sábado, abril 26, 2014

Wall•E, de Andrew Stanton la Miñññ crítica

”Wal•E” (supongo que entre otras cosas) intenta abordar el tema de las relaciones máquina-máquina, explorando la posibilidad de una historia de amor entre un solitario Wall•E y una robot avanzada (y tanto que avanzada), llamada EVE. Quizá el tema no es extraordinariamente nuevo pero desde luego hay hueco para interpretaciones y análisis. Por tanto, nada en contra del tema de la película.

Ahora, esto ya es personal. Andrew, Wall•E, Wall•E, Andrew. Vamos a ver. Para empezar quien coño trabaja recogiendo basura en un planeta abandonado? Bueno, la peli acaba de empezar así que esa te la paso. Pero venga, ahora analicemos fríamente que nos queréis contar en ‘Wall•E’, y como lo contáis. Wall•E, eres un tío melancólico y sensible. Vale. Ya está claro. Ya lo he pillado. Que como me he dado cuenta? Porque soy un tipo perspicaz.




Perdonad, me han venido muchas imágenes a la cabeza, voy a lavarme los ojos con ácido sulfúrico.

sábado, abril 19, 2014

Le Festival du cinéma espagnol II, édition 2014

Hace ya más de un año que llegué a Nantes, así que empiezo a repetir los eventos del calendario (quién sabe si llegarán a convertirse en tradiciones). La primera cita que repite ha sido el Festival de Cine Español de Nantes, que este año ha cumplido su vigesimocuarta edición.

El festival contaba esta vez con varias retrospectivas: mujeres directoras, Javier Cámara, el cine vasco y Jess Franco, que junto a las secciones oficiales de cortos y películas, centradas en los últimos estrenos, superaban la cifra de cuarenta películas en cartel. Pero uno no tiene todo el tiempo del mundo, así que debo conformarme con haber visto cuatro de las siete películas de la sección oficial. Que son:

sábado, abril 12, 2014

Her, de Spike Jonze. La crítica positiva (y despues la negativa)

Alerta #1 : Post con spoilers.

Alerta #2: Her NO es una película acerca de un hombre que se enamora de su sistema operativo.

Fuimos el otro día a ver en el cine Her, la nueva película de Spike Jonze, habitual del videoclip musical y director de “Cómo ser John Malkovich”, protagonizada por Joaquin Phoenix, Amy Adams (qué buena que es) y Scarlett Johansson en los roles principales.

La película sigue a Theodore, aplicado escritor de cartas personales para la página web BeautifulHandwrittenLetters.com, que vive sólo desde hace cerca de un año tras la ruptura de su matrimonio. Lleva una vida de urbanita con pocos encuentros sociales. No intima con sus compañeros de trabajo, no parece tener contacto con su familia y sus únicos amigos cercanos son un matrimonio que vive en su mismo edificio. Pasa los días del trabajo a su casa, juega a los videojuegos (ocio individual), recibe emails de publicidad y acude ocasionalmente a alguna fiesta. Busca encuentros sexuales a través de Internet: sexo telefónico exprés sin necesidad de contacto real. Y por la calle, todo el mundo va colgado de un pinganillo inalámbrico que hace las veces de ordenador, un Siri avanzado, y es que la historia se sitúa en un futuro cercano e indeterminado.

Ese futuro indeterminado está lo bastante cerca nuestro como para resultarnos conocido, y lo suficientemente lejos como para romper ciertas normas y encontrar la excusa que lanza la historia. Nos resulta conocido en la vida tecnificada, el dominio creciente de las redes sociales en el desarrollo de las relaciones interpersonales y el aislamiento social. Y se acerca a la ciencia ficción con detalles como esa ciudad mezcla de Los Ángeles y Shanghái o esos ipods evolucionados que no son más grandes que un tapón para los oídos. Y luego está Samantha, claro está.


domingo, marzo 09, 2014

Nebraska




Un pobre viejo caminando por el arcen de una autovía en una ciudad cualquiera del medio oeste americano. Así comienza Nebraska: un anciano padre de familia medio demente, consumido por años de alcoholismo, tiene de repente una última ilusión: viajar a Lincoln, Nebraska, a recoger un premio de un millón de dólares. El hecho de que sea, lógicamente, el típico engaño publicitario, no entra en la maltrecha cabeza de Woody, cuyo mayor deseo es utilizar el dinero para comprar una camioneta (pese a que ya no puede conducir) y un compresor de aire (que reemplace al que prestó hace 40 años a un amigo y que nunca recuperó). Su hijo, atrapado en una vida miserable que incluye un trabajo mediocre y una novia con sobrepeso que, además, le ha dejado por su incapacidad para comprometerse, decide hacer una locura y llevar a su padre a Lincoln a recoger su inexistente premio. Detrás de la decisión se encuentran sus propias ganas de escapar de su triste realidad aunque sea por unos días; pero también comienza a vislumbrarse la necesidad de pasar tiempo con un padre que no parece conocer, y con el que puede no quedarle mucho tiempo. De camino se detienen en Hawthorne, el pueblo de Woody y de su mujer, en el que se conocieron y vivieron su juventud.

Rodada en blanco y negro, es visualmente única. Los planos, los paisajes del medio oeste, todo adquiere una belleza sobrecogedora. Aderezada con mucho humor, que no duda en hacer cruel uso de la demencia de Woody, la película no es un road trip como algunos la han definido de manera lamentablemente simplista. Poco a poco se van desvelando aspectos de la vida de Woody, dando forma y sentido no solo a su pasado si no también a su presente, ante la mirada cada vez más comprensiva de su hijo. Aparecen quizá algunas claves para entender su relación con su familia, y, sobre todo, los sentimientos que tiene hacia sus hijos pese a no saber o poder comunicarlos.

Una película preciosa, muy humana, emocionante, que deja que el espectador descubra por si mismo, sin trampas ni empujones, la relación entre un padre, a primera vista ausente y alcoholizado, con su familia.  En una época en la que parece que lo efectista se adueña del séptimo arte (para mal desgraciadamente, a mi entender), Nebraska es un soplo de cine fresco. Una opinión muy personal: la mejor película que he visto en mucho tiempo (espero que no pierda mucho con el doblaje). Ah, y una banda sonora excepcional de Mark Orton.


sábado, marzo 01, 2014

Nantes 9: Le métamonde numérique

Pasaban los días y mi ocupación a tiempo completo como agente de Transparence me tenía absorbido por completo. Viajando casi a diario, de hotel en hotel, sin saber de dónde salía ni adónde llegaba y sin que me importara lo más mínimo, las continuas misiones que me iban asignando eran todo lo que yo necesitaba. Mi antiguo trabajo, la excusa con la que me habían llevado a Nantes, ya había desaparecido de mis pensamientos tiempo atrás. Amigos, familia… Ya debían de haber pasado semanas sin que tuviera contacto con alguno de ellos sin que me preocupara. Incapaz de planificarme, las tareas que me encomendaban me llegaban cada día al desayuno –algunas lo hacían la noche anterior porque implicaban que madrugara- y me tenían ocupado el día completo. Si había tiempo libre, en seguida se encargaban de mandarme al aeropuerto y enviarme a otro sitio. Y como siempre me dormía en los vuelos, pronto desistí de saber en qué ciudad estaba. Allá donde fuera la gente hablaba inglés, mejor o peor y con diferentes acentos, pero las periferias de los aeropuertos internacionales son territorios neutrales independientes del país. Hotel City se extendía más allá de lo que mi vista e imaginación podían alcanzar. Buenas noches señor, buenas noches. Tenemos su habitación preparada, ¿desea que le subamos la cena? No dude en pedirnos lo que sea. Y por supuesto, su empresa corre con los gastos. Gracias, hasta mañana. Hasta mañana señor, que descanse.

Mi estatus dentro de Transparence seguía evolucionando. A las misiones de campo que me habían encomendado desde el principio, ir a distintos sitios y tomar fotos, trazar mapas, hacer medidas y de vez en cuando hablar con gente del lugar, había que añadir un nuevo tipo.

domingo, febrero 16, 2014

As de Pique, de Ricardo Barreiro y Juan Giménez

No soy fan de los tebeos bélicos, pero este llamó mi atención. Dolmen reeditó hace un par de años el volumen completo que recoge las 23 historias del As de Pique, obra escrita por Ricardo Barreiro y dibujada por Juan Giménez, ambos habituales del tebeo argentino (el primero escribió la secuela de El Eternauta, y el segundo colaboró con Jodorowsky en La casta de los Metabarones, por ejemplo). Juntos realizaron a finales de los setenta esta serie de aventuras bélicas.



domingo, febrero 09, 2014

Nantes 8: Hotel City

La azafata me despertó cuando el avión ya había tomado tierra, se diría que ni siquiera habíamos volado. Sin embargo yo volví de un sitio muy lejano cuando ella comenzó a hablarme en susurros. Abandoné una penumbra lejana a medida que empezaba a procesar sus palabras:

- Sr. Cocodrilo, ya hemos llegado, puede levantarse. No se olvide de desabrocharse el cinturón antes de salir.

Así que me desperecé, turbado por un sueño difuso… una avioneta, una explosión, una playa y un rayo verde… Y me uní al resto de pasajeros que hacían cola para salir. Una vez fuera del avión me di cuenta que era de noche. ¿Cuánto tiempo había pasado en el avión? Si yo había llegado al aeropuerto a las 9 de la mañana, ¿hasta dónde habíamos volado para que ya fuera de noche? Mientras caminábamos hasta el edificio más cercano de aquel aeródromo desconocido para mí, sin carteles que indicaran dónde estábamos, una nueva azafata salió a esperarnos.

- Transparence les da la bienvenida. Esperemos que hayan tenido un viaje agradable. Tienen trabajo por delante y Transparence desea de ustedes que den su 100%. De todas formas, ahora les llevaremos a cada uno a su hotel para que puedan reposar. Allí recibirán nuevas instrucciones.

Cinco taxis nos esperaban a la salida de aquel aeródromo, uno para cada uno de nosotros, así que diligentemente y sin mediar palabra alguna, cada uno se metió en uno distinto. Una luna opaca me impidió hablar con el conductor. Una vez en el hotel, me dijeron que el restaurante estaba cerrado pero que me podía comer algo en el bar, que no cerraba. Les pedí que me subieran un sándwich (sólo tenían croque monsieur, pero acepté igualmente) a la habitación y cogí el ascensor. En el hilo musical sonaba una canción familiar:

“You get mistaken for strangers by your own friends
When you pass them at night under the silvery, silvery Citibank lights”

lunes, febrero 03, 2014

Justice Inc.

Suspiro tras mirar el reloj: las nueve menos diez. Mi cita es a las nueve así que creo que llego a tiempo. Comienzo la liturgia invernal: gorro, guantes, abrigo puesto y abrochado hasta arriba antes de salir del coche. Hace mucho frio y está comenzando a nevar. En un par de horas estará todo cubierto, pero con un poco de suerte para entonces ya estaré de vuelta en casa. Por lo que he leído en internet esto no debería llevar más de una hora. Pierdo un par de valiosos segundos mirándome en el espejo retrovisor, suspiro profundamente para calmar los nervios - sí, estoy algo nervioso, lo noto en la boca del estómago – y me bajo. Ciertamente hace frio.

Entro al vestíbulo – amplio, pulcro – y miro en el directorio; no tengo tiempo para vagabundear, aunque el ambiente tranquilo y el eco de pasos invita a ello. JusticeSystems, Inc, floor 1. Subo por la escalera mirando los carteles publicitarios que adornan las paredes: un hombre joven sonríe mientras me cuenta lo afortunado que ha sido de tener JusticeSystems, menciona algo acerca de un lamentable malentendido y de la demostración final de su inocencia, pero no me paro a leer con detalle. Casi mejor. Espero poder decir lo mismo dentro de poco. Por lo que me han dicho en la empresa, JusticeSystems es una de las mejores opciones que se puede contratar. Nuestra empresa la tiene contratada para todos los empleados, desde los guardias de seguridad hasta los Corporate Fellows; lo contrario podría interpretarse como discriminación y crear descontento entre los empleados, con la consecuente merma de productividad. No debe venir recomendado en los manuales de gestión empresarial. Tampoco peco de ingenuo, estoy bastante seguro de que no todos los empleados tienen el mismo nivel contratado. Yo tengo el Fair, común a posiblemente el 90% de los trabajadores. De mi jefe para arriba ya es otra cosa, empiezan a aparecer nombres brillantes: Gold, Platinum, … Por lo que me han dicho Fair debería ser suficiente. Espero.

En la planta 1 me espera una sonriente rubia con auriculares que me pide la citación y mi JusticeCard. Se la doy, teclea en el ordenador y me indica que me toca la sala 3. Y la familiar coletilla: Do you want to pay now or later? La verdad que prefiero salir de aquí sin mirar atrás así que saco la cartera y le cedo amablemente mi tarjeta de crédito. Minor assault with injuries, express trial, that should be 50$ copayment. Involuntariamente le contesto: Well, you see, it was not… pero me callo al notar su mirada divertida. Seguro que está acostumbrada. Le digo que lo siento, recojo mis tarjetas y voy caminando hacia la sala 3.

Parece que el caso anterior se está alargando. Son las nueve y diez y un guarda de seguridad me indica que espere fuera a que me llamen. Genial. Le hago caso y aprovecho para repasar mentalmente lo que tengo que decir. Ellos ya tienen todos los datos así que simplemente la verdad. Eso debería ser fácil. Joder, un tío colgado se pone violento en medio de un atasco y yo termino acusado de minor assault. Manda cojones. Lo único que hice fue empujarle después de que me amenazase, se cayó y se hizo una herida de mierda. Y resulta que me llaman a la semana para decirme que me ha puesto una denuncia. Increíble. Por suerte una de las pocas leyes federales que se aplican globalmente dice que el juicio lo lleva la empresa que el denunciado tenga contratada. JusticeSystems, en este caso. Cada empresa trabaja con su propio código penal; algunos delitos siguen directrices federales (un asesinato por ejemplo) aunque cada empresa introduce matices. Luego hay otros delitos que van de la noche al día segun la compañía. Para el mío por ejemplo, si tuviera Gold con JusticeSystems tendría la opción de pagar 100 dólares y no preocuparme más. Ni siquiera tendría que acudir al juzgado. En cambio con Fair me expongo a indemnizar hasta con 10000 dólares y 6 meses de servicios comunitarios. No comprendo todavía muy bien las distintas fuerzas que actúan en el sistema pero intuyo que a Justice le interesa que yo salga lo más indemne posible: lo contrario perjudica a mi empresa que es la que paga ingentes cantidades de dinero a Justice, y puede incluso generarles mala publicidad si se corre el rumor de que alguien sin ningún tipo de antecedentes involucrado en una situación como esta con un desequilibrado encima sale condenado. Supongo que eso juega a mi favor. Supongo.

Oigo mi nombre y sigo al guardia al interior de la sala. El juez es bastante joven, como corresponde; por lo que me han dicho, los jueces de Gold o Platinum suelen ser más mayores y por tanto tener más experiencia, además de ser graduados de mejores universidades. De todos modos este no está mal; lleva ejerciendo 5 años, graduado en Georgetown y master en Justicia Civil en Boston. Entre los 5 jueces a los que podía acudir me pareció el mejor. También tenía buenas críticas en los foros; puedes ver opiniones de personas que han sido juzgadas por el en la página de JusticeSystems, aunque como era de esperar eran todas buenas. Por suerte hay foros independientes donde hay más variedad.

Al ser un delito menor ni siquiera he tenido que venir con el abogado. El juez me hace un par de preguntas mientras repasa los hechos, hay algunas puntualizaciones del abogado de la otra parte, pero se ve desde el principio que la cosa no da para mucho. El juez termina por ponerme un Warning en mi ficha, creo que puedo tener 3 al año en el nivel Fair. Hay que pagar 200 dólares pero está cubierto por Justice. Respiro aliviado. Se acabó el trámite. Me prometo no volver a meterme en historias como esta.

Al salir recojo de manos de la rubia el papel con la sentencia y una amable recomendación para que mire en internet mi estatus actualizado en la página de Justice. Mientras bajo la escalera me pregunto qué pasa si realmente te metes en un lio más gordo. Dependes tanto de la empresa que tengas contratada (o de la que tenga la otra persona si se te ocurre demandar). O peor, si no tienes seguro judicial y alguien te demanda – te juzgan tribunales federales impredecibles, tendentes a sentencias duras y rápidas (las leyes federales que se aplican por defecto no son precisamente magnánimas).  Me entra un escalofrió y prefiero dejar de pensar en ello. Me pregunto si habría otra manera de gestionar el sistema de justicia. Espero no tener que pisar este edificio nunca más.


El aire gélido me golpea las mejillas. La calle tiene 10 centímetros de nieve. Mierda. Saco el móvil y a través de la app correspondiente compruebo que hay 3 empresas con quitanieves disponibles para este barrio. Meto dos dólares en la que más arriba está en la lista y me quedo observando como el contador va subiendo poco a poco. En unos 10 minutos debería llegar al nivel necesario para que salga la quitanieves, espero que haya más gente atrapada como yo. Meto las manos en los bolsillos, suspiro y pierdo la mirada en la nieve.  


domingo, enero 26, 2014

Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, de Philip K. Dick

Sigo con la racha de novelas de K. Dick. Uno debe confiar en su suerte y cuando viene una racha buena no hay que dejarla pasar. Que dure. Sin embargo, Fluyan mis lágrimas… resulta un tanto atípica ya que, de las que he leído hasta ahora, es con diferencia la más melancólica de todas. Es cierto que en todas sus historias hay algún personaje afligido al que la existencia le resulta difícil y pesada. La diferencia este caso es que creo que no hay personajes que no cumplan esta condición. Cada uno vive una situación diferente, pertenece a un distinto gremio y estrato social pero todos guardan un patrón común: su vida no es completa y viven condicionados por esa falta.

Por otra parte esto no deja de ser una novela de K. Dick, así que el decorado de fondo se consigue con coches voladores, drogas que alteran la percepción de la realidad, un estado policial que somete al ciudadano, objetos evocadores, casi místicos, a los que los personajes se atan y en los que depositan su amor por el mundo, etc. Aunque cada historia de Dick tenga lugar en un universo diferente, y a cada lectura tenemos que aprender unas normas nuevas, el código con el que están hechos, su esencia, es el mismo. La religión, el misticismo, es quizás el factor que más diferencia unos universos o historias de otros. En este caso, no está muy presente.


martes, enero 14, 2014

El hombre en el castillo, de Philip K. Dick

En 1961 Philip K. Dick seguramente no estaba tan lejos de la realidad como años después, lo que explica que escribiera novelas como esta, un tanto más “cercanas”. Los adjetivos “reales” y “posibles” los dejo de lado porque simplemente no pintan nada aquí, en un texto sobre K. Dick. Aunque esto no quiere decir que, a mi juicio, él sea uno de los escritores que mejor ha descrito nuestros días. La esquizofrenia y alienación que envuelven todo. El “no pienses, actúa; ¡pero sobretodo no pienses!” con el que nos bombardea constantemente la media, ese ruido de fondo que nos permite dejar que pasen los días sin reflexionar cómo, por qué y para qué hacemos lo que hacemos. Todo esto K. Dick lo comprende; lo comprendió hace cincuenta años y lo comprendía mejor que mucha gente que hoy sigue viva y sigue escribiendo sobre pobres mujeres indefensas, cenicientas de la vida, que esperan a que su príncipe azul –ahora rico archimillonario aficionado al BDSM- las destete. Vamos, que la he tomado con Grey como la habría podido tomar con cualquiera. Nada personal Grey. Tu sigue con tu cuero y tus azotainas y tu matrimonio, todo bastante sado la verdad. *** Fin de la digresión dentro de la digresión, la que va de Grey *** Creo que leo a Philip K. Dick porque él me entiende, y sus novelas me explican el mundo. Órdago. *** Fin de la primera digresión, la que explica por qué leo a K. Dick *** El hombre en el castillo, sin embargo, entra mucho más en el mundo de la ucronía que en el de la ciencia ficción. 


Hemos llegado a Marte, of course, hay drogas, religión, percepción de realidades alternativas, objetos sagrados que nos revelan verdades y personajes que de pronto se ven desposeídos de todo lo que tenían, y se dan cuenta de que vivían una mentira y se tienen que reconstruir a sí mismos partiendo de la premisa de que “todo aquello en lo que creías o no vale lo que pensabas, o no es lo que pensabas”. Vale, hasta ahí tenemos otra novela suya. Pero en esta, hay que reconocer que la premisa de partida mola bastante:

Los nazis ganaron la guerra.

viernes, enero 03, 2014

El francotirador paciente, de Arturo Pérez-Reverte

Para leer este post es indispensable hacer memoria. Dedicad 4 minutos y 21 segundos de vuestro tiempo a rememorar esto:



Y ahora podemos empezar. Aunque parezca mentira, algunas personas pueden acabar convirtiéndose en “Celibrities” de sí mismos. Esto pasa a menudo en la ficción (no hay más que ver las últimas de temporadas de Friends, en las que cada uno de los seis protagonistas se dedica a imitar a su propia versión de las cuatro primeras; ficción dentro de la ficción, un poco raro todo…) pero también les pasa a algunos personajes públicos que, a medida de que la media se hace una idea de su carácter, a cada aparición que sigue se espera un refuerzo de los estereotipos que los definen. O también, por qué no, nos ocurre a cada uno de nosotros cuando nos volvemos a reunir con nuestra pandilla de la infancia. Por mucho que tengamos 30 años y hayamos podido cambiar, en cada reunión los roles se mantienen y el gordo siempre será el gordo aunque corra maratones, el que se cagó una vez en segundo de EGB seguirá siendo “el_cacas”, el que ligaba en séptimo mantendrá su estatus de “dandy” y así hasta el infinito.

miércoles, diciembre 18, 2013

Una novela francesa, de Frédéric Beigbeder

Frédéric Beigbeder puede que no sea muy conocido en España, pero en el país vecino sí. Entra dentro de lo que ellos llaman “people” (ellos, que rehúyen tanto del inglés) y nosotros llamamos famoso o “celebrity” o que se yo. Mientras en Francia entre los famosos todavía quedan escritores, en España vivimos bajo el yugo de Ana Rosa Quintana. No eres nadie si no pasas por su programa. Punto para Francia.

Sin embargo Frédéric es un “BOBO”, un “BOhemian BOurgeois”, un vivalavida… Un jeta, vamos. Escribe en Vogue o no sé dónde por el día, y por la noche se va de farra. Los fines de semana, empero, escribe novelas. Supongo. Punto para Frédéric.

Llegué a él gracias a Michel Houellebecq, que lo convirtió en personaje de “El mapa y el territorio”. Luego me enteré de que Anagrama le había publicado en España una novela llamada “Una novela francesa” y la apunté. Dos años después me la he leído, pero ojo, en francés. Leer novelas en francés, en España, lo hacen Javier Marías y dos más, y ninguno de ellos sale en el programa de Ana Rosa, así que no los conocemos. Y es que leer en francés tiene un problema: que no me entero de la mitad. Me entero, sí, de cuándo sube las escaleras y cuándo las baja, pero no me doy cuenta de si apoya la mano en la barandilla o si la escalera siquiera tiene barandilla. Eso condiciona mi lectura y condiciona mi crítica, pero aún y así ¡vamos allá Frédéric!


domingo, diciembre 01, 2013

Nantes 7: On the beach/At the beach

La azafata me despertó cuando el avión ya había tomado tierra, se diría que ni siquiera habíamos volado. Sin embargo yo volví de un sitio muy lejano cuando ella comenzó a hablarme en susurros. Abandoné una penumbra lejana a medida que empezaba a procesar sus palabras:

- Sr. Cocodrilo, ya hemos llegado, puede levantarse. No se olvide de desabrocharse el cinturón antes de salir.

Así que me desperecé, incapaz de recordar lo que había soñado, y me uní al resto de pasajeros que hacían cola para salir. Una vez fuera del avión, mientras caminábamos hasta el edificio más cercano de aquel aeródromo desconocido para mí, una mano me cogió del brazo. La azafata que me había despertado me dijo:

- Su viaje no ha terminado aquí. El resto de sus compañeros se quedan, pero nosotros tenemos que coger otro vuelo, sígame.

domingo, noviembre 24, 2013

Motor Lab Monqi, de Miguel Ángel Martín

Llego tarde, lo sé, pero estas cosas pasan. Leer y comentar en 2013 por primera vez un tebeo de Miguel Ángel Martín y además hacerlo con uno de 2012, saltándose toda su bibliografía previa, es como decir ahora que la nocilla va a ser sepultada por la nutella, o que la game gear no tiene futuro, o que el blandiblu no durará más de un par de años. Llego tarde. ¿Y quién es Miguel Ángel Martín? Pues el que dibuja así:

miguel angel martin subterfuge records el demoniete

Sus dibujos son Subterfuge, el sello español por excelencia del indie de los noventa; Austrialian Blonde, Doctor Explosion, Mercromina, Sexy Sadie… Aprenderse de memoria la revista Tipo todos los meses y pensar qué guay sería escuchar todos esos discos… Oye, ¿y por qué no te los bajas? Pues porque estoy en 1997, Napster todavía no existe e intercambiar canciones por mIRC con un módem de 33,6kb es una odisea. Ostias qué putada, ¿y entonces qué hacéis? Engañamos a nuestros padres para que nos dejen comprar un par de discos al mes, nos intercambiamos cd’s, grabamos todavía alguna casette, y pagamos 300ptas al chulo de la clase que tiene un grabador de cd’s de 4 velocidades para que nos lo grabe. ¿Retrofuturismo? Apenas, Miguel Ángel, pero me has mandado de una patada 15 años atrás. Has dibujado el Odd tracks out! de Sexy Sadie, si es que se puede dibujar un disco.

Motor_lab_monqi_ miguel angel martin rey lear

domingo, noviembre 17, 2013

Le Transperceneige, de Jaques Lob y Jean-Marc Rochette


Estaba el otro día en el cine, a punto de ponerme las gafas 3D para ver Gravity (uau!), cuando pusieron este tráiler:


Y al margen del director coreano para una película hollywoodiense, de una Tilda Swinton Tatcherizada, y de una sensación de (ahí va que brutos…), me quedé con que al final de los créditos decía “based on the graphic novel The Snowpiercer”, y en mi vida había oído hablar de ese tebeo. Cosas de la vida, una semana después, rebuscando entre los ejemplares de la mediateca de la empresa me encontré con esto (deberes):


snowpiercer, transperceneige, transglacial, rompenieves

domingo, noviembre 10, 2013

Nueva imagen, más alpacas

La vida sería más feliz, más fácil, si estuviéramos todos rodeados de alpacas, ¿verdad?


Así que el VB se llena de estos seres entrañables, tan blandos por fuera, que se dirían todo de algodón, que no llevan huesos, pero que en cuanto te despistas te escupen. Y esa mancha no se quita.


domingo, noviembre 03, 2013

Nantes Interlude: Les Utopiales

Abandono por un post mi propia ficción sobre la vida nantesa para hablar de las ficciones de los demás. Este fin de semana ha tenido lugar en Nantes una nueva edición del festival de ciencia ficción Utopiales. Una nueva prueba de que sí que existen las ciudades que apuestan por distintas disciplinas y géneros artísticos, y no se contentan con los conciertos en la plaza de toros de la semana grande, y no pasa nada. La gente acude (o no, a voluntad), el dinero público se reparte (aunque aquí se cobraba la entrada diaria a 8€) y la vida sigue. Pero dejo de seguir por aquí, que me pierdo.


Para un alumno de primero de Ciencia Ficción, no resulta fácil acudir a un evento así. Conocía a dos autores literarios antes de empezar, Orson Scott Card y William Gibson, y el segundo se cayó del cartel y no apareció por allí. Así que tiramos de programa y nos fuimos pasando por las diversas conferencias y mesas redondas que nos parecían más interesantes a primera vista con la esperanza de enterarnos de algo, idiomas extranjeros y temáticos ajenos mediantes.

El resultado fue más que positivo, y si de algo me arrepiento fue de no haberme preparado el festival antes, y haberme informado sobre los autores que participaban. Una veintena de conferencias por día, una treintena de películas, 66 escritores y 26 dibujantes de cómic, además de arquitectos, cineastas, científicos y creadores de videojuegos condensados en tres días y medio merecen algo de cariño. Mucho me perdí, pero aquí va un pequeño resumen de lo que sí pude ver.

miércoles, octubre 23, 2013

Good ol’ memories

Dejo aquí un texto (levemente corregido) que escribí en 2004, cuando era un tierno erasmus sin blog. Lo envié por correo a unos cuantos amigos. Ya va siendo hora de que vea la luz pública.

Hay historias que se tienen que contar, a pesar de que vayan en detrimento de uno mismo y se corra el riesgo de perder cualquier rastro de dignidad en la vida. Esta historia acaba de suceder hace escasa media hora, así que si me faltan las palabras perdonadme pero es que todavía sigo paralizado por los hechos. Os he elegido a vosotros para contaros la historia, bien porque sabréis apreciarla, o bien porque albergo la esperanza de que a pesar del relato no me quitaréis el saludo. Vamos a los hechos.

jueves, octubre 03, 2013

Nantes 6: Les dangers d’une politique nucléaire

Me quité aquella especie de traje de artificiero, hecho de un tejido que parecía papel albal y lo guardé dentro de la misma papelera de la que lo había sacado una hora antes. Por supuesto, antes me había asegurado de que efectivamente el contador geiger que tenía el traje integrado había cesado de hacer aquel horrible ruido. Puede que no confiara en aquel traje, pero al menos era mejor que nada.

Con eso podía dar por terminada la última misión absurda que me había sido encargada para observar el enésimo suceso absurdo e incomprensible de la región. Nadie diría, a priori, que Nantes es una región prolífica para los temas paranormales, pero también es cierto que el trabajo que estoy llevando a cabo aquí no lo había hecho antes. ¿Y si fuera así en todas partes? ¿Y si estuviéramos rodeados de sucesos paranormales… o mejor dicho absurdos, y no nos diéramos cuenta, y solamente una organización conspiranoica como Transparence se dedicara a analizarlos y registrarlos sin tener un propósito aparente? Por mucho que mi “trabajo” para Transparence se hubiera convertido en una parte habitual de mi vida, haciendo recados para ellos durante ya varios meses, no acababa de encontrarle sentido alguno. Y claro, sucesos como este tampoco ayudaban mucho que digamos.


sábado, septiembre 21, 2013

Tres ideas y un link en condiciones sobre el affaire catalán


Tras la resaca de la Diada, del fracaso olímpico y en plena vuelta al cole, parece que el tema de la independencia de Cataluña vuelve a monopolizar los titulares principales, contando con la venia Bale, por supuesto.

En las redacciones de los periódicos los becarios han vuelto a sus rincones, y las primeras espadas entran con fuerza. Elvira Lindo, Soledad Gallego Díaz, Javier Cercas y demás hacen de El País del pasado fin de semana una edición monotema sobre el tema catalán mientras que Ibarra, por su parte, se lamenta del trabajo hecho en la Transición. Así podría continuar con el espectro mediático patrio, sino fuera porque temo adentrarme en ciertos parajes. De toda esta maraña de análisis y opiniones le queda a uno claro la bandera que enarbola cada cronista, aunque por otra parte, poco poso de análisis. Y después de haberme pasado medio fin de semana hojeando estas y otras páginas, aprovecho el VB para dejar constancia de dos o tres ideas que he sacado de todo esto. Vamos, que me subo al carro.