viernes, octubre 23, 2009

Relevo generacional

Soy poco amigo de las etiquetas (a menos que se empleen para generalizar, tergiversar o criticar sin argumentos algún tema que desconozca), con lo que menos amigo soy aún de las llamadas “generaciones”. Que si X, que si baby boom, que si mileuristas, que si 2.0... no consigo ver más allá de segmentaciones de mercado, esas agrupaciones de individuos que hacen los departamentos de marketing de las empresas para que sus mensajes publicitarios sean más eficientes y directos.

Por ejemplo, la generación a la que pertenecemos está siendo públicamente asediada por decenas de marcas que empiezan sus anuncios con originales frases del palo “si eres de los que recuerdan a naranjito…”, “para los que crecimos con barrio sésamo…” o, más directamente, “¡puños fuera!”. No sé cómo nos llaman, pero lo que está claro es que nosotros crecimos y vivimos marcados por la televisión, vínculo de todas nuestras infancias y las de los que nacieron en años similares. Podría incluso decir que este vínculo nos une a gente de otros países que crecieron también con Chicho terremoto o Ana y Sergio, son ahora los enamorados. Quizás en eso nos diferenciamos a los españoles que nacieron diez años antes que nosotros, en que la televisión no marcó sus infancias tanto y que la televisión no estaba tan globalizada como en los ochenta. Ahora que lo pienso, en el segundo párrafo estoy aceptando lo que he rechazado en el primero. Bien. Mi disertación va como esperaba.

El caso es que ayer, por primera vez, fui consciente de que existe una nueva generación, siguiente a la nuestra, en plena edad activa. Fui consciente de que los adolescentes de hoy en día ya me tienen que ver como un pureta, o alguien pasado de moda, ajeno a su nuevo mundo; una persona con la que les costaría establecer ciertos vínculos básicos. Ellos están creciendo con Internet, de la misma forma que nosotros lo hicimos con la televisión. Un racionamiento muy básico y nada original, pero que no llegó a mi cabeza hasta hace unas horas.

El messenger, youtube, skype, etc., etc., nos resultan extraños en cierto sentido. Los vimos nacer, recordamos cómo era la vida sin ellos y por lo tanto, aunque nos adaptemos a ellos siempre nos quedará esa sensación, la de la adaptación. Los chavales a los que me refiero no conocen la vida sin ellos. Para ellos ha de ser algo inherente a la vida.

Tres señales tres, tuve en el mismo día que me revelaron este pensamiento. Primero leí un artículo que hablaba sobre el nuevo concepto de privacidad de los jóvenes, a los que no les preocupa que su imagen se difunda por Internet de la misma manera que a nosotros: “los jóvenes de hoy en día no se sienten expuestos ni vulnerados al ser publicada información privada suya de la misma manera que lo pueda hacer una persona en la treintena.” La primera en la frente.

Más tarde salí de compras, necesitaba algo de ropa para el invierno. Entré en pull&bears, h&ms y demás tiendas en vano. No comprendía qué clase de ropa había allí. No es que me gustase o dejase de hacerlo, es que simplemente no reconocía en qué se basa o a quién imita esa moda de chubasqueros de plástico morados y verdes y camisetas rosas. Me hice una nota mental de que estoy desconectado de la “última moda” y me fui a tomar un café vestido con la ropa de siempre.

La tercera señal me vino de la tele. Un programa de estos que van entrevistando por la calle a todo tipo de gente, y tocaron las nuevas tribus urbanas. Una colección de quinceañeros madrileños se definía como frikis, emos, fans del cosplay, emos que renegaban de los emos, emos de colores, gothic lolitas, pinups… y como denominador común todos citaban como fuente de inspiración y de información sobre esas subculturas a Internet en general, y youtube en particular. Sí vale, es un programa de televisión absolutamente descontextualizado y no representa a la mayoría de la población. Además, puedo aceptar que nosotros también hemos tenido contacto con esas tendencias: conocimos a Weezer, emos por excelencia, y aunque nos hayamos disfrazado toda la vida sin hablar de cosplay, sí que tenemos algunos amigos que así lo llaman. En definitiva, sabemos que estos términos no forman parte del vocabulario habitual de nuestra generación y además, lo que resulta nostálgico de veras, es que las tribus noventeras como los surferos y los grunges ya no existen, han pasado a la historia.

Pongo punto y final a esta especie de queja o protesta diciendo que poco importa todo lo aquí escrito, más allá de los estudios de mercado que pudiera alimentar. Sólo me quedo con una idea, y es que estos cabrones nos han robado dos cosas: la adolescencia, ya para siempre, y la fútil esperanza de la que disfrutamos, al igual que todas las generaciones anteriores, de que eramos nosotros los que íbamos a cambiar las cosas. Ya se nos acabó el tiempo, y todavía ni habíamos empezado.

6 comentarios:

Dr Jarko Malone dijo...

Bueno, no te preocupes, al menos la adolescencia ahora dura hasta los 30 años, lo vi por la tele, así que debe ser cierto.

mitrulk dijo...

joder pablo, vaya post mas deprimente, eso te pasa por ir a comprar ropa a tiendas raras cuando todos sabemos que lo óptimo es o bien que lo haga tu madre o bien ir a decathlon, donde la señora kalenji ni entiende de edades ni distingue entre calcetines, camisetas o guantes de boxeo. Algunos te hablarán de los Telares, pero la elección tiene que ser inmediata para un corredor de maratón nato como tú.

por cierto, estais invitados a comer mi comida dietética y con 0 grasa cuando queráis, aunque en casa de Moro se vive mejor...

dr.alergia dijo...

solo tengo un consejo: si vas a casa de moro, coge los vasos de arriba. que su displicencia no te confunda, es su forma de mostrar aprobacion.

Morvader dijo...

Ángel estas criaturas han evolucionado rápidamente y ahora en vez de cogerme los vasos de estantería de arriba se dedican a ingerir el contenido de unos objetos cilíndricos y alargados del minibar.

Esto ha hecho que recuerde que tengo que hacerte un pedido urgente de zubrowka.

uosdwiS .r jewoH dijo...

Si, anda, pídele que traiga zubrowka porque el gasóleo de calefacción lituano ese no era muy bueno.

Bah!! estos guajes de ahora son unos pringaos. Tengo 2 alumnos que se pasan el día diciendo pijadas, hablando como los frikis y ninguna niña de su clase quiere salir con ellos, a pesar de que lo intentan insistentemente. Mira qué generación viene, ¿qué se puede esperar de gente así?

Al menos la generación ni-ni tenemos nuestra dignidad y no perdemos el tiempo en pijadas.

srcocodrilo dijo...

Comida dietética, 0 grasas, displicencia, minibar, dignidad...

Puf, ahora sí que siento que nos hacemos mayores.

Me habéis deprimido.

Me voy a comprar algo de ropa para quitarme el apurón.