-Tiene usted una amigdalitis de campeonato.
Avancemos.
Apenas son las 9:30. Estoy en la cama y el termómetro no baja de 38,5º desde ayer por la tarde, excusa suficiente para no moverme. Estoy rodeado por todo lo que pueda necesitar. Agua, limón, miel, toallas húmedas, sábanas limpias y el portátil a mano. Cómo se nota que vivo con una mujer.
Tengo todo el día por delante y, dado que mis facultades físicas se han reducido a girar sobre mí mismo, parpadear y hacer clic con el ratón, mi única tarea prevista para hoy es ver películas. Y mi objetivo es claro:
0 ladrillos. Comienza la sesión.
The Spirit: Teniendo en cuenta que no he leído el cómic, no puedo hablar sobre la calidad de la adaptación; sólo me queda hablar de la película en sí. Lo que sí puedo decir es que Frank Miller, dibujante y guionista de tebeos de hoy en día, quiso adaptar un tebeo de los cuarenta como si fuera de hace dos años. ¿Y queda bien? Pues muy bien no, la verdad.Argumento: Un ex-poli que adquiere poderes, se dedica a ser superhéroe, guay. Génesis de los superhéroes a partir del género negro; infinitos puntos gafapasta for all of us.
¿Y cuál es el problema? Pues que es una historia un tanto inocente, naif, básica, pero la han vestido de la última novedad, toma efectos especiales y secuencias de videoclip para las masas. Si la hubiesen grabado a lo Dick Tracy habría quedado mejor, pero supongo que eso es mucho pedir para el bueno de Frank.
Ladrillómetro: [ ] (mal empezamos, pero es que miré el reloj tres veces).
Sin City: Esta es la güena. Tendría que haberla visto antes que The Spirit, lo sé. Aquí Frank Miller se versiona a sí mismo, y lo hace muy bien. En el cómic se hizo popular, entre otras cosas, por su uso magistral del blanco y negro. En el cine, se vuelve a colgar la medalla, su película es como ver el tebeo. Se ayuda del ordenador para impregnar la película de la estética que le dio fama en el cómic; blanco, negro, y ciertos toques de color para destacar lo necesario (ahora me doy cuenta que en The Spirit repitió estrategia, pero no queda tan bien. Los personajes de la primera no casan con tanto blanco y negro, les faltan cian y magenta y amarillo limón).Se narran cuatro historias, y en ellas abundan los tipos duros (Marlowes al cubo), las mujeres fatales, las venganzas, los ajustes de cuentas y la sangre. ¿Género Cyber-negro? Hay que entenderlo, pero mirando a través de la misoginia, la cachaza y la ultra-violencia, se esconden historias de género negro de toda la vida.
Ladrillómetro: -
Viene de trabajar mi compañera de piso. Parada para comer. Me cambia las toallas húmedas, me rellena la botella de agua e insiste en que salga de la cama. Me arrastro hasta el salón, como medio tazón de arroz blanco, y vuelvo al trabajo.
-Tengo una misión que cumplir, pequeña –y mientras lo digo pienso que me he pasado viendo películas de Frank Miller. Sigamos.
Transformers: Puf. Quién me mandará meterme en estos berenjenales. Yo era muy fan de niño de los robots que se transformaban en medios de transporte (la idea me parecía cojonuda), pero por poco que uno cambie, ha evolucionado lo suficiente para que no se la cuelen dos veces.No soporto estas películas que ruedan ahora en las que lo tienen que contar todo, todo, y para ello hacen escenas de tres segundos durante dos horas. Si quieren aspirar a narrarlo todo, como los escritores decimonónicos, que hagan películas de siete horas, coño, y se tomen su tiempo.
Los robots molan, vale, pero molaban mucho más los de los dibujos. El prota es insufrible (un cara cartón que se quedó acartonado con el gesto de susto) y nadie se puede creer que un pánfilo así se ligue a esa Venus, por Dios. Ella es espectacular, pero su personaje no es que esté metido con calzador, es que pega tanto como Garfield en Dogville. ¿La historia? A ver, son unos robots que llegan a la tierra desde su ciber planeta. Hay dos grupos, unos quieren quitarnos toda la energía para sobrevivir ellos, y los otros quieren vivir en paz y armonía con los humanos… me niego a seguir.
Ladrillómetro: [ ] [ (no será ni densa, ni pedante, ni pomposa, pero ladrillo un rato)
La muerte de un Presidente: Tenía muchas ganas de ver este documental, pero nunca había encontrado el momento adecuado y eso que lleva un par de meses descargado. Veamos, se trata de un falso documental cuyo argumento es (según imdb):"Años después del asesinato del Presidente George W. Bush en Chicago, este documental trata de arrojar luz sobre el aún no resuelto crimen."
Como no, todo el establishment yankee clamó contra este documental, argumentando que la mera idea de fantasear con un magnicidio era grosera. Como no, ninguno de los que protestó se vio el documental. Es cierto que sacar una película en 2006 en la que se asesina a Bush, suena a oportunista; estoy de acuerdo. Pero también es cierto que el documental no versa sobre eso, sino sobre algo mucho más (a mi juicio) interesante: la cultura del miedo. Aunque, en apariencia, el documental trata de resolver un asesinato, de lo que en realidad trata es de cómo el poder establecido utiliza cualquier herramienta imaginable para lograr un mayor control sobre la sociedad.
La idea es buena, el marketing es cojonudo, y la ejecución… pues para mi gusto se queda un poco superficial, no entra a saco como promete el cartel, y se hace un poco tedioso, aunque eso no quita que sea recomendable.
Ladrillómetro: [ (no seré cruel pero tampoco se puede quedar en blanco, volví a mirar el reloj pese a lo poco que dura...)
Suenan unas llaves. Mi compañera de piso vuelve y me dice que si me encuentro mejor, que tiene ganas de ver una película. No sé qué responder y mientras estoy pensando ella interpreta que no estoy tan bien. Cenamos. Al final le digo que sí que estoy bien, y que ver una película me parece la mejor forma de terminar el día. Ella elige, y lo hace mucho mejor que yo.
Mi vecino Totoro: Debería bastar con decir que su título original es “Tonari no Totoro” para demostrar que es una obra maestra. Se trata de una de las primeras películas de Hayao Miyazaki, autor de El viaje de Chijiro y de La princesa Mononoke, among others. Los temas son los que siempre trata el autor nipón: respeto a la Naturaleza, defensa de la infancia y de los niños, lucha entre el bien y el mal, feminismo (casi siempre hay una heroína protagonista, y no un héore), pero es que Hayao-san siempre lo borda.En este caso un padre y sus dos hijas se van a vivir al campo, a huir de la urbe, mientras la madre descansa en una residencia debido a una grave enfermedad. El nuevo mundo (la Naturaleza) que se descubre antes las niñas, se descubre también ante el espectador, que se contagia de sus emociones. Una pena que los niños reales tengan que ir todos con el Spiderman en la mano, y no sepan quién es Totoro. Masterpiece, si señor.
Ladrillómetro: -
Ya ha pasado media noche. El termómetro dice que tengo 38,3º, lo que parece indicar que no hemos mejorado mucho. Mañana será otro día.
Balance de hoy:
- Temperatura: -0,2ºC.
- Películas: 5.
- Ladrillos: 3.
No está mal, ¿no?














