miércoles, noviembre 23, 2011

Discos de modernos: Röyksopp - Melody A.M.

Este post puede deberse a dos motivos bien distintos.

Quizás estoy pasando por uno de esos momentos en los que uno es consciente de que la vida está cambiando. Puede que me haya tenido que volver desde un país lejano, por motivos de trabajo digamos. Un nuevo puesto, una nueva oficina, con un esperanzador futuro en una consultora en la capital patria. Cambio de look, cambio de ropa, dos trajes, cinco camisas, tres corbatas, un par de zapatos y el pelo corto. Adiós a la melena, a la coleta y a mis camisetas favoritas, esas que ni recuerdo desde cuándo las tengo. De primeras irán al fondo del cajón, por si quiero ponérmelas algún fin de semana, pero poco a poco los fines de semana también serán invadidos por mi nueva vida. El nuevo puesto de trabajo traerá nuevos amigos. No amigos como los de toda la vida, pero sí amigos circunstanciales con los que, durante los próximos años, compartiré tanto tiempo que nuestras vidas serán comunes, y nuestros temas de interés también y progresivamente mi vocabulario se irá llenando de chistes privados que mis amigos de antes, los de toda la vida, pasarán por alto sin comprender qué ocurre. Así que los sábados también cambiaré de aires; saldré con camisa y zapatos, a mejores bares (porque la verdad es que los bares a los que solía ir antes ponían unas bebidas indecentes), a esos bares que ponen el gin tonic como dios manda, a esos bares donde apetece sentarse un buen rato a escuchar buena música, y tener conversaciones interesantes, que me interesan a mí, y no esas tonterías que me pasaba el día diciendo con mis amigos de antes. Hay que ver, si ya casi ni me reconozco… cualquiera diría que he madurado.

Pero también puede ser que simplemente carezca de tiempo para escribir un post en condiciones. El trabajo, como siempre, me agota, y bien no me deja tiempo para escribir, o sencillamente mi cerebro sólo tiene capacidad para seguir la bola en un partido de tenis que den por la tele. A finales del verano tomé impulso y traté de escribir una artículo semanal sobre la novela que me había leído la semana anterior, pero me he atascado en literatura judía. Maldita literatura yiddish.

De cualquier manera, sea porque no tengo tiempo para más o porque mi hipotética nueva vida necesita que adapte mis gustos musicales, nunca viene mal hacer acopio de provisiones para el invierno. Así pues, aquí empieza (o no) una colección de discos imprescindibles sobre los que conversar con mis nuevos amigos mientras tomamos gin tonics en bares de moda. O quizás aquí empieza una serie de posts sobre discos que me han impresionado y a los que tarde o temprano siempre acabo volviendo.


Era el año 2001, y la MTV todavía era un canal de vídeos musicales. A ciertas horas de la noche, el canal conseguía dejar de encadenar vídeos de hiphoperos malvados, negras culonas y bailongas, latinos con sombreros de panamá y yankees ñoños cantándole al amor, con la camisa desabrochada, el pecho afeitado y paseando por la playa descalzos al amanecer, mientras su amada se bañaba en el mar, y sufría visibles síntomas de hipotermia, para encadenar un par de horas de música de esa que escuchan los jóvenes de hoy, en los festivales esos a los que se van en verano, que te diré una cosa, yo no me fío un pelo de lo que hagan allí… pero bueno, si son felices allá ellos… en mi época nos divertíamos con mucho menos… A ver, sigo que me lío.

El vídeo en cuestión fue este. Y no le di al botón de repeat porque la televisión no lo tiene, pero recuerdo que el resto de la semana volví a ver el canal a la misma hora sólo por ver si repetían la canción. Era de un grupo llamado Röyksopp, así que debían ser nórdicos como poco, y se llamaba Remind me.

Tengo que conseguir este disco, me dije, y ahí me quedé. En aquella época Napster acaso empezaba a dar sus primeros pasos y el tráfico de música por Internet apenas fluía. Los discos que quería los tenía que comprar, y Tipo (que sorprendentemente sigue viva) no daba para tanto. Así que de momento me quedé sin el disco, y por supuesto lo olvidé.

Años después, alrededor del 2004, la cantidad de discos que empezamos a escuchar semanalmente subió de manera exponencial. Hasta entonces, yo me había limitado a descargarme canciones de la red, pero cuando empezamos a descargarnos discos completos, la cantidad de música nueva que llegaba era desorbitada; resultaba difícil escuchar todo lo que conseguíamos. Nos dedicábamos principalmente a nuevos discos, así que el Melody A.M., que era como se llamaba el primer disco de los noruegos (sí, definitivamente noruegos), no figuraba entre mis inmediatos objetos de deseo. Aún y así, el disco llegó a mi ordenador disimuladamente, y conmigo se ha quedado desde entonces. No es el disco que más he escuchado, ni creo que esté entre los cien que más he escuchado, pero es uno de los más fieles, como ya he dicho.

La música, una vez has aceptado que un cierto disco o artista te gusta, se te apetece de forma cíclica, con distintos niveles de amplitud y frecuencia, pero tarde o temprano vuelve. Así se explica que según uno se hace mayor, cada vez tiene menos ansias por escuchar nuevas cosas y disfruta más al recaer en los sospechosos habituales.

En este disco, no encontraréis la intensidad del vídeo que hace diez lejanos años me impactó. Resulta que ese Remind Me era una remezcla llamada Someone Else's Radio Remix. Mucho más discotequera que la original del álbum. El Melody A.M. se puede clasificar como un disco de Trip-Hop y Ambient, si hablamos en lenguaje Moderno. En castellano, es un disco de música electrónica, tranquilo, no muy discotequero, con una percusión muy adictiva y unas melodías pegadizas. Perfecto para escuchar de fondo en una tarde de domingo en invierno, o mejor aún, para poner en mi piso en esos extraños días en que, después de tomarme dos gin tonics con mis nuevos amigos, me encuentro con que una incauta ha decidido acompañarme para tomarse la última copa.

4 comentarios:

dr.alergia dijo...

-es grave doctor?
-ya veo...es un claro caso de aplicación del principio de autoconsciencia de Nokitov
-pero... existe una cura para eso?
-ninguna conocida, se trata de un bucle temporal
-quiere decir...
-¡EXACTO! está atrapado en el tiempo, en el año 2004

Morvader dijo...

Hehehehehhee....

Alberto GS dijo...

2004? suena de unos cuantos añitos antes. En fin al menos su cuadro médico es menos grave que cuando el médico informó a los familiares de Pedo Drodiguez:

-Vengo a comunicadles que Pedo Dodiguez ha muedto
-No me joda!!
-Ni mejoda ni empeoda, etá muedto.

Si, es muy malo, y el que escribe soy yo. Me he cambiado el nombre hasta el 16 de enero. Una historia...

mitrulk dijo...

jajajaja ni mejoda ni empeoda, jajaja

perdon, que se me ha ido. Es curioso pero a la mitad del post me he ido al final a ver quien era el autor. Como cambian los tiempos venancio, que te parece, como cantaban los de gomaespuma.