martes, noviembre 16, 2010

Dos lecciones sobre Ingeniería

 Primera lección

Se encuentran dos antiguos amigos, compañeros de estudios de Ingeniería, años después de haber terminado la carrera de nuevo en la universidad. Se abrazan, “¡Hombre, Arturo!”, “¿Qué tal Ernesto?” y cosas de esas. (Se pueden cambiar los nombres por los que se desee).

Uno le pregunta al otro que qué es de su vida, y el otro responde que bien, que está trabajando de director de producción de una empresa que hace sistemas de tuberías a medida, y que tiene unos sesenta trabajadores a su cargo y que aunque trabaja cincuenta horas a la semana le va bastante bien. Está contento. ¿Y tú? Pues el otro responde que es feliz, que al final se quedó estudiando en la universidad para sacarse el doctorado, que ahí está esperando a ver si se lo saca este año pero que eso le llena.

Ambos sonríen, asienten, y comienzan a caminar hasta la puerta sin dejar de evocar viejos recuerdos de pronto vueltos de la nada. Al llegar al parking, se paran delante de una moto espectacular.



- ¿Y esta moto? –le pregunta el director de producción al profesor.
- Pues ya ves. ¿A que te gusta? –responde humilde el amigo.
- Ya te digo. Pero una pregunta, ¿cómo has hecho para pagártela con tu sueldo de becario?
- ¡Qué va! ¡No me hizo falta! Fue un regalo; te cuento. El otro día salía de la universidad, a eso de las diez de la noche, y me encuentro todo este parking completamente vacío salvo por una moto parada aquí en medio. El motorista se bajó, se quitó el casco y resultó ser una rubia despampanante. Agitó su melena, miró a un lado y a otro y luego clavó su mirada en mí. Sonrió y comenzó a bajar lentamente la cremallera de su mono mientras se contoneaba suavemente. Vi que debajo no llevaba nada pero antes de que me enseñara demasiado paró y me dijo “coge lo que quieras. Es todo tuyo.” Así que yo cogí la moto y me fui rápido antes de que cambiara de opinión.

Ambos se quedan en silencio un rato, el estudiante de doctorado mirando al suelo y rememorando a la rubia y el otro con la mirada perdida en el infinito. Al tiempo asiente con la cabeza como para sí mismo y le dice:
- ¿Sabes qué?
- Dime –responde el pre-doctor.
- Pues que creo que hiciste de puta madre. Aquel mono te hubiera quedado estrecho.


Segunda lección

Era un día soleado de primavera, de esos en los que a uno le apetece salir a dar un paseo por el campo y tumbarse sobre la hierba, y aspirar profundamente ese aire que no está viciado y poder dejar la mente en blanco y luego cerrar los ojos y descansar. Por el aire, un hombre pilotaba a duras penas un complicado aparato, una especie de autogiro que le habían encargado llevar a cierto sitio. Desorientado y cansado de tratar de controlar aquel artilugio en vano, trató de tomar tierra para pedir ayuda. Finalmente consiguió aterrizar en un descampado, y como la maniobra le llevó tanto tiempo, un extraño tuvo tiempo suficiente de acercarse.



- Buenos días señor –le dijo al extraño el piloto, mientras trataba de zafarse de los arneses que lo ataban a aquella máquina infernal. El otro lo miró con curiosidad -¿me podría decir dónde estoy?

El otro hombre asintió con la cabeza, y continuó mirándolo con seriedad durante unos instantes hasta que por fin se atrevió a hablar, justo cuando el intrépido piloto ya estaba perdiendo la paciencia y sus nervios comenzaban a desbordarle.

- Con la que poca información de la que dispongo, le puedo decir que usted pilota una aeronave de ala rotativa, también conocida como autogiro. El día es soleado, la temperatura cercana a los treinta grados centígrados, algo elevada para esta época del año en este lugar del planeta, la humedad relativa es del veintiocho por ciento lo que nos da una baja probabilidad de precipitaciones y el viento aunque tenue, sopla en la misma dirección en la que usted avanza, lo cual dificulta el desplazamiento de la nave y provoca un anormal gasto de combustible. Aunque desconozco si usted llenó el depósito antes de salir, así como ignoro también su lugar de procedencia, me atrevería a decir que puede usted estar teniendo problemas de falta de combustible, lo que le ha llevado a realizar un aterrizaje de emergencia no muy elegante aunque si bien es cierto que dentro de los parámetros que ha estipulado la autoridad vigente en esta materia, en este descampado privado del que tanto usted como yo desconocemos quién es su propietario y cuánto tardará en llegar alertado por su ruidoso aparato.

El piloto, ya desembarazado de los arneses y del casco que tanto le oprimían antes, le dio las gracias al extraño y añadió si podía preguntarle un asunto personal. El otro respondió que por qué no.

- ¿Es usted ingeniero? –le dijo el piloto.
- Pues efectivamente así es. ¿Le puedo preguntar ahora yo a usted cómo lo ha sabido?
- Por supuesto. Se lo diré. Usted, respondiendo a una pregunta que yo le había hecho, me ha respondido con una interminable lista de datos y hechos perfectamente razonados y absolutamente objetivos pero que no responden en absoluto a mi duda. Usted me ha dado un montón de datos inútiles que no sólo no solucionan mi problema sino que además lo prolongan.

Tras un incómodo silencio, no muy extenso, el ahora ya desenmascarado ingeniero le preguntó a su vez al piloto si podía devolverle la pregunta personal, a lo que el otro respondió afirmativamente.

- Y por casualidad, ¿no será usted directivo?
- Vaya. Pues así es –respondió visiblemente sorprendido el a partir de ahora directivo -¿y cómo lo ha sabido usted?
- Pues ha sido fácil. Usted pilota una nave de la cual desconoce completamente su funcionamiento, no sabe a dónde tiene que llevarla ni tampoco dónde se encuentra en estos momentos, y encima lo único que se le ocurre para resolver su problema es echarle la culpa al primero que pasaba por aquí cerca.

Unos ladridos lejanos interrumpieron esta interesante conversación.

miércoles, noviembre 10, 2010

F1-2010. IX

Estamos a tan solo una carrera de que termine el mundial y todavía no se ha decidió el campeonato de pilotos. Es más, hay tres pilotos con opciones muy serias de ser campeones del mundo. Tal y como ocurriera en 2007 y en ’08, poco importa que las últimas carreras del campeonato sean buenas o malas, al fin y al cabo la emoción cubre todo lo demás.

En las dos últimas hemos tenido resultados dispares: en Corea los Red Bull dieron el mayor paso atrás en su lucha por el mundial en lo que va de año, y en Brasil, si bien no han remontado todo lo que debieran debido al buen hacer de Alonso, sí que pueden dormir relativamente tranquilos a la espera de Abu Dhabi. O no.

Corea
Lo de Corea fue un festín para Ferrari. Amanecimos el domingo, muy pronto, con los Red Bull de nuevo en primera línea, seguidos de Alonso, Hamilton y Rosberg y Massa. Entre lo que llovía y que el asfalto de Corea tenía apenas dos semanas de vida, aquello parecía la Albufera de Valencia. Con tanto charco y tanta lluvia decidieron que no se salía, y que lo mejor era retrasar la salida tres cuartos de hora para después, todos a dar vueltas detrás del safety car. Esta carrera apuntaba aburrida.

Preguntaban por radio a los pilotos qué les parecían las condiciones de la pista mientras ellos daban vueltas tratando de desaguar algo el piso. Como no, los Red Bull decían que las condiciones eran imposibles. Y como no, Hamilton por detrás amenazaba con entra a poner intermedios de lo fácil que estaba el tema. Tiempo después supimos que los Red Bull no sólo eran conservadores, sino que estaban acojonados, pero para eso tuvimos que esperar.



Y fue exactamente en la vuelta 18, a la vuelta siguiente de haberse iniciado la carrera, que Webber pisó la línea y su coche se fue contra el muro. En la maniobra se llevó por delante a Rosberg, que ya le había pintada la cara a Hamilton y parecía que iba a tener una buena carrera.



Aunque Vettel apuntaba a victoria fácil, resultó que en la reanudación tras uno de los safety car no fue capaz de quitarse de encima a Alonso y en la vuelta 45, de tanto apretar, el motor Renault del alemán dijo basta. (Antes tendría que haber mencionado que por culpa de una mala parada en boxes Hamilton le robó la plaza a Alonso, pero el inglés tardó una vuelta en despistarse de tanto ver manchas rojas por los retrovisores, y salirse para ceder la segunda plaza a Alonso de nuevo.)

Llegamos al final de la carrera, cuando ya se había hecho de noche sobre Corea, y Alonso subía al podio feliz y contento, rodeado por Hamilton y Massa, pero sabedor de que ahora que por fin había alcanzado el liderato en el mundial. Este tipo va a vender su piel muy cara.

Brasil
La gran sorpresa de Interlagos fue la presencia de Hulkenberg en la pole, pero por detrás todo seguía como de costumbre: Red Bull, Hamilton, Alonso… el alemán se benefició de la caprichosa lluvia y las cambiantes condiciones meteorológicas, la duda ahora estaba en saber cuánto iba a aguantar ahí delante.

Y la realidad fue que Hulkenberg aguantó bien poco. Vettel en la primera curva, Webber a final de la recta larga, Alonso cuatro vueltas más tarde y, aquí hacemos una pausa, a Hamilton se le resistió hasta que el Williams entró a boxes en la vuelta 15.



Por lo demás los Red Bull tuvieron una casi-apacible carrera, donde sólo los doblados y un safety car en la vuelta 51 (al final sin consecuencias) pudieron dar algo de emoción y el resultado de P1-P2 les permitió asegurar el título de constructores. Eso sí, el hecho de que venciera Vettel dificulta aún más las opciones de su compañero australiano de hacerse con el título. Alonso administró muy bien sus posibilidades y no se movió del cajón por quinta vez consecutiva (y está a un podio de cumplir su propia predicción: aquel que haga podio en las últimas cinco carreras ganará) y Hamilton completó otra buena actuación. Y ya está. Nadie más mantiene opciones de alzarse con el título.



Al margen de que llueva, o que se cruce algún iluminado (a lo Hulkenberg), o que se rompan motores, la resolución final del mundial parece depender de si Vettel dejará pasar a Webber o no. Al menos ahí tenemos el morbo.

Parece claro que el alemán es netamente superior al australiano, y que ambos superan a Alonso gracias al coche (Hamilton, a 24 puntos del título, queda fuera de este párrafo especulador). Veamos las posibilidades:
- Vettel tiene 15 puntos menos que Alonso y 7 menos que Webber: será campeón si gana y Alonso queda quinto o peor (da igual lo que haga Webber), o si queda segundo, Webber quinto o peor, y Alonso noveno o peor. El tercero ya no le vale.
- Webber tiene 8 menos que Alonso, así que: será campeón si gana y Alonso queda tercero o peor, si queda segundo (y Vettel no gana) y Alonso quinto o peor, si queda tercero y Alonso séptimo o peor (y Vettel no gana), ad infinitum (o casi).
- Alonso será campeón ganando o quedando segundo, y quedando tercero siempre y cuando Webber no gane. Aquí está el meollo, puesto que todos apostamos por otro Vettel-Webber-Alonso. ¿Dejará el alemán rebelde pasar al australiano pureta? No lo creo. Por debajo del tercer puesto para Alonso, depende ya de que los Red Bull no copen las primeras plazas, y eso ya se vuelve complicado.
¿Quién lo tiene mejor entonces? Pues no está tan claro, así que tendremos que esperar al domingo, aunque sí hay algo que sabemos ya, y es que Red Bull se ha complicado esto de una manera insólita, y no me cansaré de escribirlo en cada post de esta temporada: ¿Por qué no habrán hablado con sus pilotos cinco minutos antes de cada carrera?







El final de la temporada llega a la VBRL y ya pocas cosas quedan por decidirse. El Grand Mächaka sigue en caída libre, y va camino de convertirse en el campeón menos respetado de esta liga, y eso que aún no ha terminado la segunda edición. La última gota que alimenta esa continua estalactita que pende cual espada de Damocles sobre su casco, consiste en no haber llegado a tiempo a presentar la alineación para las dos últimas carreras, al igual que el Noreñaaa y El Alambique Veloz, equipos ya reincidentes en estos menesteres. La sanción correspondiente de no puntuar en la carrera de Brasil se presenta como magnánima (luego os explicaré qué significa eso).

El año que viene, de haber nueva VBRL, desde luego que esta falta tendrá que castigarse de forma mucho más severa.



El resto de equipos continúan con suerte dispar. El Caesar-Titanlux GP, se va a quedar a las puertas de la victoria por segundo año consecutivo con su ya casi segura segunda plaza, aunque su total dependencia en Alonso puede traerle complicaciones. El F1 Niki Lauda, sorprendentemente se mantiene en la tercera plaza y podría subirse al cajón por primera vez en su corta historia. Esto depende de que el Puzolana deje de seguir dejando escapar puntos, y es que un 0 en Corea y el MOR-through que ha sufrido en Brasil lastran sus posibilidades de podio. Seguimos con El Alambique Veloz, cuya remontada ha quedado truncada merced a la sanción antes comentada. Y ya en la cola y por debajo de los 600 puntos, Laureus Team, Force Srcocodilo y Noreñaaa bucean por el submundo de los Cosworth. El año que viene tendrán que espabilar.

lunes, noviembre 01, 2010

Por fin encontré mi música

Es sábado por la noche y no hay un gran plan, más bien el plan habitual. Cena de parejas (hoy tres), y luego una copa si se tercia y luego a casa y luego a dormir, que estamos cansados y necesitamos reposar, como si nos estuviéramos preparando para algo.

El restaurante elegido esta vez es un coreano, nuevo en la ciudad y nuevo para nosotros. Al final resulta que un restaurante coreano en España es exactamente igual que un restaurante japonés en España. Quién sabe si algún día podré demostraros o no que en realidad no tienen nada que ver y que sus menús son completamente diferentes, pero a día de hoy lo único que puedo deciros es que en ambos de comen sushis, tempuras, tepanyakis, y los helados esos fritos que desafían las leyes de la termodinámica.

Se acaba la cena pero la conversación ha sido agradable, hasta me he tomado un chupito de sake (caliente) para celebrar la simpática y llevadera velada, así que esta vez hay bola extra: nos vamos a tomar una copa.

Deambulamos por unas tres o cuatro manzanas como si fuéramos turistas, sin saber muy bien adónde ir. El problema no es que no conozcamos los bares, el problema es que nos han quitado los bares a los que íbamos, o que ya no hay bares para gente como nosotros, o algo por el estilo… y para cuando nos animamos a entrar en uno, resulta que no damos el perfil. Primero entran las tres chicas con uno de nosotros, sin problemas, pero luego llegamos los otros con los suficientes metros de diferencia como para que el segurata piense que somos un grupo diferente, y con un calzado bastante odiado por estos tipos que viven en los gimnasios de día, y a las puertas de sitios donde otros se lo pasan bien de noche. Axioma: Siempre hay alguien que está más jodido que tú, y no es malo que eso te reconforte.

Llamamos a los que ya habían entrado, y agradecemos para nuestros adentros que no nos haya dejado pasar. ¿Cómo era? Algo así como “no me gustaría estar en un sitio en el que no quieran a gente como yo”. Puede que no sea como la frase famosa, y puede que ahora me resulte demasiado obvia, pero cuando tenía diecisiete años me hubiese venido muy bien que alguien me la hubiera contado. En fin. Seguimos la marcha y el siguiente bar que recordábamos como aceptable ahora se ha convertido en un cabaret que ofrece shows lésbicos; pero no hoy, así que tampoco entramos.

Gastamos la última bala y la gastamos bien: un sitio pequeño, aceptable, hasta arriba de gente merced a sus precios, pero en el que podemos pasar un rato en la calle sin que nadie nos moleste y prolongar la charla. ¿Pero qué charla? Como es imposible formar un grupo de seis personas para mantener una conversación a menos que el tema nos interese mucho a todos, es preciso formar subgrupos con distintas conversaciones de forma que todo el mundo quepa en una. Y como no, al igual que cuando tenía diez años y en clase de gimnasia nos pedían emparejarnos y yo era de los que daba vueltas con las manos al frente como intentando atrapar palomas al vuelo (volando a ras de suelo…), hasta que me tocaba bailar con la más fea -más o menos lo mismo que ella o él pensarían de mí- pues me quedo fuera de juego.



Resuelvo finalmente que lo más productivo que puedo hacer es dedicarme a observar a la gente que me rodea, y con un poco de suerte encontrar algo lo suficientemente pintoresco como para entretenerme la media hora que me queda hasta que me vaya a casa. Y va y resulta que encuentro un pozo de petróleo. Aún por explorar:

“Ya he encontrado mi música, tío… Esta vez sí, creo que por fin he dado con algo con lo que podré meterme en el mundo de la música… en serio tío.”

No puedo escuchar lo que dice el otro ya que es el que me está dando la espalda, pero intuyo que poco importa.

“Pues se trata de una especie de psicodelia, progresiva, melódica… Cómo explicarte, ¿conoces el último disco de Muse? Son tres sinfonías, ¿no? Bien, pues lo que yo quiero hacer se parece a la tercera.”

Alguien me importuna… me pregunta algo que no me interesa y tardo unos segundos en responder y desembarazarme de una potencial conversación que no aspira a ser ni la mitad de interesante que lo que este tipo me está ofreciendo. Tardo unos segundos más en volver a situar su conversación:

“Porque por ejemplo, el canon de Haendel, el de tí – tininí – tininininí… eso no es una canción, es un canon.”

“Ahí sólo hay melodía, así que no puede ser una canción.”

“Es lo que pasa en la música clásica, que son sólo melodías, porque es la música que menos ha evolucionado. Luego está también la ópera, pero eso ya es un cristo que no hay quien lo entienda…”

Me pican en el hombro, nos vamos para casa. No sé si respirar aliviado o pedirme otra copa, pero la decisión ya no es mía. Hasta la próxima, capitán. Suerte con tu música.

viernes, octubre 22, 2010

Sólo puedo pensar en Sergio Fajardo

Me ha enganchado. No sé si supondrá un antes y un después en mi vida (para eso tendremos que dejar que pasen los años), pero haber tenido constancia de la existencia de este hombre ha consumido mis pensamientos durante las dos últimas semanas. ¿Y quién es? Y la única respuesta que os puedo dar es qué más da, ¡es Sergio Fajardo!

Este hombre no habla, espira magia; y no mueve las manos, modela el aire para que su magia llegue a tus oídos. Parece ser que fue alcalde de Medellín, Colombia, durante tres años, cosechando cifras de éxito nunca vistas. Y qué más da. Abandonó la alcaldía para apostar más alto, a la presidencia de Colombia, pero rozando cotas de popularidad del 80% en la ciudad de Medellín al marcharse. Y qué más da. Entre los proyectos acometidos, el más importante sin duda es el de tratar de erradicar la violencia de las calles de Medellín apostando por la educación de los niños. Parece ser que a pesar de la buena acogida de sus políticas por parte de la ciudadanía, las cifras de crimen no sólo se mantuvieron sino que crecieron. Y qué más da, ¿acaso no veis cómo habla?




Es un auténtico espadachín de la dialéctica. Ataca con sus manos y con las palabras. Bien es sabido que los sudamericanos, por lo general, se manejan mucho mejor con el lenguaje oral y gesticular que los nacidos en la madre patria, pero lo de este hombre es de lujo. Siéntate y aprende, hijo mío. Así se habla. Mira, mira cómo mueve las manos, como parece que te está hipnotizando pero para cuando te das cuenta ya es demasiado tarde, ya lo ha hecho. A mí me podría vender unos presupuestos de Estado, una pomada para las hemorroides a base de alcohol o una silla de faquir para mi salón. Y qué más da, me pregunto, si yo se lo voy a comprar igual. Le compro los cuchillos, el anilli di diamanti, el cortaúñas de regalo a juego con el abdominator. Y además pago al contado. Y además da igual, porque el tío sigue engatusando a todo lo que se le quede mirando. En estos momentos Iñaqui tiene que estar salivando.


Dicen que en 2.010 se presentó a las elecciones presidenciales de Colombia, y dicen también que perdió. Cuentan, por ahí, que se presentó como independiente para unirse finalmente a los verdes a un mes escaso de las elecciones. Y qué más da. También cuentan que llegaron los Verdes a la segunda vuelta con este hombre como segundo del partido, y también parece ser que no llegaron ni al 30% de los votos. Y qué más da. En algún momento de la entrevista este hombre cuenta que perdieron por muy poco, y yo le creo a él, mucho más que a cualquier estadística, porque las estadísticas están hechas para aburrir, y para demostrar que el nuevo Excel incorpora unas plantillas cojonudas para hacer gráficos, pero no está hecho para convencer. Para convencerme a mí, al menos, pusieron en la tele a este tío.

Llaman a la puerta. Ya me ha llegado el juego de cuchillos.

Y mientras tanto este hombre me sigue convenciendo, aunque ya no hable por la tele, sigue haciéndolo en mi cabeza, y me dice lo que debo y no debo hacer, lo que está bien y lo que está mal. Y yo tengo que esforzarme un poco más a la hora de hablar, da igual que maneje tales o cuales argumentos, lo que importa es que los defienda como este tío, que ataca y defiende como nadie, no importa lo que venda lo que importa es saber vender. Ya he dejado las clases de francés. A partir de ahora me dedicaré en exclusiva a ver los videos de Sergio Fajardo, a estudiar sus ataques, sus maniobras de evasión y sus defensas. Porque este tipo, cuando espera, cuando se echa la mano izquierda a la barbilla para que parezca que te escucha pero en realidad no lo hace, es cuando más peligroso se vuelve. En realidad está preparando el siguiente ataque, y te está avisando, pero qué más da, si te la va a colar igual.



Dios, existas o no, quítame a los políticos españoles y tráeme a Sergio Fajardo. Sólo él puede convencerme de que existes.

jueves, octubre 14, 2010

F1-2010. VIII

Avanzamos otras dos carreras en el mundial y las clasificaciones siguen lejos de aclararse. Bueno, al menos la de pilotos. Debido al bache en que está sumida McLaren parece que Red Bull tiene más que al alcance de la mano el Campeonato de Constructores. El de Pilotos, por su parte, aún está por aclararse, y es que aunque Hamilton sigue haciendo méritos por alejarse de la cabeza no deja de ser un serio candidato (más que Button pese a los pocos puntos que los superan), los Red Bull están muy fuertes y cualquiera de los dos pilotos mantienen intactas sus opciones y Alonso parece que por fin se ha centrado, y está cosechando brillantes actuaciones carrera tras carrera. Ya queda poco.


Singapur
Siguió la racha de Alonso y también la de Hamilton en esta carrera. Calificaron Fernando y Vettel delante de los McLaren y detrás Webber, como si no se estuviera tomando en serio lo de su candidatura al mundial.



Aguantó el asturiano firmemente al alemán en la primera curva, a sabiendas de que aquel movimiento representaba media carrera. Depués, a las 3 vueltas Liuzzi provocó un Safety Car que hizo las delicias de todo el pelotón trasero y de Webber, que entraron sin pensárselo. Durante las siguientes 25 vueltas el australiano superó a Buemi, Kobayashi y Schumacher, algo que le sería muy valioso de cara a recuperar puestos al final de la carrera.

Por delante, Vettel acabó con todas sus aspiraciones de superar a Alonso al cambiar ruedas en la misma vuelta que el asturiano. 3 vueltas más tarde, otro safety car permitió reagrupar a todos los pilotos y permitió a Webber subir hasta la tercera plaza, superando a Rosberg y a ambos McLaren. En la reanudación, Hamilton, repitió la maniobra de Italia (aunque esta vez por fuera en lugar de por dentro) y se tiró contra el Red Bull del australiano al acortar excesivamente la curva a pesar de ir por el exterior. Ambos se tocaron y sólo el inglés tuvo que abandonar.



Finalmente el asturiano logró su segunda victoria consecutiva, metiéndole un parcial de 50-0 a Hamilton y acercándose mucho a Webber, logrando así obligarnos a madrugar en las siguientes carreras. ¡Maldito seas!


Japón
Para el GP de Suzuka todos nos habían prometido que los Red Bull iban a ser los coches a batir, y parece que no se equivocaron. Salvo por una mala salida de Webber, nadie pudo acercarse a ellos en todo el fin de semana… nadie salvo Fernando.

Calificaron los toros rojos en primera línea seguidos de Hamilton, pero fue sancionado con cinco puestos por cambiar de caja de cambios, así que finalmente lessiguieron Kubica (¡!) y Alonso, Button y Rosberg y Barrichello y Hamilton.



1º Punto Clave: en la salida Webber y Alonso arrancan mal y Kubica y Button les pasan. El asturiano tarda una curva en recuperar su plaza y el australiano tiene que esperar dos vueltas a que una rueda del polaco marche por un camino mientras el coche sigue otro para hacer lo propio. Todo para seguir igual pero con menos rivales en pista.

2º Punto Clave: Alrededor de la vuelta 40, justo cuando Hamilton está presionando a Alonso a tope y parece que le pudiera adelantar, se queda sin tercera marcha en su recién estrenada caja de cambios. Bien por el inglés, que la caga por tercera vez consecutiva. Así no se ganan mundiales.

Y poco más, Button no rindió mal pero tampoco estuvo espectacular. A Rosberg le obligaron a seguir una estrategia incomprensible, obligándole a parar en la segunda vuelta (con safety car en pista) y a aguantar el resto de la carrera con un juego de neumáticos. Su suplicio terminó a siete vueltas del final cuando se le escapó una rueda, pero para entonces estaba andando ya con las llantas. Sólo entonces Schumacher pudo superarlo. Y Alonso no cejó en su intento de presionar a los Red Bull, lo que les obligó a no relajarse en toda la carrera puesto que en sus retrovisores amenazaba una mancha roja. Bien por el asturiano, que sube al podio por tercera vez consecutiva. Así se pueden ganar mundiales.



Ya sólo quedan tres carreras: el novedoso circuito de Corea, el clásico Interlagos y el anodino (no lo recuerdo en absoluto) Abu Dhabi para terminar. Webber lidera por 14 puntos a Alonso y Vettel, lo que no es suficiente ventaja respecto al que mejor termina las temporadas y a tu rabioso compañero de equipo que te odia pero bien. Hamilton, a casi 30, sólo saca a Button 3 puntos. En las tres últimas carreras ha sufrido un sangrado de puntos que le pueden costar muy caros, y además no está tan claro que su compañero le tenga que ayudar. Y Massa, ¿quién es Massa?

Nos queda un madrugón, una carrera a media tarde y otra para comer. En cualquiera de los tres fines tenemos plan.








Cuando tenga hijos y me pregunten quién fue el mejor competidor en la VBRL2010, no sabré bien qué contestarles. Les podré decir que el Noreñaaa fue el equipo independiente por antonomasia, y que mi propio equipo cayó presa de la burocracia y las notas de prensa, y descuidó en exceso su carrera deportiva. ¿En cuanto a los demás? Parece claro que el Grand Mächaka está barriendo en esta temporada, pero acaba de encadenar dos GPs seguidos sin ganar, algo que no ocurría desde el inicio del mundial. Los campeones no ganan así, le tendré que decir a mis hijos si quiero brindarles un buen modelo al que emular. ¿Le hablaré de un Caesar al que le pesa demasiado el segundo puesto? ¿De un Puzolana que tarda 15 carreras en repetir victoria? ¿Acaso de un Alambique Veloz que, tras lograr una histórica racha de 3 victorias seguidas está dejando escapar su plaza de podio? ¿Les hablaré quizás, del F1 Niki Lauda, que lucha por el diploma olímpico a pesar de que no existe? ¿O será el Laureus, aquella escudería que nos hizo soñar a principios de temporada con sus tres victorias y ahora simplemente lucha por que los libros de Historia no le olviden como han hecho con el Corsita Sport?


Creo que mejor no tendré hijos, pero al menos todavía quedan tres carreras para buscar la redención.

martes, octubre 12, 2010

Lorem Ipsum

(Crtl-C + Crtl-V)
El otro día, en el trabajo, me tocaba continuar con el desarrollo de una página web en ASP.NET que había empezado mi compañero. Me llamó la atención que en un lugar de la página donde tenía que aparecer texto estaba esta frase:


“Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit”


Al ver esta frase en “latín”, pensé que se trataba de una frikada más de mi colega y no le di importancia. Al día siguiente,  cuando me disponía a finalizar el trabajo pendiente, volví a ver la frase de marras y la curiosidad me pudo: ¿Por qué habrá puesto esto?, ¿Cuál será el significado?.

Después de un copiar y pegar en google, tuve la respuesta:

Se trata del asdf del siglo XVI, es decir, texto sin significado que usaban en las imprentas en el año 1500 para ver el resultado de la maquetación de una página. Con el paso del tiempo, “Lorem Ipsum” se han mantenido como las dos primeras palabras de un texto de relleno generado sobre la combinación de más de 200 palabras latinas. Construir un contenido pseudoaleatorio con esta técnica tiene principalmente dos ventajas:
  • Cuando el objetivo es conseguir una  maquetación adecuada, debe usarse un texto sin significado para no desviar la atención del que observa de manera que pueda centrarse únicamente en la estructura.
  • Este texto en cuasi-latín resulta muy útil para ver el resultado de lo que podría ser una maquetación en castellano e idiomas similares.
En la red podéis encontrar generadores de secuencias de “lorem ipsum” con la estructura que queráis.

PD: No confundir con el texto que se usa para mostrar una tipografía, en castellano, nuestro amigo el murciélago hindú come kiwis.

PD2: Miñññ crees que esto podría inagurar una sección que se llamase "Maravillas de la era informática" ??

jueves, octubre 07, 2010

La ascensión a la Cuesta del Cholo

Ahora que uno ya ha crecido y ya no vive en la ciudad que le vio crecer, volver siempre produce esa mezcla de sensaciones entre la emoción y el tedio. La emoción que suponen los reencuentros y el tedio que supone volver al sitio de donde uno marchó por alguna razón, y ver que esa(s) razones siguen allí. Pero eso no quita que no se pueda disfrutar del regreso a lo que siempre llamaremos casa, al menos hasta que tengamos una propia y la llenemos con algún hijo o algún animal, y entonces las visitas vengan a nosotros y no al revés, y sean los abuelos y no los hijos los que se muevan. Y como en cada visita, uno vuelve a los lugares habituales a reencontrarse con los que, ahora ya sabemos, serán los amigos de siempre.



Así que camino por el puerto deportivo hasta el final, hasta llegar a la Cuesta del Cholo. Una vez en la base diviso a mis amigos arriba, a unos cinco metros por encima de mi cabeza. Saludo con la mano y me devuelven el gesto. Para llegar hasta ellos tan sólo tengo que subir la corta rampa, pasando a través de varios grupos de gente que están tomando sidras, charlando o simplemente viendo a la gente pasar. Doy un paso hacia ellos y me encuentro con un antiguo compañero de carrera.

Digresión nº1: ¡La universidad! ¡Qué recuerdos! Cómo preparábamos los exámenes, pasando las tardes en la biblioteca y las noches también (cuando nos dejaban y abrían las salas de estudios del centro). Y recuerdo a los profesores, como no. Por ejemplo a la de Transmisión de Calor, y cómo nos reíamos de ella y sus despistes. Qué bueno volver a reencontrarme con mi pasado…

Estribillo: -¡Hombre! ¿Qué tal? ¿Cómo tú por aquí?
- ¡Ya ves! De visita.
- Viniste huyendo del calor, ¿no?
- Puf, ya te digo. Las dos últimas semanas han sido insoportables. Bueno, ¿y tú qué tal?
- Bien, currando. Con ganas de pillar las vacaciones. ¿Tú hasta cuándo te quedas?
- Hasta el lunes que viene. A ver si nos vemos.
- ¡Eso! A ver si quedamos un día de estos. ¡Adiós!

Continúo mi marcha siempre hacia adelante y siempre subiendo y avanzo otro poco, justo hasta que veo por el rabillo del ojo a dos compañeras de colegio, con las que hace trece años que no hablo, así que puedo pasar de largo.

Digresión nº2: Sin embargo no puedo evitar acordarme de aquellos años. El patio, las horas aburridas en clase haciendo dibujos y mirando por la ventana, si es que tenía una ventana cerca, las primeras veces que noté la diferencia entre chicos y chicas y los juegos dejaron de ser los de siempre, los policías y ladrones o las carreras de chapas de turno y empezamos a pasar los recreos charlando, aunque en realidad lo único que hacíamos era mirar de reojo a la chica que nos gustase en ese momento y soportar aquel jaleo interior que no alcanzábamos a comprender…

Al girarme para seguir avanzando, noto como el sol aprieta contra mi nuca, como si estuviese en el centro de un embudo reflectante y todos los rayos cercanos se concentraran en el remolino de mi coronilla. Encojo los ojos para afinar la vista y tres metros más adelante se me aparece un antiguo compañero de instituto sentado a una mesa con su novia y unas amigas.

Digresión nº3: Ahí están todos mis años de instituto, frente a mí. Recuerdo que pasaron con prisa, cansado de aquel mundo y con ganas de descubrir la universidad. Todavía hoy en día veo a alguna de aquella gente que me acompañó durante esos cuatro años y apenas logro sentir curiosidad por algunos de ellos; la mayoría me resultan indiferentes y su recuerdo empieza a difuminarse en mi memoria, no para hacer hueco a otros nuevos, sino simplemente para dejarme descansar…

Se levanta, nos damos un abrazo y comienza la conversación. 

Estribillo

Continúo la ascensión aunque ya empiezo a sentir el cansancio en mis piernas, incluso diría que el oxígeno empieza a faltar a estas alturas. Por un momento agradezco no llevar peso ya que voy sin mochila, pero de inmediato me asalta la duda de si necesitaré o no provisiones para el camino. Espero que me quede poco de ascensión. De pronto, a los escasos cuatro pasos una bicicleta se cruza en mi camino. Debido a mi agotamiento me ha costado echarme a un lado, y casi me atropella arruinando todo el esfuerzo hecho hasta ahora. Miro a la cara al ciclista y antes de que yo pueda protestar reconozco en él a un antiguo compañero de tenis.

Digresión nº4: El tenis, como no. Las clases a mediodía, soportando el calor del verano, el frío del invierno y los villancicos que ponían en la megafonía en cualquier momento del año. Recuerdo a los profesores que fueron amables con nosotros, casi uno más de la pandilla, y también recuerdo a los mal encarados y amargados, desagradables y bordes con nosotros porque no éramos lo suficientemente buenos. Recuerdo los partidos ganados, que fueron pocos y recuerdo menos aunque me pesan más las derrotas, muy superiores en número. De pronto cientos de pistas de tenis diferentes han aparecido en distintos rincones de mi memoria, y miles de pelotas de tenis vienen hacia mí, quedándose muy pocas en la red. No sé cómo haré para devolverlas todas porque eso sí, en mis recuerdos sólo hay una raqueta.

El chaval se baja de la bicicleta, me sonríe sin emoción y empezamos a hablar. 

Estribillo

Me despido de él y miro hacia arriba. El sudor recorre mi frente y mi cuello, y aunque parece que estoy cerca, a menos de cinco escalones, hay que reconocer que el trazado es duro y arriesgado. Podría fácilmente perder el equilibrio y caer al suelo, y es que la carga que en estos momentos estoy soportando, más de veinte años que sin avisar han aparecido en mi cabeza y hacen ruido y chirrían y brillan como si fueran de ayer es algo con lo que no contaba al principio. Decido no pensar y seguir adelante; no hay vuelta atrás, porque una vuelta atrás sería fatídica y tampoco puedo quedarme donde estoy, ya que no tengo víveres y no me puedo alimentar de la comida de mi madre por mucho que ahora la esté recordando tan vivamente que hasta la puedo oler. Finalmente cierro los ojos y trato de no pensar más; consigo llegar hasta mis amigos. Saludos, abrazos, estribillos, y un te veo cansado, amigo. Normal, tú también lo estarías. Ten en cuenta que después de esto ya sólo me quedan otros trece para subirlos todos.

martes, septiembre 28, 2010

Si yo voy a la huelga, ¿vendrá ella a mí?

Resulta que por fin, tras más de dos años esperando a que alguien realizara un acto en contra de la crisis, ha llegado el tan esperado día: la huelga general del 29-S. Los sindicatos e Internet se han aliado frente al gobierno, la prensa, la oposición y los analistas políticos; los primeros la reivindican mientras los segundos la denuestan. ¿Y a mí que me parece todo esto? Pues a mí me aburre y además me ocurre como casi siempre, que me siento de lado.

Recopilemos. Los sindicatos convocaron a principios de verano una huelga general para, según ellos, protestar contra una reforma laboral que creían injusta y favorable a los empresarios y de paso, protestar contra la crisis y contra los verdaderos creadores de esta. De acuerdo con todo.

Recientemente, según se acercaba la fecha, resulta que la mayor parte de la prensa ha acusado a los sindicatos de seguirle el juego al Gobierno durante los dos años de crisis, y de planear una huelga ahora que ya está todo hecho para, simplemente salvar los muebles. Y con esto también estoy de acuerdo, a pesar de que sea el mismo argumento que Esperanza Aguirre esté empleando para “demostrar” la inutilidad de los sindicatos y promover leyes que los anulen, muy a la americana ella. Y yo aquí en medio, sintiéndome culpable por coincidir en mi posición frente a la huelga con la señora Aguirre a pesar de que nuestras argumentaciones e intenciones sean bien distintas. Una vez más, aquí no importa lo que nosotros pensemos, sino dónde estamos haciendo bulto porque al igual que ocurre con las elecciones, aquí nadie quiere tu apoyo o tu acuerdo, sólo quieren tu voto. O a favor o en contra de los sindicatos, o a favor o en contra del PP, y siempre en contra del Gobierno.

Pero Internet se resiste. Las revoluciones del s.XXI se hacen en Facebook le pese a quien le pese, y en las últimas dos semanas la cantidad de correos que se han movido por la red promoviendo acudir a la manifestación ha sido más que generosa. De entre estos cientos de correos y artículos comento el que escribió Ignacio Escolar. Argumenta el ex-director de Público cuatro razones para acudir a la manifestación, a ser: a) que no cree en el abaratamiento del despido como receta para solucionar la crisis financiera mundial, b) que se niega a asumir que el fracaso del neoliberalismo se solucione con más neoliberalismo (se repite), c) que aunque no está encantado con los sindicatos, sigue pensando que son necesarios y quiere apoyarlos y d) que teme que la huelga no va a funcionar, pero que tiene debilidad por las causas perdidas (toma ya). En resumen: Escolar, como la mayoría, propone acudir a la huelga para protestar por la reforma laboral y para dar su apoyo a los sindicatos. Y yo respondo.


La reforma laboral, impuesta por las grandes financieras mundiales a toda la Unión Europea (si no apruebas esta reforma, destrozamos tus fondos en la bolsa y hundimos tu economía), es una vergüenza. No por la reforma en sí misma, puesto que el abaratamiento de los despidos no es tan criminal como lo pintan (¿o acaso la gente quiere jubilarse con un despido?) y la prolongación de la edad de jubilación es inevitable, a tenor de lo que propugnan las pirámides de población. Lo verdaderamente vergonzoso es que, muy a pesar de lo que Obama dijo, sólo uno de los hombres que creó la crisis ha pagado por ella: Maddoff. El resto no sólo han quedado impunes, sino que le sacaron dinero a los gobiernos el año pasado para pagar sus cuentas a pesar de que siguieron dando beneficios, y se han negado en redondo a cambiar las reglas del juego. Señores, el crecimiento (económico o no) infinito es una falacia, va contra las leyes de la termodinámica, las burbujas especulativas deberían servir para meter a ciertas personas en la cárcel y nada más, y el capitalismo radical en el que estamos atrapados está sumiendo a Europa en un proceso de Latinoamericanización que da miedo (clases altas en barriadas con vigilancia privada y alambre de espino, y clases bajas en barriadas a secas. La clase media no la busquéis). Que lea a Galeano quien se quiera asustar más aún.

Pues bien, ¿qué puede hacer el Gobierno en todo esto? Nada. ¿Y los sindicatos? Más bien poco. ¿Significa esto que simplemente hay que rendirse y dejar la vida pasar? No, pero la respuesta de una huelga general a nivel nacional (por no hablar del bochorno asturiano) no sirve de nada. Una convocatoria a nivel europeo, con una unión sindical trans-europea hubiese sido apetecible, pero no esto.

También nos animaba Escolar a proteger a los sindicatos. ¿A qué sindicatos? ¿A los que no vinieron a visitarnos nunca a la Universidad? ¿A los que me miraban con desprecio y miedo cuando trabajaba en Producción porque yo era mando y no operario? ¿A los que no me han venido a conocer en dos años en este trabajo, y sólo se han pasado por mi planta para hacer fotocopias, hasta hace dos días que nos han pedido cooperación? Los sindicatos tienen un problema con los universitarios, y nosotros lo tenemos con nosotros mismos.

Siempre cuento la misma historia pero no por ello deja de ser menos ilustrativa. Tanto mi padre como yo estudiamos Ingeniería Industrial (y el ejemplo de los ingenieros bien podrá extenderse a cualquier otra carrera), pero con treinta años de diferencia. Cuando el terminó y llegó a su primera empresa, era el único ingeniero que había allí. No sólo eso, sino que era de los pocos que sabía leer y escribir correctamente, ya que la mayoría de los cerca de cien trabajadores habían abandonado los estudios a temprana edad para ponerse a trabajar, obligaciones de la época. Mi padre ayudaba a algunos compañeros a hacer la declaración de la renta. Eso explica quizás, por qué mi padre y su generación pronto alcanzaron puestos directivos.

Cuando yo llegué a mi primer trabajo, en una empresa de quinientas personas había cerca de setenta ingenieros, ¡pero es que la mitad de los empleados eran universitarios!. En mi actual empresa, trabajo en el departamento de Ingeniería, donde más de sesenta personas tenemos esa titulación sólo en mi planta, y trabajo en un polígono con muchos edificios, con muchas plantas. Que alguien todavía piense que esa palabra, Ingeniero (cambiadla por universitario, si queréis), tiene el mismo valor ahora que hace treinta años es que no ha entendido nada. Las carreras universitarias, por fuerza (por oferta y demanda), están devaluadas y hoy en día, se puede afirmar que somos los nuevos curritos. Los de antes le daban al martillo y nosotros a la tecla, pero tenemos las mismas oportunidades de llegar a ser directivos que las que los operarios buenos y avispados de hace treinta años. ¿Por qué entonces los sindicatos se niegan a vernos como lo que somos? ¿Por qué nos siguen despreciando? ¿Acaso no ven la cantidad de afiliados que están perdiendo?

Quizás dentro de quince años me arrepienta y eche de menos a los sindicatos (igual que a los colegios profesionales), pero hay ciertas instituciones que no pueden seguir funcionando con su estructura anacrónica, y que conste que no pienso que no sean necesarios, todo lo contrario. Aún queda mucho trabajo por hacer…

jueves, septiembre 23, 2010

Friends 2.0

- ¿Te acuerdas de lo bien que lo pasábamos hace unos años? Antes de tener casarnos y tener hijos y separarnos cada uno en su dirección. Me acuerdo a menudo de aquella época. Recuerdo a los amigos, las amigas, esos ligues ocasionales, las chicas que nos plantaron, las que no nos podíamos quitar de encima y no nos gustaban, esas anécdotas legendarias que forjan nuestra amistad y que basta con rememorarlas, aunque hayan pasado años, para volver a sentirnos como entonces, cuando éramos jóvenes y habíamos terminado los estudios y empezábamos a trabajar, en trabajos de verdad, y se nos abrían las puertas al mundo de los adultos y estábamos excitados aunque también temerosos. Éramos inmortales. Menos mal que siempre nos teníamos los unos a los otros, y nos veíamos (todos los días) en aquel mítico bar –por cierto, ¿qué habrá sido de aquel mítico bar?- y tomábamos cervezas o cafés o lo que fuera hasta que se hiciera tarde, y entonces nos íbamos a casa de uno (casi siempre la misma) para cenar unas pizzas o llamar a un chino y seguir con lo nuestro, que era hablar de la vida y contarnos nuestras experiencias y compartirlas y confrontarlas y vivir más experiencias juntos y divertirnos. Y luego estaba ella. Sobre todo estaba ella. Desde el primer día que la conocí y durante todos aquellos años mi vida orbitó a su alrededor. Ella hizo que mi historia mereciera la pena.
- ¡Qué tiempos aquellos! Oye, ¿sabes una cosa? Deberíamos contar nuestra historia, que todo el mundo la sepa. Deberíamos hacer una serie de televisión y forrarnos. La gente se troncharía con nuestras anécdotas.
- ¡Qué buena idea! Oye, ya tengo un nombre para la serie: Friends.
- Mmm… no está mal, ¿pero qué te parece esta otra? Como conocí a vuestra madre.

Y así se escribe esta historia.



Más o menos esa debió de ser la conversación que tuvieron los dos guionistas de la serie antes de empezar a poner por escrito capítulos y capítulos basados tanto en sus propias experiencias como en la serie predecesora: Friends. Muchas similitudes hay entre ambas, siendo la principal (al menos en la primera y segunda temporadas que están echando ahora en Neox, ya que en EEUU van ya por la sexta) la relación amorosa Ted - Robin, análoga a la Ross – Rachel de toda la vida. Que si él se enamora de ella a primera vista (y en el primer capítulo), que si ella no le corresponde al principio y se trae novios y él se pone de los nervios, hasta que llega un momento en que lo supera y se liga a otra, y entonces ella se da cuenta de que lo ama así que cataliza la ruptura de la relación, pero entonces él hace alguna capullada y no se juntan del todo hasta unos cuántos capítulos más tarde, y mientras tanto ambos tratan de ligar para dar celos al otro. Al final a uno le queda la sensación de que ligar en Nueva York es extremademente fácil, lo que dudo sea cierto, pero lo que se dice conseguir a la chica que quieres (y ella te corresponde) es más duro que el copón.

También han copiado algunas escenas, como por ejemplo aquella en la que uno de los personajes (Lilly ahora, Joey entonces) hace sus pinitos en el teatro, y los amigos la tienen que ir a ver a una sala muy pequeña y la obra es un desastre. Pues bien, hasta la sala era la misma. No se ha molestado ni en cambiar de escenario.

Eso sí, Cómo conocí a vuestra madre guarda una ventaja sustancial con respecto a Friends, y es que el reparto de roles está más ajustado. Para empezar han prescindido de Phoebe, que aunque era personaje gracioso no encajaba para nada con el resto del reparto (¿quién se creía que se podía llevar bien con aquel grupo de pijitos neoyorkinos?). Luego tienen más personajes verídicos, es decir, de esos con los que uno se puede identificar. Friends tenía tres personajes así: Ross (el panoli que quiere chica, con el que se identificaba cualquier tío incapaz de ligar a pesar de que Ross, en contra de sus quejas, ligaba bastante), Mónica (la chica responsable, que se preocupaba por todos sus amigos y era de alguna manera el eje central del grupo) y Rachel (la niña guapa que descubría el mundo adulto). Y por otro lado tenía tres personajes absurdos, con los que nadie se podía comparar pero que encajaban mejor en escenas cómicas: Chandler, Joey y la ya mencionada Phoebe.

En Como conocí a vuestra madre a estos tres personajes absurdos los han sustituido por uno: Barney. Lo mejor de la serie. Da igual que que nadie se pueda identificar con él, porque carga con casi la mitad de los chistes, los más divertidos. El que fuera Un médico precoz en sus años púberes (guiño al diario que escribía al terminar cada capítulo incluido), ahora es un fucker de tomo y lomo. Sus Suit up!, Awesome, Legendary, Waddaup! etc. justifian cada capítulo. El resto de personajes, son todos más o menos creíbles: Ted (el Ross de la serie), Robin (la Rachel) y Marshall y Lilly, esa pareja con la que todas las parejas que rondamos la treintena y habitamos en occidente nos podemos identificar.



Será por el paso de los años y la diferencia de perspectiva, o será porque tengo la misma edad que el prota y me ha dado por identificarme con ellos, pero si en algo esta serie gana a la anterior, es en que los personajes y las situaciones son más adultas, más cínicas si se quiere (aunque todo se ha vuelto demasiado cínico hoy en día, y hasta del cinismo se cansa uno). Por adultas me refiero a más ácidas, un poco más inteligentes (tampoco dramaticemos). En definitiva, Como conocí a vuestra madre adapta mejor esa estrategia del monólogo de la stand-up comedy que tan de moda se puso hace quince años de tratar de enganchar al público narrando anécdotas mundanas por las que todos hemos pasado, pero raramente confesamos o comentamos entre nosotros, por lo que esa exhibición pública de un hecho secretamente compartido por todos llama al desahogo, y el desahogo llama a la risa (y la risa llama al bien, mi joven padawan…).

El caso es que por ahora los guionistas del diálogo aquel del inicio consiguen crear historias divertidas de personajes creíbles en situaciones absurdas. Así empezó Friends, hasta que decayó y se convirtió en una serie de personajes absurdos en situaciones simplemente estúpidas, con lo que perdió esa gracia “inteligente” y pasó al chiste torpe y manido. Esperemos sigan entreteniéndome por las tardes con la primera fórmula por una buena temporada.

viernes, septiembre 17, 2010

F1-2010. VII

Avanza el mundial de manera inexorable, y llegamos al punto en que la temporada europea finaliza. Todavía quedan cinco carreras por disputarse, y todo está por decidir, pero si algo sabemos ya es que hacía tiempo que no teníamos a tres equipos en liza por el título, y esto siempre es bueno. Honrosas intervenciones de Kubica y Rosberg aparte, los Webber, Hamilton y Alonso, y Button, Vettel y Massa en menor medida (bueno, este último lo pongo aquí porque me sobra en los otros grupos) son los candidatos a ganar un título que echaba de menos tener tantos pretendientes a la vez.



Como además las actuaciones de todos ellos están siendo un tanto irregulares, parece que no se van a aclarar los títulos hasta la última carrera. Al menos tenemos entretenimiento para otros dos meses.


Bélgica
Tras la calificación del sábado, pintaban bien las cosas para los Red Bull, con Webber en pole y Vettel cuarto. Detrás iban los McLaren (Hamilton 2º, Button 5º), y los Ferrari calificaron con Massa sexto y con Alonso 10º, debido a que apostó por los reglajes de mojado y no llovió. Poco les duró a los del toro la alegría.

En la salida las cosas se pusieron de cara para McLaren, y tras la primera curva aparecieron primero y tercero; en la siguiente vuelta Button arrebató la segunda plaza a Kubica. Al cumplirse la primera vuelta empezó a llover, lo que provocó un choque entre Barrichello y Alonso que acabó con la carrera del brasileño pero no con la del asturiano, que aprovechó para entrar a boxes y poner intermedios. Mal le salió la estrategia, puesto que los comisarios, acojonados al ver a tantos coches en pista con gomas de seco, sacaron el safety car. Como la lluvia duró sólo dos vueltas, nadie más tuvo que entrar a poner intermedios, y los que lo hicieron en la primera vuelta tuvieron que volver a los secos: arruinaron la carrera ya de por sí difícil de Alonso.


Por delante Button hacía tapón y Hamilton se escapaba, hasta que Vettel se cabreó y optó por no frenar, con lo que se llevó por delante a Button, que abandonó inmediatamente (el alemán todavía se arrastró por el circuito durante algunas vueltas). Mientras tanto por delante las distancias se espaciaban, y las paradas para cambiar neumáticos no cambiaron nada. Ni siquiera un safety car provocado por Alonso al pisar una raya blanca cuando había vuelto la lluvia.

Al final Hamilton ganó y Webber, principal rival en la lucha por el mundial, que minimizó el impacto de su mala salida remontando hasta el segundo. Muchos puntos metieron estos dos a Alonso, Vettel y Button.


Italia
Si todas las carreras fueran como esta, la Fórmula Uno habría dejado de ser hace tiempo un espectáculo de masas. Parece que en Ferrari no mintieron cuando nos dijeron que iban a seguir evolucionando el coche, y en SU Gran Premio lo demostraron. Calificaron muy bien ambos ferraris, y sólo Button (¿?) pudo ponerse en medio. En McLaren Hamilton rechazó el F-duct y el vigente campeón optó por montarlo. Ahora ya sabemos quién se equivocó.

En la salida el inglés arrancó mucho mejor que el español y le superó, pero además Massa también salió mejor que Alonso. Es imposible demostrarlo, y a esas velocidades resulta difícil creer que nadie pueda levantar el pie, pero a mí me dio la impresión de que el brasileño podría haber superado al asturiano y no quiso. Imaginaciones mías, supongo.



Llegamos a la primera chicane y aquí ocurre el primer hecho clave de la carrera: Hamilton se obceca y se mete por donde no hay hueco. Conclusión: su rueda delantera derecha se toca con la trasera izquierda de Massa y su dirección se rompe. Fuera de carrera y traspiés importante de cara al mundial. Si quieres ser campeón, tienes que ser más regular (que se lo digan a Alonso).


Cuarenta y pico tediosas vueltas después llegamos al punto crítico número dos: En la parada en boxes Fernando consigue superar a Button, al que había sido incapaz de superar en pista. Una vuelta más pudo rodar el asturiano antes de cambiar ruedas, lo suficiente para recuperar el segundo que perdía (parece ser que el trabajo de los mecánicos también fue de vital importancia).

Terminó la carrera con Alonso, Button y Massa en el podio, seguidos de Vettel, Rosberg y un triste Webber que no aprovechó la oportunidad que le brindó Hamilton de distanciarse en el mundial.


Con la temporada entrando ya en su parte final aún está todo por decidir; y eso es bueno. Lo malo viene cuando analizamos la situación y comprobamos que nadie está haciendo méritos notables para ser campeón del mundo, y es que entre la descoordinación de los Red Bull, la falta de garra de Button y el exceso de Hamilton, la panfilería (neologismo) de Massa y la irregularidad de Alonso, a ver quién es el que se atreve a nombrar a un favorito.

A estas alturas los equipos ya deberían tener elegidos a sus candidatos, pero la clasificación está tan apretada que difícil lo van a tener. Si por ejemplo Hamilton vuelve a hacer otra pifia como en Monza, Button fácilmente podría darle alcance, complicando así la elección del equipo. En Red Bull pasa otro tanto, y Vettel todavía no se ha rendido. Los únicos que sabemos que lo tienen claro son los Ferrari, y con lo poco que queda de campeonato tener esa decisión hecha es una ventaja enorme. Veremos si compensa.






En la Virtua Bartolo Racing League las cosas siguen igual. Bueno, no tanto. Ahora ya no sólo el Grand Mächaka nos pinta la cara al resto; también el Alambique lo hace. El alambique ha ganado en las tres última carreras, a pesar de haber ganado en solitario sólo la primera (en la segunda, Bélgica, empató con el Grand Mächaka y en Monza, empataron además con el Caesar-Titanlux GP y el F1 Niki Lauda).

Al menos sí que está emocionante saber quién se hará con la segunda y tercera plaza, y es que hay cinco equipos en la lucha. Para el Force Srcocodrilo y el Noreñaaa Multigearic, los rumores indican que ambos equipos ya están desarrollando el chasis de la siguiente temporada.

sábado, septiembre 11, 2010

10 cosas que no hay que perderse en Berlín.

Puede que ni yo sea Iggy ni mi compadre David, de la misma forma que nuestras compañeras no eran ácido y coca por más que yo me empeñara. No obstante, la ciudad sí que era la misma y nos cautivó tanto como a ellos dos allá por el 73. De nuestra visita no volvemos con un puñado de discos memorables bajo el brazo y diez años de nuestra vida perdidos por las drogas, pero sí que lo hacemos con un puñado de recuerdos memorables y diez recomendaciones que todos deberíais disfrutar en esta vida.

Currywurst
Todo viaje que se precie ha de incluir buena gastronomía, y por buena gastronomía qué mejor que disfrutar del último reducto de comida rápida que nos quedaba por conocer en Europa: el Currywurst. Esencialmente consiste en una salchicha de cedo frita (y refrita), ahogada en Ketchup y sazonada con especias, a destacar curry y pimentón, más o menos. Pues bien, en Berlín hay un puesto vendiendo currywursts en cada esquina. Nuestro favorito y más cercano a nuestro piso, el Currywurst 36, se ganó un sitio en nuestros corazones desde la primera noche. Y vio él que era bueno.


Max und Moritz
En la segunda noche del viaje dimos con nuestros huesos en este restaurante alejado de cualquier tránsito turístico tras una caminata eterna. Menos mal que la cerveza de trigo, el codillo, las salchichas, la col y demás componentes básicos de la gastronomía alemana nos restablecieron el ánimo. El restaurante, muy asequible de precio, tenía dos plantas y aunque nos alojaron en la de arriba (que tenía menos ambiente), descubrimos la biblioteca que allí tenían; y es que nada mejor que una buena novela en alemán para bajar la comida. Supongo que la luz de las velas hizo que aquel momento fuese más evocador aún. Y vio él que era bueno.

White Trash Fast Food
La recomendación de pasarnos por este restaurante, entre gótico y rockabilly, la traíamos desde España. El decorado kitsch y recargado, la música en directo (que no pudimos disfrutar de lo lejos que estábamos) y la carta repleta de paridas no pudieron ni hacer sombra a la hamburguesa que nos zampamos. Es la primera vez en mi vida que tengo que comer una de estas con cuchillo y tenedor. Y vio él que era bueno.


Café am Neuen See & Tiergarten

El Tiergarten es el parquet urbano más grande de Berlín, un antiguo coto de caza de la realeza, creo. Pues en una esquina, al lado de un lago, dimos con este romántico rincón. Como era de noche, hileras de bombillas iluminaban las mesas alargadas en las que los berlineses y algunos turistas disfrutaban de lo de siempre, sus cervezas y sus currywursts. El lago, un embarcadero y unas pocas barcas completaban la escena, enmarcada por los árboles que te permitían olvidar que estabas en medio de una ciudad. Cuando al tercer día de estar en una ciudad das con un rincón así, resulta inevitable venirse arriba y pensar que, en cierto modo, la ciudad empieza a pertenecerte. Y aún así, él vio que era bueno.

Kreuzberg Oriental (y el Arena)
No es que yo sea un fan de la vida nocturna, pero una cosa no quita la otra: para una vez que estábamos en Berlín teníamos que echar un vistazo a esa supuesta fiesta non-stop que se corren los berlineses. ¿Y qué ocurrió? Pues en agua no dimos, pero tampoco hundimos el barco. Seguimos las recomendaciones hasta llegar al Arena, una especie de complejo del ocio nocturno, que consiste en una serie de bares, pubs y discotecas emplazados en unos antiguos hangares en la ribera del río Spree. Si PITII lo hubiera visto, ya tendríamos nuevo emplazamiento para la Semana Negra. El caso es que allí tomamos nuestras cervezas, disfrutamos con sonrisas lelas de la tibia felicidad que reporta el moverse con éxito por una ciudad nueva, y cuando íbamos a volvernos a casa ocurrió el milagro: antes de llegar a la parada del metro dimos con una caja de hormigón dentro de la cual sonaba una de los Kings of Leon a todo trapo. La siguiente vez que miré el reloj eran cerca de las seis de la mañana y por primera vez en mucho tiempo volvía a casa con el sol despuntando. Así que obviamente, él vio que era bueno.

Las embajadas nórdicas
Cambio de tercio, que ya vale de ocio y salchichas. Berlín es una ciudad joven, de arquitectura joven. Los bombardeos del final de la guerra, ironías de la vida, han permitido a la capital alemana convertirse en una galería de arquitectura al aire libre: todos los arquitectos de renombre del s. XX han construido algo allí, y podéis subrayar el todos sin miedo. Como uno vive con una que sabe del tema, pues se anima y aprende y disfruta y se interesa, pero para no dar la paliza, dejaré constancia del edificio que sin duda más me sorprendió.


Resulta que los cinco países nórdicos, decidieron construir sus embajadas juntas. Respetaron sobre el plano la misma situación que tienen en un mapa, y construyeron cada edificio con materiales representativos de cada país. Por fuera, una malla de cobre las envuelve a todas ellas, dando la apariencia de homogeneidad. Análisis arquitectónicos aparte, pocas veces un edificio me ha resultado tan claro a la hora de leer sus mensajes, dos principalmente. El primero es un mensaje de unidad: si visitas a uno, tienes que visitar a los demás, van todos a una, y a nivel financiero es un mensaje muy potente. El segundo es más bonito si cabe: una llamada al visitante. Por fuera los cinco países parecen uno solo, indistinguibles, un mismo edificio. Pero al entrar, uno descubre que son bien distintos, así que habrá que visitarlos para comprobarlo. Y como no, él vio que era bueno.

Mauer Market
Los domingos son iguales en todos los países de Europa, así que preguntamos qué mercadillo teníamos que ver, y nos enviaron a este. La ropa, la comida, los hippies y las pulseras no se diferencian de las de ningún otro mercadillo, pero este nos deparaba una sorpresa: un karaoke al aire libre. En una especie de auditorio donde esperaban más de quinientas personas, los temerarios cantantes salían al escenario a dar lo mejor que de sí. El ambiente festivo y el agradecido público hacían que uno no se quisiera marchar de allí. Él estaba allí, y vio que era bueno.

Museo Judío
La ciudad está llena de marcas que recuerdan el Holocausto judío y esta es una de las más destacables. El museo acoge una exposición más que prescindible que cuenta la historia de los judíos alemanes desde los primeros asentamientos hasta nuestros días. A mi juicio consiste en una especie de justificación de su presencia en Alemania, queriendo aclarar que siempre han formado parte de ella. Pero entonces, ¿por qué hacer una exposición aparte?


Sin embargo el edificio, dedicado al Holocausto, es uno de los monumentos más impactantes. Plantea al visitante tres ejes, tres pasillos o caminos que recorrer. El de la Continuidad, que conduce a la exposición, el del Holocausto, que conduce a una sala fría y vacía, como una celda pero con el techo a más de veinte metros de altura y con una sola entrada de aire y luz en lo alto. La sensación de agobio y desasosiego no se puede comparar con un campo de concentración, pero el recurso es muy evocador. El tercer eje es del Exilio, y conduce a un jardín de bloques de hormigón oblicuos, coronados por olivos. Como el suelo tampoco es plano, el visitante se marea y desorienta en este jardín, lo que se supone imita a la desorientación que sentían los judíos que consiguieron escapar, y llegaron a países ajenos sin conocer el idioma, sin dinero y muchas veces sin familia. Creo que no exagero al decir que la visita además de interesante, es sobrecogedora. Él también vio que era bueno.

Las cicatrices
La ciudad entera está llena de marcas que impiden que se olvide su pasado. Por Berlín han pasado casi todos los grandes acontecimientos históricos del s. XX, y la ciudad se ha consagrado a mantenerlos, por el bien de todos y para que nadie olvide. El muro, la guerra, el nazismo, el holocausto, el telón de acero… supongo que los berlineses habrán optado por hacerse insensibles ante tanta marca, ya que de lo contrario la vida allí debe ser agotadora, obligado uno a recordar todos los días los mayores horrores que ha cometido el hombre. Sin embargo para el visitante, la ciudad entera supone un viaje más que enriquecedor. Visitas como la del Reichtag, por la que los visitantes nos paseamos por la cúpula por encima de los políticos, ideada así para que ellos nunca olviden a quién sirven, quién tienen por encima, le hacen pensar a uno que no todo está perdido, que todavía somos capaces de aprender de nuestros errores. Y él no piensa distinto, también vio que era bueno.

Jacobo
Y llegamos ya al final del recuerdo de nuestro viaje, recordando el principio. ¿Quién era él? ¿Por qué nos siguió durante todo el viaje y por qué era necesario para nosotros obtener su aprobación para cada paso que dábamos en esa ciudad? Lo ignoro, pero su presencia nunca nos abandonó ni nos abandonará.

Dijo llamarse Jacobo, y se presentó ante nosotros como un guía turístico de esos que están al lado de la Puerta de Brandenburgo esperando a juntar a un nutrido grupo de españoles para dar vueltas por toda la ciudad narrando su historia. Es algo que puede ocurrir. A veces se presenta como pescador y otras lo hace como guía turístico, pero su barba y su piel inmaculada no daban lugar a confusión, por mucho que su jersey a rayas despistara.

Jacobo nos guió el primer día durante cuatro o cinco horas por todo Berlín, y nos enseñó la ciudad, nos contó su historia, nos habló de sus personajes y nos habló de nosotros mismos también. En las palabras de Jacobo todos encontramos ese descanso buscado. Al final de la visita no nos queríamos despedir de él, así que le pedimos que llenara nuestro mapa de Berlín de recomendaciones, en clara simetría con el ruego de que llenara nuestros corazones de esperanza y alegría, de fuerza y coraje para seguir el camino. Y él nos ayudó. Nos reconfortó con sus palabras, nos calmó con su sonrisa y nos guió con su mano. Cuando él dijo “adiós” y se montó en su moto, nosotros quedamos libres.

Tres días después resucitó en la Biblia y tres días después resucitó en Berlín. Se nos apareció en medio del Mauer Market, paseando entre la gente como si él fuera uno más, así de humilde es él. Nos preguntó qué tal lo estábamos pasando pero lo hizo en vano, pues ya bien sabía él cómo nos sentíamos. Volvió a sonreír, asintió con la cabeza y se despidió. Se dio media vuelta y se perdió entre la multitud, porque así debe ser, así está escrito. Y nosotros vimos que era bueno.