el pueblo ha decidido. ¿El qué?

Tener a su primer presidente cántabro.


La primera encuesta electoral del VB, el primer VBsondeo proponía una sola y sencilla pregunta: "¿Quién ganará las elecciones en Asturias el 25-M?", y el resultado ha sido el siguiente:

El FAC-IU all. (12%)
¿No notas el espíritu azul que nos invade? El PP sí. (25%)
Francisco Álvarez Cascos, descendiente de don Pelayo. (12%)
Preciado, ahora que lo van a echar del Sporting necesitará curro. (37%)
¡Asturias resiste! Y el espíritu de Tini nos pesa... (12%)
Nota: Datos obtenidos de una muestra de 8 votos y 7 personas (alguien votó 2 veces, pero nos vale igual).

Parece que el ex-entrenador sportinguista aspirará a ser el nuevo presidente del Principado, aunque los datos que arroja la encuesta dejan en el aire la siguiente pregunta, ¿con quién deberá pactar?

Parece ser que Cherines y su espíritu azul, esa Esperanza Aguirre de la tierrina (que la Lideresa le regale foulards, pase, pero que le haya pasado el número de su profesor de dicción y gesticulación, resulta un tanto descarado), serán la llave del gobierno asturiano. En sus manos estará decidir si preciadín tendrá tres años para gestionar como dios manda, y para hacer las cosas que haya hacer (a la manera del flamante gobierno central) o si por el contrario, malvivirá tres años en la poltrona y luego pasará a la estantería de presidentes mustios y olvidados, en la que Marqués acumula polvo y para la que a Cascos ya le están tomando las medidas.


Al margen de las estimaciones del VBsondeo, de lo que no parece haber lugar a dudas es de que al partido que le corresponda gobernar le espera una legislatura difícil de lidiar, en la que los partidos del bloque de la "derecha" (derechona, pa entendernos) y de la "izquierda" (los rojos, en el argot) irán parejos en cuanto a número de escaños se refiere. No se prevé que ninguno de los bloques vaya a poder sumar una mayoría absoluta que le permita sacar adelante la gestión, a menos que cuenten con la ayuda de UPyD... Terrible.

De lo que no nos cabe duda, es de que al menos, habrá dos personas en todo Asturias que independientemente del resultado de estas elecciones habrán salido ganando. Chin-chin.




Actualización 27/03/2012 

En el VB estamos de enhorabuena, y es que los resultados de las elecciones asturianas no hacen sino confirmar lo previsto por el VBsondeo. La participación en estos comicios no ha llegado al 56%, a pesar de lo mucho que se jugaba el Principado. ¿Y por qué?, se preguntaría Mourinho y se preguntarán todos ustedes.

Pues bien, fuentes confidenciales han informado al VB de que la principal razón por la que casi un 45% del electorado no ha votado es bien sencilla: su sorpresa al comprobar que Preciado no estaba en ninguna de las papeletas. Ante tamaña desilusión, la mitad de los asturianos y asturianas de bien y en edad de votar, optaron por abandonar los colegios sin emitir voto alguno.

Para el VB, para los ciudadanos, para todos nosotros, los asturianos, las elecciones siguen teniendo un claro vencedor.

lunes, marzo 19, 2012

El fantasma de Hoppers, de Jaime Hernández

 Al final me ha salido un texto sobre Locas, en general, y no tanto sobre El fantasma de Hoppers. Mejor así.

Me resultaba extraño que tras ya casi seis años de Virtua Bartolo no hubiera mencionado para nada la obra de Jaime Hernández, pero revisando los diferentes volúmenes de su “Locas” he llegado a una sencilla conclusión: no me atrevía, me imponía demasiado.

¿Y ahora qué pasa? ¿Me he hecho más sabio? ¿He subido de nivel? Qué coño. Donde hay confianza, ya se sabe, y de tanto seguir las vidas de los personajes del más joven de los Hermanos Hernández parece que les he perdido la vergüenza.

Jaime, junto a sus hermanos Beto y Mario, es el co-creador del fanzine Love & Rockets, que se publicó entre 1981 y 1996. Aquí se recogían las historias que cada uno de los hermanos desarrollaba, siendo Locas la serie que pertenece a Jaime. Love & Rockets es una de las obras cumbre del cómic underground americano, y desde luego una de las más recomendables y adictivas.


En concreto, la saga Locas, cuenta la historia de unas amigas chicanas que viven en California, desde su adolescencia punk hasta su edad adulta. Las principales protagonistas son Margarita Luisa "Maggie" Chascarrillo y Esperanza Leticia "Hopey" Glass, Maggie y Hopey para los amigos y los lectores. Tras unos inicios en los que las historias derivaban en la ciencia ficción, pronto la serie se centró en contar las vidas ordinarias de las protagonistas, de sus centenares de personajes corales, y sus idas y venidas amorosas. Podemos definir Locas como el culebrón hecho cómic. ¿Y eso es bueno? Veamos. Si decimos slice of life o tranche de vie parece que hablamos de algo mucho más elitista, pero no estaremos diciendo nada diferente. La palabra culebrón, desenfadad y autocrítica, la define mucho mejor.

Son varias las razones por las que se pueden recomendar las historias de Maggie, Hopey, Izzy, Penny Century, Ray Domínguez, HR Costigan, la Rena Titañón y demás, pero el apartado técnico es el más fácil de defender. Tras haber dibujado a estos personajes durante más de treinta años, Jaime ha logrado uno de los méritos más notables de su obra, y es que sus personajes han crecido con el paso del tiempo, tanto psicológicamente como gráficamente. La evolución de Maggie y su tropa desde que eran unos niños hasta que se acercan peligrosamente a la cincuentena, seguir sus subidas y bajadas de peso, sus cambios de tinte, de peinado y de vestimenta, pero siempre dibujados por la misma mano, consiste probablemente en el más variado y complejo catálogo gráfico de unos personajes de tebeo (insisto, dibujados por el mismo autor). El estilo de todos los hermanos Hernández se puede calificar como de trazo sencillo, figuras simples y fondos austeros, casi inexistentes. Sin embargo, sus viñetas están cargadas de una simbología muy rica; prácticamente no aparece un objeto que no tenga un doble significado o un peso específico en la trama. Además, la maquetación de sus páginas es ejemplar, dotando a sus historias de un ritmo narrativo muy ágil, que lleva al lector de la mano por toda la historia, parándonos donde importa, y corriendo cuando le conviene.


Y por otro lado tenemos las historias. Habitualmente son historias cortas, que no llegan a las diez páginas, aunque las tramas se extienden y reaparecen entre las distintas historias. Relatos con humor, superficiales, se alternan con historias más profundas que indagan en la psicología de los personajes. Sus idas y venidas amorosas, las relaciones interpersonales, la soledad, la vida adulta, la enfermedad y el miedo a la muerte comparten páginas con la lucha libre femenina, tetas y culos a más no poder, cultura chicana, superheroínas, un poco de género negro y sobre todo muchos personajes. Todas las personas satélites que pueden aparecer en la vida de uno tienen sus páginas aquí, y llegamos a conocerlas también. La forma en cómo el autor va introduciendo a estos personajes en la historia, de forma progresiva, tal y como ocurre cuando conocemos a una persona real, es una gozada. Y lo verdaderamente sorprendente es que uno se lee historia tras historia y tiene la sensación de que todos estos temas y personajes cuadran perfectamente, y que es perfectamente normal mezclar tías que van por la calle en bikini con la soledad, y sexo lésbico con el miedo a la muerte. En Locas todo esto vale, y funciona.

A lo largo de todas la saga (publicada aquí por La Cúpula, y recopilada en tomos a leer en el siguiente orden: Locas I, II y III, Penny Century, El fantasma de Hoppers y La educación de Hopey Glass), llegamos a formar parte del universo de Hoppers (así es como llaman a su pueblo natal), acabamos por intuir cómo se va a comportar Maggie ante tal o cual situación, nos identificamos a veces con sus actos, y otras simplemente discrepamos. Tras treinta años, Jaime ha creado unos personajes que son reales. Casi nada.


Y ya para terminar, el último tomo publicado aquí (que no el último en la cronología de Locas, como ya he dicho) es “El fantasma de Hoppers”. Se trata de un volumen pequeño, 124 páginas, que incluye varias historias pero todas capítulos de una misma trama. Se podría decir que es una novela gráfica en sí misma, y que puede leerse sin haberse leído el resto (aunque zampárselo todo sea recomendable). En particular, “El fantasma de Hoppers”, destaca del resto de historias por unos tintes de realismo mágico muy marcados, más que en los otros tomos (pero menos que lo que se puede encontrar en Palomar, la obra de su hermano Beto), propiciados por un viaje de vuelta al pasado, al lugar en el que se crió. Un reencuentro con los fantasmas del pasado de Maggie, que aunque uno diría que suelen viajar en la cabeza de cada uno, otras veces da la impresión de que nos esperan allá donde más los tememos, habitando casas que hacía años que no pisábamos, sin prisa, sabiendo que tarde o temprano nos tocará volver.


sábado, marzo 17, 2012

Las tribulaciones del catedrático

Pasaba las páginas de El Mundo un día de la semana pasada (es lo que tiene leer el periódico en una cafetería, que te tienes que conformar con lo que te toque) buscando algo que no fuera excesivamente ligero o descaradamente panfletario para leer. Tras pasar demasiadas páginas (oh my god! menos mal que esto era un periódico de centro) me encuentro con que le habían dejado una página enterita al señor Manuel Jiménez de Parga, catedrático de Derecho Constitucional, presidente emérito del Tribunal Constitucional y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Toma ya. Ese era el artículo que quería leer, o eso creía. El título era “El fin de la soberanía nacional”.

Empecé a leer y el señor Jiménez de Parga se quejaba: el poder ya no reside en el pueblo español, como dice nuestra Constitución, porque Bruselas nos “exige” ajustes económicos. Mmm.

Seguí, y el artículo divagaba durante 7 párrafos. Una buena y breve clase de “historia del concepto de soberanía en Europa”. Algo así como:

Blablabalablabla Dios blablablablablabla sistema feudal blablablablablablablablablab lablablablablabla blablabla Rousseau blablablabla Revolución francesa blablabla blablablablablablablablabla blablabla blablablablablabla Alemania nazi blablablablablabla Hitler blablablablablablablablabla blablabla blablablablablabla blablabla blablablablablablablablabla blablabla URSS blablabla blablabla blablabla blablabla apertura de los mercados blablabla blablabla blablabla el auge del turismo y otros fenómenos hasta hoy inéditos en la Historia de la Humanidad.

Hasta que llegué al último párrafo:

“En este momento actual, los gobiernos europeos han de estar pendientes de que sus programas se aprueben por quienes mandan de verdad en la Comunidad. Algo parecido sucede, ante los gigantes todopoderosos, en otras zonas del planeta. Por lo que a nosotros se refiere, dentro de poco se colocará la idea de soberanía nacional en el armario de los recuerdos históricos, junto al feudalismo y -si no se interpreta que exagero- junto al hacha de piedra.

Nuestro horizonte político, en definitiva, está cargado de novedades. En el siglo XXI se convivirá de unas formas por ahora desconocidas.”


Y lo releí un par de veces.

La primera palabra que me vino a la mente fue “autarquía”, y la segunda la había leído en el texto: nazi. Para qué irme más lejos, si el tema favorito de todo Internet estaba al alcance de la mano.

Entropa, de David Černý. ¡Construye tu propia Europa!

No alcanzo a comprender cómo una persona con el bagaje de este señor puede escribir este artículo y dormir tranquilo por la noche. Para empezar, tendríamos que hacer un contra-artículo, en el que explicáramos el concepto de nación, que a mi juicio el tan mal emplea.

Entiendo que existen dos acepciones distintas para el término nación: una sentimental y otra legal. La acepción sentimental nunca me ha gustado, y junto con la religión ha sido (y es) uno de los más dañinos conceptos ideados por el ser humano. OK, hasta aquí ya nos los sabemos. Aunque pueda tener su vertiente positiva (en cuanto a la preservación de las distintas identidades culturales se refiere), en general se ha empleado como elemento diferenciador entre personas y pueblos, y por lo tanto ha sido y es una razón de disputa (es decir, guerra). ¿Soy español?, ¿soy asturiano?, ¿soy gijonés?, ¿calagurritano, quizás? Honestamente: espero que ninguno de los cuatro, aunque al mismo tiempo no puedo negar que todos sean ciertos. El sentimiento nacional propio, por oposición al del vecino, nunca nos ha traído alegrías.

Por otro lado, asumo que la acepción legal del término ha de existir y es necesaria. Lo que no alcanzo a comprender, es por qué el señor Jiménez de Parga limita ese concepto al territorio español. Por un lado resulta obvio, pues lo establece la Constitución, pero esto es una obviedad que no necesita ser escrita ya más veces. Y por otro, escribiendo un artículo sobre el futuro de la soberanía popular, uno esperaría encontrarse con algún tipo de propuesta… no sé… ¿como la de extender el concepto de nación a toda Europa, por ejemplo?

Son muchas las voces que claman contra la unión de Europa en los respectivos países, algo que entiendo como normal, el concepto de acción-reacción nos lo enseñó Newton hace un par de siglos. Pero me ocurre lo de siempre, y es que no deja de sorprenderme escuchar estas opiniones por boca de gente educada, casi erudita, gente implicada en el gobierno de otra gente. Este artículo lo podría firmar algún Le Pen, si no fuera por la clase de Historia que ofrece, la cual imagino fuera del alcance de la saga política francesa.

En estos días, y es algo que he echado de menos en campaña electoral (creo que ya lo he comentado por aquí), es más necesario que nunca hablar de Europa, como concepto y como realidad. No podemos aceptar una unión económica, una unión de mercado, ¡una unión de moneda! y no luchar por una unión de derechos y obligaciones que traten a todos por igual y cohesionen a todos los territorios y ciudadanos implicados. Europa necesita (es decir, los ciudadanos que vivimos en Europa necesitamos) integrarnos en un mismo marco jurídico que responda a la realidad social actual.

No estamos a tiempo de debatir sobre Europa sí / Europa no, señor Jiménez de Parga. Es tiempo de debatir sobre cómo construimos Europa, y conseguimos redefinir su idea de soberanía nacional.

lunes, marzo 05, 2012

VBRL 2012

¿Pensabais que el VB se había convertido en un refinado blog en el que sólo se hablaba de literatura, de política y de música de modernos mientras bebíamos oporto y se fumábamos en pipa? Lo intenté, pero no ha podido ser. Lobato nos domina. Puede que haya borrado de la lista de canales de mi televisor A3 y Telecinco, pero aún oigo su voz susurrarme cada noche en la duermevela...


Vuelve, en su cuarta edición, la liga virtual de las ligas virtuales. Desde que en Marca hablan mal de la VBRL, en el Sport la reivindican como producto autóctono catalán y Matias Prats dice que quiere participar, hemos tenido que replantearnos su razón de ser. Todos estos condicionantes nos han afectado a la hora de parir la nueva edición:


Para los que no sepáis lo que es un Destruction Derby, en el enlace os dejo una muestra. Básicamente, se trata de una competición de coches que hace valer el lema de los Inmortales:

There can be only one

Y la VBRL DD edition lo ha asumido: lo importante no es ganar, lo verdaderamente importante es “porculizar” al resto. No más MOR-throughs, no más poles, no más MOR-atps y no más precios de pilotos. Nuevas reglas para todos y un objetivo común: para qué ganar si se puede conseguir que mi vecino pierda.

El paquete básico
Lo habéis pedido y lo hemos hecho: os lo vamos a poner fácil. Lo único que tienen que aportar los equipos este año son tres pilotos para cada carrera. GP a GP, la alineación se puede cambiar y se puede repetir, la única restricción es que no se puede elegir a dos pilotos del mismo equipo.

Como de costumbre y aunque este año la pole position no puntúe, las alineaciones deberán enviarse a La Organización (que este año no presentará equipo al campeonato) antes de las 23:59 horas del jueves previo a cada GP.

Así, cada equipo sumará por GP la suma total de los puntos de sus tres pilotos, o casi. En el Destruction Derby hay que tener cuidado con no “chocarse” con otros coches. Pues bien, cambiad ese “chocar” por “coincidir”, y ya tenéis la esencia de la VBRL DD edition: los puntos de cada piloto se dividirán entre el total de equipos que lo hayan elegido (redondeando siempre hacia abajo).

Los extras
Pero como toda VBRL ha tenido sus normas polémicas, aplaudidas por pocos y criticadas por todos, esta edición no iba a ser una excepción. Tres normas completarán la puntuación de los equipos en cada carrera, tres normas inspiradas en la naturaleza más primitiva de tres miembros destacados de este ya ilustre contubernio.

Smartie-Bertie
¿Alguna vez os habéis comido el último pedazo de tiramisú mientras todo el mundo daba la bienvenida a un recién llegado? Pues entonces le sacaréis partido a esta norma: si en una carrera, un equipo suma más de diez 3 puntos y no “choca” con ningún otro en ninguno de sus tres pilotos, recibe un extra de 30 20 puntos en esa carrera.

Massacr-Hec
¿Lo primero que hacéis al llegar a casa cada tarde es quitaros la corbata, y lo segundo maldecir al vecino que canta Bisbal a gritos? Puede que Hec no lo haga, pero seguro que lo haría si viviera en mi piso. El instinto asesino no tiene nada de malo si está bien dirigido, y en la VBRL DD edition tendrá su premio. Por cada tres carreras en que se consigan tres plenos (todos los pilotos han “chocado” al menos una vez), se recibe un extra de 50 20 puntos (las carreras no han de ser consecutivas, es acumulativo).

Salomón-Avalón
Si por la calle escucháis “¡rojo, cabrón!” y os dais la vuelta, esta norma está pensada para vosotros. Así, si en una carrera algún listillo consigue 70 40 puntos o más (previos al una vez se han añadido el Smartie-Bertie y el Massacr-Hec), como castigo recibirá un extra de -40 -35 puntos, que además se repartirán entre el resto de los equipos, es decir, 5 puntos extra para el resto de equipos (claro que luego, se le podrá sumar alguno de los otros extras, si es que los merece).

Corolario: El Anti-Miñññññ
Cuando un equipo presente su alineación fuera de tiempo, se le auto-asignará la alineación del GP anterior. Sin embargo, en ningún caso esta alineación podrá contar de cara a obtener ninguno de las extras de la VBRL_DD_edition: Massacr-Hec o Smartie-Bertie. El Salomón Avalón, por otra parte, sí que le podría ser asignado.


¿Normas indiscriminadas? ¿Juego absurdo? ¿Ni siquiera pensáis ver las carreras? No os preocupéis, es normal que penséis eso. A Kimi también le pasa.


* Actualizado a 26/05/12, sin carácter retroactivo.


 Inglourious Basterds mode


Para las últimas 8 carreras (a partir del GP de Italia inclusive), se cambia el modo de juego, pasando a la VBRL_DD_edition_Inglourious_Basterds_mode. La traca final. Y estas son sus normas:

El Paquete Básico sigue siendo el mismo, 3 pilotos por carrera, se suman los puntos de los 3 pilotos divididos por el total de participantes que haya escogido cada piloto. No se pueden escoger pilotos de una misma escudería, y las alineaciones se pueden repetir de un GP a otro total o parcialmente. No se pueden obtener puntos negativos en un GP (mínimo 0). Ahora bien, lo que cambian son los Extras.

Smartie-Bertie: Se mantiene. Un equipo obtiene +20 puntos, si consigue sumar 3 o más en carrera, y ninguno de sus 3 pilotos ha sido elegido por otro equipo. Ser rubia, tener los ojos azules y esquivar a la muerte tiene que tener un premio.

Massacr-Hec: Se cambia totalmente el concepto. Ahora, en el "Inglourious Basterds mode", en cada carrera en la que los tres pilotos de un cierto equipo, hayan sido escogidos por otros equipos, es decir, si se consigue un pleno, se pierden 10 puntos. Esta norma aplica, lo habéis leído bien, en cada carrera. En medio de la masacre, sólo se puede añadir más drama a la escena.

Salomón-Avalón: Desaparece. Algo tan bueno, por ser tan cruel y a la vez tan brillante como tallar una esvástica en la frente de cada nazi tomado preso, no puede durar mucho.

Anti-Miñññ++:  Subimos una marcha, pasando a modo "++". El Anti-Miñññ se refuerza como una norma anti-escaqueos y anti-trápalas. Si un equipo no presenta su alineación antes de las 23:59 del jueves anterior a cada carrera (en Horario de Europa Central, Berlín, Amsterdam, Madrid), queda automáticamente descalificado de la carrera. Suma 0 puntos y no puede escoger pilotos, dando más oportunidades a que el resto de equipos logren "Smarties" y eviten "Massacres". Aquí no se toman prisioneros.



domingo, marzo 04, 2012

Exit through the gift shop


"When I was a kid I used to pray every night for a new bicycle. Then I realised God doesn't work that way, so I stole one and prayed for forgiveness." - Emo Philips

Exit through the gift shop es un documental sobre Bansky. Un momento, en realidad no lo es. Es un documental sobre un tipo que quiere hacer un documental sobre Bansky. Pero al final el tipo acaba siendo mas interesante que el propio Bansky, y el documental termina siendo sobre él en vez de sobre Bansky. Porque el tipo habia hecho su documental sobre Bansky y el arte urbano, pero era tan malo que el propio Bansky se encargo de rehacerlo por completo. ¿Entonces es un documental hecho por Bansky?. Bueno en realidad no, porque la mayoria de las grabaciones estan hechas por el otro tipo. ¿Que por qué se hace famoso el tipo?. Pues ahora que lo pienso, es en gran parte gracias a Bansky. O sea que quiza el documental si sea sobre Bansky. O no. ¿Que si Bansky y el tipo son la misma persona? Y yo que se. Que coño, no entiendo nada.

miércoles, febrero 29, 2012

Baudrillard y los simulacros

Todo empezó hace años, cuando Tony Wilson, el personaje que interpretaba Steve Coogan en 24 hour Party People dijo “para qué contar la realidad cuando puedes contar la leyenda.” Es lo único que recuerdo de la película, y por extensión una de las frases sacadas de películas que más rememoro y utilizo. Aunque pensándolo bien, todo empezó mucho antes y en realidad, la idea siempre estuvo ahí. Me refiero a la sensación de escaparate que produce la vida en general. Lo sentí en Port Aventura, donde te invitaban a visitar una reproducción de un típico pueblo mediterráneo, una burda y falsa copia de los típicos pueblos mediterráneos que tuvieron que derruir precisamente para construir Port Aventura. Y lo sentía de niño, cuando al llegar de vacaciones siempre había un par de niños que contaban peripecias increíbles con tal de mantener la atención y la admiración del resto; me fascinaba su capacidad de fabricarse una vida más allá de la suya y autoconvencerse de que en efecto, aquella era su vida.

Más tarde, en el erasmus, fuente de todo el conocimiento social que yo pueda tener, esta forma de proceder se hizo manifiesta hasta límites cansinos. Qué más daba hacer un viaje si no podías contarlo; para qué queríamos cogernos un pedo si al día siguiente no íbamos a ver al resto de españoles y a presumir delante de ellos. Se vivía por y para la galería, y la vida real fluía por debajo de aquel escaparate, hasta que el escaparate se convertía en la vida misma y anulaba cualquier flujo interno. Llegó un chaval y puso un mapamundi en su habitación. Nos dijo a todos –se encargó de que todos lo supiéramos, que tenía un mapamundi y para qué lo quería- que allí iba a poner una chincheta encima de cada país del que se follase a una chavala con esa nacionalidad. Teníais que ver al tipo. Ni guapo, ni listo, ni gracioso, ni con cara de follar mucho. Nosotros supusimos que las chinchetas las iba a poner por cada paja que se hiciera pensando en mujeres de una cierta nacionalidad, y hasta ahí llegó nuestra broma… pero no su mapamundi. Meses después, nos sorprendió saber que había chicas que aspiraban a follar con él, no por su mapamundi, pero sí por el aura de follador de la pradera que se había creado. Magistral. Al final sólo cayeron mujeres que no se habían alejado más de veinte kilómetros de la Puerta del Sol hasta haber llegado allí, pero el caso es que él folló. Nadie más volvió a preguntar por el mapamundi porque la realidad se había superpuesto… o al revés.


Nos pasa con muchas ideas. Las tenemos dando vueltas en la cabeza, pero no las ponemos en firme hasta que alguien llega y nos atiza con ella en la cara. Así que este verano, leyendo unos cuentos de Borges, me topé con uno llamado El rigor en la ciencia:

… En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, esos Mapas Desmesurados no satisfacieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y de los Inviernos. En los desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas. 
Suárez Miranda, Viajes de varones prudentes 
libro cuarto, cap. XLV, Lérida, 1658. 


Y como pasa otras tantas veces, lo que no había fluido en años, de pronto brota por cualquier esquina, y un camino de baldosas amarillas se dibuja ante mí. Una línea de lectura bien marcada, una línea de pensamiento que pone por escrito aquello que en mi cabeza ha vagado durante años sin llegar a puerto. La idea de la simulación de la realidad que se adapta a la realidad reapareció dentro de Ejército Enemigo, del que también he dado cuenta aquí y que me llevó hasta Jean Baudrillard. Ahora tengo Cultura y Simulacro en mis manos. Publicado por Kairós, es un librito que recoge algunos artículos del sociólogo francés. Ataca Jean, que los tenemos a nuestros pies:

Si ha podido parecernos la más bella alegoría de la simulación aquella fábula de Borges en que los cartógrafos del Imperio trazan un mapa tan detallado que llega a recubrir con toda exactitud el territorio (…) pero ésta es una fábula caduca para nosotros y no guarda más que el encanto discreto de los simulacros de segundo orden.


Hoy en día, la abstracción ya no es la del mapa, la del doble, la del espejo o la del concepto. La simulación ha pasado a ser la generación por los modelos de algo real sin orden ni realidad: lo hiperreal. El territorio ya no precede al mapa ni le sobrevive. En adelante será el mapa el que preceda al territorio y el que lo engendre (…) Son los vestigios de lo real, no los del mapa, los que todavía subsisten esparcidos por unos desiertos que ya no son los del Imperio, sino nuestro desierto. El propio desierto de lo real.


(…) Disimular es fingir no tener lo que se tiene. Simular es fingir tener lo que no se tiene. Lo uno remite a una presencia, lo otro a una ausencia. Pero la cuestión es más complicada, puesto que simular no es fingir: “Aquel que finge una enfermedad puede sencillamente meterse en la cama y hacer creer que está enfermo. Aquel que simula una enfermedad aparenta tener algunos síntomas de ellas” (Littré). Así, pues, fingir, o disimular, dejan intacto el principio de realidad: hay una diferencia clara, sólo que enmascarada. Por su parte la simulación vuelve a cuestionar la diferencia de lo “verdadero” y de lo “falso”, de lo “real” y de lo “imaginario”. El que simula, ¿está o no está enfermo contando con que ostenta “verdaderos” síntomas? Objetivamente, no se le puede tratar ni como enfermo ni como no-enfermo. La psicología y la medicina se detienen ahí, frente a una verdad de la enfermedad inencontrable en lo sucesivo.

Siento que me han sacado un trozo de cerebro, lo han examinado, han encontrado algo ahí dentro y me lo han vuelto a colocar en su sitio. Después, me han ofrecido un libro que me cuenta lo que tenía ahí adentro pero en versión extendida y mejorada. Después, miro hacia mi estantería y leo por casualidad el título de la nueva novela de Houellebecq.

De pronto tengo ocho años y hoy es cinco de enero.

sábado, febrero 18, 2012

El actual estatus de Nacho Vegas en el mundo musical

Llegué el jueves a la sala donde Nacho Vegas daba un concierto veinte minutos más tarde de la hora de comienzo según la entrada. Me encontré con las puertas cerradas y una cola de un par de centenares de personas en fila india. Mal presagio. La recorro hasta el final y el cartel de espectadores es de libro: gafas de pasta, barbas, abrigos oscuros, converse, y uñas pintadas de negro o rojo.

Nacho Vegas y los suyos salen casi con una hora de retraso. En el concierto se suceden canciones de su nuevo EP con copyleft, Cómo hacer crac, y de sus dos últimos álbumes, El manifiesto desastre y La zona sucia. La gente canta absolutamente todas las canciones. No es que yo no me las sepa, es que simplemente no creo que la gente que me rodea haya pagado por escucharme a mí. Pureta, me digo a mí mismo, pero eso no quita que hasta los tres cuartos de hora yo no haya dejado de escuchar la dulce voz virginal de una chica (¿20 años?) que me ha cantado a la oreja todos y cada uno de los versos.

“Es un poeta”, dicen por ahí.


La gente le grita “¡Nacho guapo!”, “¡Nacho dinos algo!”, “¡Nacho cuenta algún chiste!”, o simplemente “¡Nachooooo!”. La gente ríe, y Nacho también, pero el pone sonrisa de espanto, de miedo. Sus músicos ni se inmutan.

Luego le piden canciones: “¡Michi Panero!, ¡toca Michi Paneroooo!”, hasta que otro replica “¡Mejor Ocho y medio!”, y un coro de “Sííííí” apoya la moción. En otra ocasión, hace años, él respondió al público que daba igual lo que pidieran, que iba a tocar lo que le saliera de los cojones. Lo dijo sin énfasis, sin darle importancia, como simplemente diciendo lo que pensaba y sin reparar en la respuesta del público. Pero el público lo aplaudió y rió tanto que creo que se arrepintió al momento, aunque aquel día tocó lo que le dio la gana. El jueves tocó Ocho y medio y Michi Panero. Todo el mundo las cantó a coro, verso por verso.

Resulta evidente es que la mayoría del público lo conoce por el recopilatorio “Canciones Inexplicables”, que escoge entre sus grabaciones de 2001 a 2007, y por los discos que ha sacado desde entonces: la colaboración con Christina Rosenvinge, el proyecto folclórico Lucas 15 y sus dos últimos LPs, los que repasa en el concierto. ¿Me gustaba más antes, cuando no era comercial? No está mal, cuesta ser más superficial, y además hace tres años ya pensaba lo mismo.

A la hora y veinte se fueron, y al minuto volvió el sólo. Tocó la versión de “El extranjero” que acompaña al EP de “Michi Panero” y “La noche más larga del mundo”, la canción que cierra el disco Desaparezca aquí. Son las dos primeras canciones que el público no canta, y aunque me siento tentado a pensar que es por respeto, es inevitable concluir que se debe a que sencillamente no las conocen. La tentación de sentirme superior a ellos por conocerlas se pasea por mi cabeza aunque rápidamente la descarto; si me siento superior es por no haberlos atronado con mi cantar.

Nacho y los suyos están aburridos. Salvo en la última canción, en la que regalan una improvisación de un par de minutos (interrumpida por medio aforo, que se puso a aplaudir a media canción creyendo que había terminado), el resto de la actuación está completamente desprovista de interés. A mí me gusta, cómo decir lo contrario, pero dista mucho de pasadas actuaciones. A la hora y media se van, y el público, dócil, ni siquiera protesta. Ya pueden decir que han ido al concierto de Nacho Vegas, qué más da que el concierto se acabe pronto. Al fin y al cabo, lo vamos a contar igual. Ya tengo la foto para mi facebook.

La revelación ocurre durante Michi Panero. Me pongo de puntillas y giro 360º. Estoy en medio de la sala, así que tengo buena visibilidad de todo el aforo. Manos en alto, todo el mundo cantando “es hora de... recapitular…”, “es un poeta”, “las ostias que… me dado el mundo…”, “¡Nacho guapo!”, “hoy querrán oír… mi último adiós”, “¡Nacho es un crack!” “y… poco a poco van entrando y yo… los recibo, en batín”, “¡Pucha Asturias!”. Cielo santo. Se ha convertido en Sabina.

miércoles, febrero 08, 2012

Nos la están colando

Hay un tipo en mi trabajo que se pasa el día diciendo “ya se sabe, corren malos tiempos para la lírica”, como una muletilla, como si eso explicara todo lo que está sucediendo, como si fuera la última línea de su análisis crítico de la situación política. Lo curioso es que todavía no sé de qué pie cojea esa persona; desconozco su ideología, y hasta dudo mucho que sepa lo que está ocurriendo. En otras palabras, mi compañero no sabe que nos la están colando. Dice que son malos tiempos para la lírica, y ante una frase así todos asentimos, entornamos los ojos, y acompañamos a coro con un “así es”, y ala, ya te puedes ir a casa pensando que acabas de dar con el problema, que acabas de arreglar el mundo. Como mucho una cerveza como recompensa antes de llegar a casa.

Pero el nuevo gobierno, al margen de lo que piensen en mi oficina, está desvelando las dudas que había (que al menos yo tenía) sobre su orientación. Una semana antes de las elecciones comentaba no tener clara todavía la verdadera imagen de Rajoy. Dudaba acerca de si se impondría el ala de los moderados como Gallardón, o si Esperanza y su peculiar forma crear diferencias sociales dominarían la actitud del partido. Me equivoqué de pleno, ni lo uno ni lo otro. Ahora estamos comprobando que la verdadera cara del PP, no es sino Gallardón y su peculiar forma de crear diferencias sociales.

Peaje en el camino: que quede claro, no es el aspecto económico el que resulta inquietante. Al fin y al cabo, el gobierno socialista ya hincó la rodilla y cedió ante las presiones de esos entes llamados “mercados”, y comenzó a aplicar las medidas que le dictaron. No vimos ningún intento de unión política europea, ningún intento de acabar con el fraude, ni con la corrupción, verdaderos agujeros del Estado. El PP no está haciendo sino seguir la ruta ya iniciada por el Gobierno anterior, que consiste simplemente en una suma atropellada y desordenada de medidas que se van tomando siempre en la misma dirección (lastrar a las clases medias y liberar a las altas) pero sin ningún orden. Como si el becario de Botín fuera el que manda en todo esto.

Pasado el peaje vuelvo a la ruta: al margen de la economía, el problema es todo lo demás (¡!). El actual gobierno está aprovechándose de la situación, de una sociedad noqueada, aturdida a merced de esos “mercados”, arrinconada por la amenaza del paro y capaz de cerrar los ojos ante las barbaridades que el gobierno está realizando con tal de mantener viva la esperanza de que “si aguanto todo esto, al final pasará la mala racha y volveré a tener trabajo”. Una curiosa forma de flagelarnos, la nuestra. Para que luego digan que no somos buenos católicos. Dóciles, sumisos y esperando el perdón, mientras cargamos con nuestra culpa. Parece que vamos por la calle rezando “La vida es un valle de lágrimas…” Y mientras tanto nos aprietan un poco más.

El nuevo gobierno, para empezar por lo sencillo, falla en las formas. Mienten al argumentar por qué el toreo ha de protegerse, alegando medidas tomadas en Francia que no son reales. Mienten al justificar la sustitución de Educación para la Ciudadanía por otra asignatura, amparándose en presuntos textos sacados de libros de texto de la asignatura cuando no es así. Y mienten cuando nos cuentan las supuestas bondades que la reforma de la ley de divorcio traerá a nuestras administraciones. Pero efectivamente, estamos hablando de formas. Irrita que no le digan la verdad a uno (por eso perdieron las elecciones de 2004, por mentir), pero no nos podemos detener mucho en esto porque al fin y al cabo no es lo más grave. Lo más grave es el fondo de sus medidas.

Y lo más grave del fondo de las medidas presentadas en las últimas semanas por el nuevo gobierno, es ese carácter anacrónico y retrógrado que lucen. El ambiente huele a moho. De pronto los ministros (por Rajoy ni pregunten, ni está ni se le espera) nos han llenado los telediarios de términos como adoctrinamiento, cadena perpetua, despenalización del aborto, píldora postcoital con receta, términos que creíamos de otro tiempo… el telediario se ha convertido en Cuéntame.

Está mal que propongan que la píldora poscoital se tenga que pedir con receta; asusta a los jóvenes que la pueden necesitar. Está mal que Gallardón pretenda llevar el aborto de vuelta al año 1985 y aleje a las mujeres del derecho a decidir por sí mismas sin tener que sentir más culpables de lo que inevitablemente se han de sentir. Está mal que el PP a bloque lance globo sondas, a ver cómo ciertas ideas opresoras como terminar con las ayudas a los enfermos crónicos calan en la sociedad. Está mal, muy mal, que se plantee la posibilidad de establecer la cadena perpetua en este país, un país que en el artículo 25.2 de su Constitución establece que que “las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social”; leyendo esto uno diría que esa propuesta es anti-Constitucional, a la baja. Y está mal también que en la propuesta de reforma educativa introduzcan términos como “Estatuto de Carrera Docente” o “Autonomía de los centros educativos”, porque leyendo las explicaciones que dan uno entiende que están proponiendo diferenciar entre listos y tontos (de una manera pueril), y entre ricos y pobres (de una manera cruel).

No entiendo por qué somos incapaces de superar ciertas cuestiones y volvemos siempre sobre los mismos temas, ya lo comenté hace poco, así que probablemente no sea la persona más adecuada para comentar estas propuestas. Pero una sociedad acobardada y paralizada por el amenazante miedo a la falta de empleo no está en condiciones de reaccionar frente a ciertos abusos de sus gobernantes. Estamos dormidos y tenemos que despertar. Cuanto antes.

domingo, enero 29, 2012

Discos de modernos: Lo mejor del año… ¡2004!

¡Ah! ¿Recordáis la primera década del s.XXI? Qué tiempos aquellos, tiempos buenos de verdad para nosotros los modernos. Todos los años, decenas de bandas nuevas sacan sus primeros discos, reventaban las portadas de la NME, y dejaban a los de la Rockdelux sin adjetivos ni comparaciones. Un momento único en la historia; un momento irrepetible para los que libros de historia y las grandes enciclopedias de la música guardan sus páginas más doradas. Hablo, como no, de la segunda ola del britpop; también llamada segunda ola del post-punk. De traca. 

Qué le vamos a hacer, cada uno es teenager una vez en la vida, y Erasmus otra (bueno, a veces dos), y esos momentos vividos en los días de esplendor de la adrenalina fluyendo por el cuerpo marcan a uno a fuego: “the good ol’ times”, le dicen. Cada uno vive esa época como La época, y no veo nada malo en ello. Los discos a los que uno siempre vuelve, las películas que se recuerdan, el pelo en la coronilla y las chicas que no se tenían que mirar al espejo para saberse radiantes se quedaron en esos días. Visto así, mi 2004 tampoco parece un sitio tan malo al que volver de vez en cuando. Os dejo diez discos para el camino.

Digresión nº 1: Aviso para los no-modernos: las chicas que veíamos en los festivales en aquella época, ahora tienen un trabajo próspero en alguna consultora de Madrid en el departamento de Marketing como “Team Leader” o “Commodity Manager”. Este post de cultura urbanita puede seros útil.

Digresión nº 2: Nota obligada por culpa de Megaupload: Dicen que descargarse discos está mal y es delito. Pero no dicen que gracias a eso he conocido grupos por los que luego me he metido en un avión, he dormido en un hotel, he comido y bebido en restaurantes y cafeterías, me he comprado camisetas y he pagado entradas de precios exorbitantes por verlos en concierto. Eso es mover la economía. Eso es difundir cultura.


Maxïmo Park - A Certain Trigger

Empezamos con gente del norte, de Newcastle. Este fue su disco de debut, y sonaba muy bien. Canciones cortas, muy rítmicas, mucha guitarra y mucha batería… ¿habíamos escuchado eso antes? Pues sí. Cualquier disco de los primeros de The Pretenders, por ejemplo, y eso nos lleva 25 años atrás. Aún así, A Certain Trigger merece la pena y aguanta las escuchas. Ecuchad Apply Some Pressure, Graffiti, y The Coast is Alway Changing.


The Futureheads- The Futureheads

Seguimos por el norte, con estos vecinos de Sunderland. Recalco lo de vecinos porque las voces suenan al norte, y porque ambos discos son muy parecidos. Sin embargo, The Futureheads, también debutantes, son un poco más flojos. Es sorprendente, pero en apenas siete años este disco ya suena como “de otra época”, y es que la moda que siguió a The Strokes y a otros en el primer lustro de los 2.000 pegó muy fuerte pero se deshinchó pronto (para algunos). Desconozco si siguen en activo y me niego a curiosear. Aún y así, el disco se merece entrar en la lista porque no se bajó del mp3 en una buena temporada. Supongo que Robot fue la que más gracia nos hizo.


Razorlight - Up all night

Subimos un poco el listón. Estos chicos tampoco innovaron con esto de las guitarras y las pintas de no haberse duchado en un par de semanas, pero lo de siempre, si lo haces bien, no hace falta que te flipes con ser “original”. David Bowie y Lou Reed y otras buenas referencias se reconocen en otro de los “hypes” del año. Buen disco, Golden Touch sonó un montón.



Art Brut - Bang, Bang, Rock & Roll

Oh, llega lo bueno. Muy finos estos tipos. Lo suyo era hacer rock de toda la vida (como el resto), pero sin tomarse en serio a sí mismos. Y el resultado fue este disco de apenas media hora en el que las canciones son pegadizas, pero sobre todo son cómicas. Por qué se dedican a la música (Formed a Band), qué le ha pasado a su hermano menor, hecho todo un moderno (My Little Brother), una oda a su primera novia (Emily Kane) y una canción dedicada a un gatillazo (Rusted Guns of Milan) conforman el inicio de disco con el que más me he reído nunca. ¡Obligatorio!


Kaiser Chiefs - Employment

No sé muy bien por qué, pero el caso es que yo a estos tipos siempre los tuve un poco atravesados. Iban así como de punkis, pero no llegaban a chachis (o algo parecido era el refrán). Más de lo mismo, fue la moda: canciones cortas, muy pegadizas, pensadas para tener veinte años, una camiseta desecha y saltar en primera fila como un energúmeno o peor aún, como si fueras el único energúmeno. Everyday I love you less and less y I predict a riot, los hits.


Wolf Parade - Apologies to the Queen Mary

Los segundos de la clase. Paralelamente al boom de grupos en el Reino Unido (todos los anteriores y todos los siguientes menos otros dos son de allí), en Canadá se produjo un fenómeno parecido. Sí, hubo un boom que dio lugar a un montón de bandas, pero el corte era diferente. Su música se alejaba del revival de la New Wave (en castellano: todos los grupos anteriores copiaban la música de veinte años atrás) y trataron de innovar con algo que algún periodista llamó “pop preciosista”. Pues bien, esta cursilada quiere decir que estos tipos se curraban las letras, siendo bastante más íntimos y crípticos que sus vecinos del otro lado del charco, y que su música era más orquestal y a menudo acompañada de coros. Violines, órganos, pianos, flautas… cualquier instrumento les valía para hacer canciones más originales y complejas que la moda imperante. El problema fue que salieron tantos, que al final también ellos se convirtieron en moda. No obstante, este disco es para enmarcar y Grounds for Divorce casi un himno generacional (lástima que tuviera que competir con los siguientes).


Bloc Party - Silent Alarm

Atentos a la pronunciación. Estos chavales que parecen salidos de un anuncio de Benetton, todos interraciales ellos, son el máximo exponente de la moda de estos años. Duraron un disco (aunque han sacado más), pero les salió redondo. Helicopter, Banquet, Pioneers, Luno… no sé cómo lo hicieron y no lo consiguieron repetir, pero Silent Alarm es impecable.



The Killers - Hot Fuss

Para cuando llegué a Glasgow, todos los pubs ponían cuatro canciones de estos tipos cada noche. Por cómo sonaban y porque todo el mundo conocía las canciones, uno pensó que se trataba de un grupo de los setenta… hasta que me enteré de que el disco estaba recién estrenado. Mr. Brightside abría la noche, Somebody Told Me levantaba el ánimo de la gente, Smile Like You Mean It ponía a los borrachos en modo “profundo” y All These Things That I’ve Done sonaba ya con las luces encendidas. Un clásico instantáneo.


Franz Ferdinand - Franz Ferdinand

Decir que elegí la ciudad a la que me fui a vivir durante un año por ellos es pasarse, pero no mucho. Gracias a ellos supe que Glasgow era una de las ciudades más movidas del continente, y no me defraudaron. Con ellos aprendí que lo que en España es “alternativo”, en Escocia era como escuchar al Canto del Loco. Sus canciones sonaban por todas partes, dieron cuatro conciertos en el año y no pude verlos ni una vez (las entradas se agotaban en horas); allí eran auténticos gurús. Pisé los bares que ellos frecuentaban, estuve en la School of Arts en la que se conocieron, y nos empapamos con su música pero bien. Jacqueline, Take me Out, The Dark of the Matinee, The Dark of the Matinee!!, This Fire, Darts of Pleasure… sobraos.


Arcade Fire - Funeral

Y llegamos a la cumbre del moderneo del s.XXI. Los canadienses Arcade Fire son el punto y aparte en este exigente mundo de lo alternativo. Educados en la música clásica, innovaron al traerse sus registros al campo de la música popular. En concierto impactaban (ahora ya no sorprenden, se les espera) al ponerse todos a la misma altura, nada de un líder y los músicos de fondo, todos en primera línea, todos cantando a coro, y todo el público con los bellos de punta. Puedo decir, y no exagero (no lo diría de los otros), que escucharlos en directo es conmovedor. No sólo por esa música barroca, coral, divertida (venga a cambiarse los instrumentos canción a canción, multi-instrumentistas todos ellos), sino porque sus letras recogen un sentimiento general. Ese de nuestra generación, perdida y adormilada entre el bienestar heredado de nuestros padres, y las negras perspectivas futuras de pobreza y pérdida de derechos. Funeral no es un disco, ¡es un testimonio de nuestro tiempo!



Rebuscando entre mis carpetas, y más tarde revisando las listas de las revistas especializadas, descubro que la lista de discos y grupos que recuerdo de aquellos años es larga: The Libertines, Kasabian, Interpol, Clap Your Hands Say Yeah, Nick Cave, TV On The Radio, Keane, Mylo, Hope of The States, Devendra Banhart, The Go! Team, The Zutons, The Shins, 22-20’s, The Cribs, The Rakes, British Sea Power, The Magic Numbers, The White Stripes, Antony And The Johnsons, Doves, Bright Eyes, We Are Scientists, Hard-Fi, LCD Soundsystem, Editors, Ladytron, The Duke Spirit, Engineers, Mercury Rev, Test Icicles, Idlewild, Shout Out Louds, Brakes, The Bravery. Pero más larga aún es la lista de recuerdos que cada uno de estos discos evoca, anécdotas juveniles y superficiales la mayoría, pero que llenan la negrura de mi cabeza de chispazos coloridos . Coño, de pronto son las fiestas de Begoña y estoy en el Paseo del Muro mirando al cielo con la boca abierta para llevar la vista más arriba todavía y expresión de lelo en la cara. Mi memoria es una puta noche de fuegos artificiales. Esto sólo parece querer decir una cosa: mereció la pena.

sábado, enero 21, 2012

HHhH, de Laurent Binet

No está mal que por tu primer libro te den el premio Goncourt, por mucho que seas francés y que sea en la modalidad de primera novela. Sigue siendo un logro al alcance de muy pocos y Laurent Binet lo ha conseguido con esta historia que camina por una delgada línea entre el ensayo y la ficción.

HHhH viene a decir Himmlers Hirn heisst Heydrich, que traducido debe sonar a algo parecido a “el cerebro de Himmler se llama Heydrich”, y debía ser una broma entre agentes de las SS, aficionados ellos al humor parece ser. Pero el título no pasa de ser un gancho comercial, porque la frase se menciona solamente una vez, y de pasada... No obstante, suena guay.

El objetivo de la historia consiste narrar el atentado que acabó con la vida de Reynhard Heydrich en Praga (la llamada Operación Antropoide, que debería haber dado nombre a la obra pero no fue así por un capricho del editor y su HHhH) que fue llevado a cabo por miembros de la resistencia checa, y el posterior asedio de las SS a la iglesia en la que estos se refugiaron, traición de un resistente checo incluida, y su muerte.

Pero para llegar ahí el autor, sin prisa, nos va metiendo en situación presentándonos a todos los protagonistas. Reynhard Heydrich, que en el momento de su muerte era protector de Bohemia y Moravia (casi la totalidad de la República Checa actual), pero que en su CV contaba con grandes hitos como ser el número dos de las SS, por debajo de Himmler, o haber ideado la “Solución Final” o el exterminio en masa en campos de concentración de judíos, eslavos y demás etnias y sectores sociales que fueron arrasados por los nazis. También nos cuenta la historia de Jan Kubiš y Jozef Gabčík, los dos miembros de la resistencia checa que, tras ser entrenados por el ejército inglés en Escocia, volvieron a su país para combatir la invasión alemana. Y como no, nos cuenta los hechos políticos más destacables de la Checoslovaquia en aquellos años, y su relación con el régimen del III Reich. Y todo lo que nos cuentan es real.

Bueno, ¿y entonces dónde está la ficción? Pues ahí está el meollo de HHhH.


Binet, historiador hijo de historiador, parece tener un temor feroz a faltar a la verdad, a mentir. Es por esto que el género de ficción se le resiste tanto, porque consiste precisamente en rellenar vacíos históricos mayores o más pequeños, con creaciones del propio autor más o menos basadas en la realidad histórica, en esto podemos decir que consiste la novela histórica. Y al autor le aterra la novela histórica. De hecho, durante el relato menciona varias obras de ficción históricas, tanto libros como películas, que relatan la Operación Antropoide con mayor o menor rigor histórico. Para Binet, la mayoría suspenden.

Este temor del autor, unido al Principio de Incertidumbre de Heisenberg, hace que uno se plantee la pregunta de si todos los ensayos son, al fin y al cabo, obras de ficción. Leyendo esto uno bien puede llevarse las manos a la cabeza y decir “¡No! ¡Qué dice!” Pero claro, luego también uno se puede encontrar, buscando obras acerca de la Operación Antropoide dichosa, con la Derrota Mundial de Salvador Borrego, famoso historiador revisionista mexicano. El hecho de que en su narración de los hechos -en los que sorprendentemente el nazismo no sale tan mal parado- omita que, por ejemplo, como represalia ante el atentado contra Heydrich, los nazis cometieron la masacre de Lidice, pues hace que uno se pregunte si el tiro de Binet no va tan mal dirigido. Pero bueno, esta es otra cuestión que deberá tratarse en otro momento.

Así pues, ¿qué nos ofrece la lectura de HHhH? Al fin y al cabo, no se trata de una obra de ficción y el autor asegura que no es un ensayo, ¿qué nos queda entonces? Pues lo que nos queda es la negra espalda (que diría Javier Marías) de la novela. Binet nos ofrece una serie de apuntes hilados, a modo de diario o incluso de blog, en los que va plasmando sus reflexiones en torno a la creación de una novela acerca de la Operación Antropoide. A nosotros no nos la dan (la novela), ni tampoco un ensayo sobre los acontecimientos, lo que queda en nuestras manos es el diario íntimo del autor en los días en que escribe una novela, y cómo percibe él el devenir de su creación literaria.

Por lo tanto, la emoción en la historia no la ponen los hechos narrados, que se suponen ya conocidos o, al menos, conocibles. Esta viene del propio autor. Es él quien pone la trama comentando sus angustias y miedos a la hora de afrontar cada pasaje importante. Es él quien pone la tensión, al transmitirnos la presión que siente cuando tiene que nombrar a los personajes, precisamente porque fueron reales y no le pertenecen, y porque la historia también es real, ocurrió de verdad, y su intento de no faltar a la verdad en ningún punto, su intento de plasmar los hechos tal y como fueron, se torna un objetivo inasible, pues el mero hecho de contar algo, de narrar unos hechos desde un punto de vista concreto –y en este caso un punto de vista situado a más de sesenta años -, implica subjetividad. Y es ahí donde reside el gancho de HHhH, en el pánico que Binet tiene a esa subjetividad, el miedo que siente a dejarse algo importante de la Historia (la mayúscula es deliberada), algún personaje que no debió faltar, o también el miedo que siente a narrar algo falsamente, a poner en boca de un personaje palabras que no dijo, acciones que nunca llevó a cabo, y así mentirnos a nosotros, y faltar a la memoria de los protagonistas y a su propio honor.

Como en la novela gráfica de Spiegelman, Maus, la protagonista de la novela no es la muerte de Heydrich, ni la de los soldados checos que acabaron con su vida. La verdadera protagonista de HHhH es la memoria. La memoria colectiva que olvida a los héroes y perdona a los asesinos y matiza los horrores del nazismo, y nos vuelve a todos un poco más necios a cada día que pasa.

sábado, enero 14, 2012

Ejército enemigo, de Alberto Olmos

Bienvenidos al fantástico mundo del lector malherido. Para los que somos asiduos a su blog, leer Ejército enemigo es como volver a casa. Ahí está todo el coro de personajes que han asomado a su página: el artista incomprendido, el nihilista cabrón, el pajillero, la becaria cachonda. Ha elegido como personajes a los arquetipos que cultiva a diario y se nota: la prosa es ágil hable quien hable en la novela, y salvo dos personajes que comparten la misma voz, el resto son perfectamente distinguibles desde la primera frase. Es de agradecer.

Ejército enemigo figura en las listas de mejores novelas del 2011, lo que no tiene por qué decir nada bueno ni a favor ni en contra, pero no podían dejar de nombrarla: uno de los jóvenes y respetables novelistas españoles, escribe sobre el internet ese y los indignados, en la portada sale la foto de la chavalita esta francesa que dio la vuelta al mundo cuando la huelga gabacha… ¡y encima hay sexo! Si es que no le falta de nada.

Pero basta de pijadas. Ejército enemigo se centra en dos temas: Las intenciones y los resultados de los jóvenes con actitudes sociales y solidarias, y en cómo está cambiando nuestra percepción de la realidad gracias a Internet. Business case: el sexo por internet.

“Internet nos dejó sin intimidad, pero nos había dado en compensación un nuevo derecho: el de permanecer.”


Como en todo buen relato, priman las ideas sobre las acciones. Esto obliga a tratar distintos temas, y anima a pasar de uno a otro a base de digresiones o de cambios de capítulo, as you wish. El sexo no es el tema principal, pero sí que es uno de los actores secundarios que más páginas rellena. Escribir bien sobre sexo es divertido y leerlo aún más, y no todos los escritores lo saben hacer. Existe una especie de pudor a la hora de escribir "polla" o "teta" en un cierto tipo de literatura, y es que "pene" y "pezón" son los términos favoritos de los best sellers, pero son terribles para el apetito sexual del lector. Houellebecq, Ellis, Loriga, Palahniuk y Olmos lo saben, y por eso abusan de ese trapito rojo que los lectores nos tragamos como toritos. Ahí se quedan algunas de las páginas más entretenidas de la novela, siguiendo las andanzas sexuales de nuestro protagonista, incluido el descubrimiento de su paraíso en la red: una página llamada ChatChinko (trasunto de la real y polémica Chatroulette) que le permite ser exhibicionista antes miles de incautas, y encima sin levantarse del sofá.

Pero el trapito no es gratuito.

“Ya nadie hace caso a la calle donde vive. La gente, no cree en la calle, lo que cree es lo que sale por la tele o lo que corre por Internet. Lo que no es público no existe.”


Entra a matar por el flanco y con un libro de Baudrillard en la mano: nuestra vida no es nuestra vida, sino un simulacro de la misma. En la Virtua Verona aunque no quedó escrito, el dr.Alergia y yo comentamos la realidad de los Erasmus 2.0: qué importa lo que hagas; lo verdaderamente importante es que lo cuentes en Facebook. Bien es cierto que Internet no deja de ser un catalizador, puesto que cuando yo fui erasmus lo más avanzado en la red era el Messenger, pero el “vive para contarlo y que le den por el culo al vive: tú cuéntalo” ya estaba a la orden del día. Eso sí, la red y mi nuevo smartphone nos lo ponen mucho más fácil. Aviso para lectores: el sexo no es el único área de dominio de lo simulado, aunque sea una de las más manifiestas.

En este punto del texto me doy cuenta de que una de las razones por las que me ha gustado tanto el Ejército enemigo es porque dice cosas que yo ya sabía, y entonces recuerdo que algo parecido decían en 1984. Bajo la cabeza, y comprendo que todavía no he llegado ni a padawan cuando aquí me tenéis, pidiendo el sable láser y las llaves x-wing.


Siguen divagando nuestro protagonista y sus actores secundarios con el tema de la simulación de lo real, partiendo del über-yo-follador que se ha creado nuestro colega en la red, y extendiéndola a todo su barrio, hasta que desemboca de cabeza en el tema del momento: los indignados. Y ¡zas! En toda la boca.

“¿Sabes cuál es problema de los jóvenes concienciados y activistas sociales y votantes del partido comunista? Que os creéis mejores que los demás (…) Ayudar, apadrinar, concienciar, manifestarse, defender, protestar, donar, reciclar, solidarizarse… Suenan bien (…) Y cuando vosotros, con perdón, hacéis proselitismo, siempre dais la impresión de situaros en un plano moral superior, de estar a la vanguardia de algo que, sin duda, es mejor que lo que tenemos, y de tener que aguantar el lastre de muchas personas que no hacen nada para mejorar el mundo. Sin embargo, ese tío arregla persianas (…) Eso no sólo es hacer algo, sino que es hacer lo mínimo necesario para que el mundo, joder, funcione un poco. ¿Quiénes sois vosotros para joderle con que, además de tener un trabajo socialmente deplorable, encima son unas malas personas, gente que no echa una mano a la gran causa?”


Ahí reside la aportación de A. Olmos a los indignados: incluso el 15-M es parte del sistema. No es una revolución real, es una revolución simulada. En Twitter ha sido la ostia, y los cimientos de Facebook han podido temblar, pero uno sale a la calle y puede comprobar que no ha ocurrido nada. El 15-M no ha existido. No ha servido para nada, es la barrera que contiene los actos que realmente se deberían desencadenar en una situación como la actual, y que ya se han llevado a cabo en otras épocas de nuestra Historia. ¿O acaso alguien cree que la Revolución Francesa se hizo con baguettes?, ¿o que en Rusia acabaron con los zares rompiendo matrioskas contra el suelo? Ya nadie puede negar que la Primavera Árabe sea una mentira, el trending topic del mes de mayo, nada más. Dios, ahora os enlazo No cars go de Arcade Fire, y ya sólo me queda ponerme a vender camisetas con mi cara en blanco y negro…

“Vivimos en un simulacro formado por anuncios publicitarios. Todo es publicidad, la publicidad es ideología. La publicidad afecta a todos los productos de consumo, pero también a la imagen de las empresas, de los gobiernos y de las personas (…) En todo caso, la solidaridad, según este puto esquema, debe iniciar un simulacro hacia la intimidad, es decir, debe ser una acción que a uno le cueste algo, no sólo hacer clic en una de esas payasadas de red social o ir a un concierto. No se puede cambiar el mundo haciendo fiestas.”


Ya sabéis lo que toca: A vuestros puestos de combate.