lunes, noviembre 12, 2007

Nosotros también podríamos


Ha salido al mercado una nueva campaña de detergentes. En este caso el producto es Puntomatic y la campaña va sobre lo poco limpitos que son los hombres. Tiene su anuncio, su canción pegadiza, su politono, su página web y su repercusión en los medios de comunicación, vía Pedro Jay y su periódico El Mundo.

En la página web, aparece una lista de hombres que no son limpitos, y por supuesto no dudéis que los siete integrantes del VB están sumergidos en lo más profundo de dicha lista. Cinco pruebas bastan para demostrar que sí que se puede llegar a ser una persona blanca y pura, con lo que inmediatamente el sujeto es promocionado a la lista limpia.

Espero que ninguno de los refinadous cabalieros inglesses de este contubernio mueva un meñique por salir de una lista tan digna como cualquier otra. Puede que tenga un poco de polvo y alguna mancha de chorizo del bocadillo de la merienda, pero a quién no le apetece un bocadillo de chorizo para merendar.


La campaña intenta causar un poco de polémica, dejarse oir para que se comente el producto. Se podría pensar que intenta dar donde duele a los hombres españoles, recios y firmes, que no ponen lavadoras porque eso es un trabajo de mujeres y aquí, un hombre, no pone una lavadora ni pa Dios, que pa eso tá la muyer, cangunmimantuoh!

Hete ahí mi sorpresa al comprobar que nada más lejos de la realidad, el anuncio va y levanta jaleo. En los comentarios del video del YouTube salen unos cuantos energúmenos indignados porque el anuncio es degradante para la figura del hombre. Por favor, observad el video con atención porque a mí me parece todo menos degradante para alguien. Bueno corrijo, para alguien sí que será degradante: para el que se baje el tono y lo ponga en el móvil, para ése sí que será degradante.

Pero la campaña no se limita a todo lo citado hasta ahora, en su intento por hacerse eco y buscar los quince días de fama que todo el mundo ansia alcanzar en esta vida, los fabricantes han optado por enviar una lavadora a cada una de las eminentes personas de una lista de famosos y gentes de poder. Según el periódico de Pi Jay, entre los famosos destacan el príncipe felipe (el que salía fornicando con su mujer en un periódico de... ay no!), el presidente que consigue todo con una sonrisa, o el primo de un catedrático de sevilla que reunió a los diez mejores científicos del mundo en su casa, les preguntó qué tiempo iba a hacer mañana, y ante su duda, dedujo que el cambio climático no exite. El propio Peter Jota corona la lista.

...

Publicidad para todos los gustos muchachada. Yo, desde mi humilde escritorio, sólo puedo pediros que engordéis todo lo posible la lista de gente sucia de este país y propongo quedarnos ahí, revolcarnos bien, comer algo de cochinillo, y volver a revolcarnos.

2 comentarios:

Álvaro dijo...

Coño, así que por eso me llegó un email acusador... y yo que me había hecho ilusiones de que con llegar a casa, poner la lavadora, pasar la fregona y hacer unos fréjoles, iba a tener mis quin... cin... dos minutos de gloria bajo las sábanas con una desconocida... que equivocado estaba.
¿En serio hay gente que se ofende por esto? Mira que yo siempre pensé que lo que diferenciaba a hombres y mujeres no era un útero o una próstata, sino el sentido del humor y la tendencia a entrar al trapo. Parece que hoy es el día de equivocarme.

uosdwiS .r dewoH dijo...

Mira, esto a ningún tío con dos pelos encima de la polla le ofende. Lo que pasa es que algunos hacen como que sí para demostrar que lo que se considera de mal gusto para las mujeres debería serlo tb para los hombres.
Mi vena tocapelotas me dice que si quitan un anuncio de "jamonllor" porque un perro se pega una ostia contra un cajón, o uno de Bocatas porque indigna a los paletos de pueblo, a mí los creadores de esta campaña me tendrían que indemnizar por daños y perjuicios.
Ahora bien, la poca sensatez que la testosterona con la que oprimo a las mujeres me permite tener, me dice como a Álvaro que lo lógico sería que todas ellas pudiesen tolerar este tipo de sátiras con buen humor (la mayoría ya lo hacen). Pero si las cosas fuesen así, ¿de qué comerían todas esas personas cuyo trabajo consiste en gastar los fondos públicos en estudios, investigaciones y pleitos para denunciar el sexismo en todos los ámbitos de la sociedad, desde el chigre del pueblo de mi madre hasta los videojuegos de la wii? ¿para qué servirían instituciones como el observatorio de la mujer? qué van a observar si no han hecho agujeros en las paredes de los vestuarios femeninos y no han gastado un duro en telescopios desde que lo crearon. Qué manera de escurrir el bulto tenemos en este país. Así nos va...