











... y la última para demostrar que gilipolleces como las anteriores están al alcance de cualquier imbécil con una cámara de fotos
Mi próximo proyecto va tomando forma...



















da la paz en su pequeño pueblo por la llegada de un vampiro, Bill Compton (vaya nombre para un vampiro, os diréis). Mientras, la American Vampire League prosigue su cruzada en favor de la integración de ésta "variante humana" luchando contra la discriminación (que ya está penada en algunos estados, como el mismo Louisiana). El asunto merece más explicación, de acuerdo: el descubrimiento en Japón de una sangre sintética (llamada, claro está, Trueblood) que se comienza a vender en los bares cual Voll-Damm en la xarana, hace que los vampiros ya no tengan la necesidad de cazar humanos para alimentarse y puedan "salir del ataud".
smísima pícara.

¿Estaré en la edad en la que uno se vuelve conservador, comienza a atesorar los discos (o MP3ses) que a la larga se convertirán en "los de su vida" y a mirar con odio y perplejidad lo que escucha la mocedad?No puedo más que corroborar esa sensación que me asaltaba. Miro las listas de revistas/blogs/cosas con que solía coincidir y arqueo la ceja. Hay cosas simpáticas, entretenidas, de entre las seis que conozco; pero pocas emocionantes, que me lleguen más al fondo, a les coraes.













Este año le toca a unos nómadas kazajos, pero kazajos de verdad, no como aquel tipo con gloriosos bigote y bañador. Aquí el prota es un pobre chaval que llega de hacer la mili en la marina, y como no sabe más que contar historias de pulpos asesinos y además tiene unas topas como las del prince Charles, pues no se come un rosco. En su favor hay que decir que las únicas chavalas que se ven por la estepa son las que salen el interviú de Kazajistán, y que el colega del prota usa para decorar su tractor. Aunque todo esto parezca surrealista, el resultado es una película costumbrista sobre la vida en la estepa. Una historia sencilla contada con un sentido del humor muy blanco que me dejó muy buen sabor de boca.
El ladrillómetro está a punto de estallar con esta película húngara sobre una adolescente y su madre que viven en un suburbio de Budapest. La chica estudia para costurera y la madre limpia retretes públicos. Ciudad deprimente + trabajos deprimentes + vidas deprimentes = película deprimente. Las matemáticas no fallan.
Nueva Zelanda ha dado grandes películas a la historia del cine como "Ovejas asesinas" o "El señor de los anillos", como estas dos no daban muy bien el perfil para este festival decidieron traer "A song of good", que no está mal, a pesar de que la escena clave de la película no tiene mucho sentido. Nos cuenta la historia de un yonki cuya vida cambia radicalmente el día que entra a mangar algo a casa de su vecina, una amable viejecita, para poder subvencionarse el vicio. El robo no le sale nada bien, y en una escena muy absurda, acaba violando a su vecina. Como el chaval tiene algo parecido a una conciecia, se agarra un trauma que le hace dejar las drogas, buscar trabajo y tratar bien a su familia. Acaba como empieza, con otra escena absurda.
Terror, nos encontramos ante una película sueca con director iraní, lo que vendría a ser como comprarse un barco y llamarlo Titanic Hindenburg Spanair de todos los Santos. Con esta carta de presentación uno entra al cine acojonado. Pero una vez acaba la sesión, uno se da cuenta que lo que ha visto es, para seguir con las comparaciones, como hacerse una infusión con pan rallado: algo bastante tonto y muy insípido. El protagonista es un chavalete inmigrante iraní que vive en Suecia. Es un tanto nerdie así que, como es lógico, no se come una rosca. Entonces conoce a unos jovenzuelos italianos, le prestan una camiseta de fútbol italiana que pone "Macarroni" o algo así, le afeitan su incipiente mostachin prepuber y le dan una lección de italiano para principiantes (bella ragazza, ma como, senzo pomodoro?, etc...) Y ya está, listo para ligarse a la sueca de sus sueños y los vuestros. Aunque la intenté ver como puro entretenimiento, me resultó aburrida, no me extraña que cuando saliese el director para charlar con el público hubiera estampida general.
"Eldorado" está dirigida y protagonizada por Bouli Lanners. Este hombre se dedica a actuar en pelis de dudosa calidad que dan dinero, estilo "Astérix en los Juegos Olímpicos", para poder financiarse luego proyectos más personales. Con esto pudo dirigir pelis de dudosa calidad, estilo "Ultranova", que no dieron un duro. Esta última, por cierto, fue la ganadora del festival de Gijón allá por 2005 y aún recuerdo algún artículo sobre ella titulado "Ultraboba". Pero bueno, la película que se presenta aquí es una comedia-road movie que no está nada mal, para ser sinceros con el bueno de Bouli. La protagonizan un mecánico friki y un yonqui que se acaban haciendo amigos cuando el yonki entra a robar en casa del mecánico. Mención aparte merece la aparición especial de la silla de rodaje de Alain Delon, con el que Bouli coincidió en la peli de Astérix. Y no debieron hacer precisamente muy buenas migas porque Lanners le afanó la famosa silla. Para colmo el personaje más lamentable de esta peli (un viejo nudista que vive en un camping), se presenta en medio de la escena más gloriosamente absurda de la peli enseñando todo el cimbrel y diciendo: "Buenas tardes, soy Alain Delon".
