domingo, octubre 12, 2008

Todas las chinas se llaman Susana (crónicas desde el Reino de Espe)


Allá donde se cruzan los caminos,

donde el mar no se puede concebir,

donde regresa siempre el fugitivo…

pongamos que hablo de Madrid.


Hace tres años vivía en Madrid. Hace tres días he vuelto. Vivo de nuevo en Carabanchel, junto al río y el Calderón; el estadio vive sus últimos meses, pronto será un solar destinado a edificar viviendas y llenar bolsillos. El Atleti se muda a la Peineta, llevándose consigo el mayor motivo de orgullo e identidad colectiva el barrio, corren malos tiempos para la lírica. En cuanto al río, en fin, creo que sigue donde siempre pero no podría asegurarlo: con motivo de las últimas elecciones el alcalde se embarco en la faraónica (y a mi juicio necesaria) obra de soterrar la M-30 (ahora calle 30) con el objetivo de romper una barrera arquitectónica que dividía la ciudad y recuperar el río para sus ciudadanos. Muchos fueron los perjuicios que generó el proyecto, demasiados los problemas que han surgido desde su inauguración; pero lo realmente sangrante es el estado actual de la rivera del río. A ambos lados del Manzanares lejos de la hermosa zona ajardinada y peatonal que prometieron (DVD publicitario para cada hogar madrileño incluido) lo único que encontramos es terrenos abandonados que hacen las veces de aparcamiento pirata, nido de ratas y fugaces magreos. La obra ha elevado la altura de la rivera y desde muchos puntos ni tan siquiera se ve el río, eso sí, oler se huele. Afortunadamente las elecciones son cada cuatro años y seguro que para el próximo mandato la promesa se tornará en realidad, con elecciones anuales las cosas funcionarían mejor, o no.


El viernes por la noche salí a pasear el palmito por la noche madrileña, de la que dicen que nunca se acaba. Primera parada: La Latina, precios por las nubes y bares llenos de oligofrénicos enfundados en sus camisetas de Tommy Hifinger y sus vaqueros viejos de 150 euros, las plazas vacías merced a la ley antibotellón y los estudiantes y tirados poniendo pies en polvorosa. Yo adoraba La Latina. Segunda parada: Malasaña, cuna de la movida madrileña y reducto punky, heavy y demás parias. Aquí la cosa sigue como estaba, precios asumibles (nunca baratos) y marginados llorando pogos y borracheras. Las plazas igualmente huérfanas. Tercera parada: Huertas, y es que uno va cumpliendo años y lo que antes era de puretas hoy es de gente que ha vivido mucho y está de vuelta de todo (el que no se consuela es porque no quiere). Sólo estuve en un bar y ya iba cocido al dente, pero me marché con la sensación de que me voy a dejar caer por ahí de vez en cuando. Pase lo que pase siempre nos quedará Lavapies y la sala El Sol.

Cuando volvíamos a casa con la derrota adherida a la piel como Miñññ a una moneda de 10 céntimos abandonada en el suelo, David expuso con trabada oratoria su teoría altamente contrastada sobre el nombre de las chinas, todas se llaman Susana. Le exigí pruebas así que a cada china que nos encontramos en el camino vendiendo cervezas o arroz con niño muerto le preguntaba su nombre. Cuatro chinas después no había dudas: ninguna china se llama Susana. Al llegar a casa cargábamos con un par de litros de alcohol y una pizarra de bar robada en la que se podía leer Todas las chinas se llaman Susana.

3 comentarios:

petite mara dijo...

carabanchel no es lo que era, amiguito!
ya te derás cuenta... yo tb volví hace meses de un largo exilio y todavía no he conseguido cogerle el punto a los madriles y menos aún a la noche madrileña...
te dejo, que he quedado en la latina...

Morvader dijo...

Has conseguido componer algo coherente separando las palabras "salir por la noche" y "fubolo", algo que parecía impensable hace unos días.
Las grandes urbes cambian a la gente, Caesar tú antes molabas....

srcocodrilo dijo...

nada, nada... cualquier post que incluya la palabra oligofrénico merece no sólo todos mis respetos, sino mis mayores alabanzas.

por lo demás, de madrid sólo tengo que añadir que, muy sospechosamente, sevilla es la única capital de provincias que disfruta de una relación amistosa con ella, probado y conocido el odio que el resto del mundo le profesa. seguiré indagando...